20 de marzo de 2026 13:37 hs

El portaaviones francés Charles de Gaulle fue localizado en tiempo real en el Mediterráneo oriental debido al uso de la aplicación deportiva Strava por parte de uno de sus marineros, según informó el diario francés Le Monde. La publicación de datos de entrenamiento permitió rastrear la ubicación exacta de la flota, en un episodio que vuelve a poner el foco en los riesgos de seguridad asociados al uso de dispositivos conectados en operaciones militares.

Cómo se filtró la ubicación de la flota francesa

El caso se remonta al 13 de marzo, cuando un militar registró una carrera de poco más de siete kilómetros en alta mar, al noroeste de Chipre. La actividad fue subida a Strava a través de un reloj inteligente, lo que permitió identificar el recorrido y, en consecuencia, la localización del buque.

A partir de estos datos, Le Monde pudo confirmar la posición del portaaviones mediante imágenes satelitales. Según el análisis, el Charles de Gaulle y su grupo de escolta -compuesto por fragatas y un buque de aprovisionamiento- se encontraban a unos cien kilómetros de la costa turca, en ruta hacia Oriente Medio.

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Un problema de seguridad en plena operación militar

El despliegue de la flota francesa en la región había sido anunciado previamente por el presidente Emmanuel Macron, en el marco de la crisis derivada de la guerra contra Irán. Sin embargo, la filtración de su ubicación en tiempo real supone un riesgo adicional en un contexto de tensión y ataques en la zona.

El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas reconoció la gravedad del incidente y señaló que el caso, “de confirmarse, no se ajusta a las normas vigentes”. Además, advirtió que “el mando adoptará las medidas pertinentes”.

Las autoridades recordaron que los militares reciben formación específica sobre estos riesgos y subrayaron que la Marina aplica restricciones en el uso de dispositivos conectados. “Para evitar la divulgación de información relativa a los buques, la Marina nacional aplica distintos niveles de restricción en el uso de estos dispositivos”, indicaron, en función del nivel de amenaza.

El rastro digital de la actividad militar

La investigación también reveló que no se trató de un hecho aislado. A través del perfil del mismo militar en Strava, se pudieron reconstruir otros movimientos recientes de la flota.

El 14 de febrero se registró un entrenamiento frente a la península de Cotentin, en Francia. Días después, el 26 y 27 de febrero, se detectaron nuevas actividades en Copenhague, coincidiendo con la presencia del portaaviones en Malmö. Finalmente, el 13 de marzo volvió a registrarse actividad en el Mediterráneo oriental.

Estos datos permiten seguir los desplazamientos del grupo naval en distintas fases de su operación, lo que amplifica el impacto de la filtración.

Precedentes: los riesgos de Strava en entornos militares

No es la primera vez que la plataforma Strava expone información sensible. En 2018, el ejército estadounidense detectó que la aplicación podía revelar la ubicación de bases militares en Afganistán, Irak y Siria.

Más recientemente, en 2024, Le Monde logró identificar la localización de escoltas de los presidentes de Estados Unidos, Francia y Rusia a partir de datos publicados en la misma aplicación. Estos episodios han sido bautizados como “Stravaleaks”, en referencia a filtraciones derivadas del uso de herramientas deportivas.

También se han documentado casos como la exposición de horarios de tripulación de submarinos franceses, lo que refuerza la preocupación por la denominada “higiene digital” en el ámbito militar.

Medidas y advertencias tras la filtración

Tras conocerse el incidente, el Estado Mayor reiteró que tomará “medidas oportunas” y recordó que la “higiene digital para combatientes” es un requisito esencial antes de cualquier operación.

El episodio evidencia cómo una acción cotidiana -registrar un entrenamiento físico- puede derivar en una vulnerabilidad estratégica cuando se realiza en entornos sensibles. En plena operación militar, compartir datos de geolocalización puede convertir una simple actividad deportiva en un riesgo para la seguridad nacional.

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