Latinoamérica enfrentó 2026 con una mezcla de ansiedad, optimismo y adaptación acelerada a los cambios tecnológicos y culturales. Así lo planteó el informe The Future 100 Latam 2026, elaborado por la consultora VML a partir de una encuesta realizada entre septiembre y noviembre de 2025 a 3.982 adultos de Argentina, Brasil, Colombia y México.
El estudio identificó un escenario regional atravesado por la presión económica, la preocupación por la salud mental, el avance de la inteligencia artificial y una transformación cultural que, según los autores, ya no depende de modelos occidentales tradicionales.
“La región no solo se adapta, está reescribiendo las reglas del juego”, afirmó Ernest Riba, Chief Strategy Officer Latam de VML, en la introducción del documento.
Entre los principales problemas que hoy preocupan a los latinoamericanos aparecen la violencia y la delincuencia (52%), la pobreza (48%), la salud mental (44%) y el costo de vida (40%). En paralelo, el 59% señaló al estrés como el mayor desafío para la salud humana, mientras que la pobreza y la obesidad quedaron en segundo lugar con 52% y 50%, respectivamente.
El informe describió además un fuerte malestar social y cultural. El 91% sostuvo estar preocupado por el planeta que se dejará a las futuras generaciones y el mismo porcentaje consideró que la tecnología volvió a las personas menos presentes en su vida cotidiana. A eso se sumó otro dato significativo: el 61% reconoció que a veces le cuesta encontrar sentido en el día a día.
Más ansiedad económica y menos consumo
La presión económica apareció como uno de los ejes centrales del estudio. Según los datos de VML, el gasto de los consumidores cayó en la mayoría de las categorías relevadas, especialmente en entretenimiento, viajes, gastronomía y compras de alto valor.
El 46% de los argentinos aseguró que tuvo que recortar gastos que antes consideraba necesidades básicas, el porcentaje más alto entre los países analizados. En Colombia la cifra alcanzó el 43%, en Brasil el 39% y en México el 36%.
Pese a ese contexto, el informe detectó una persistencia del optimismo personal. El 74% de los encuestados dijo sentir esperanza por el futuro y el 32% eligió el optimismo como la emoción predominante de su vida actual.
La región además mostró niveles de expectativa sobre el futuro superiores a varios países desarrollados. México obtuvo una valoración de 7,4 sobre 10 respecto de cómo perciben sus habitantes el rumbo de sus vidas, Brasil alcanzó 7,0 y Colombia 7,1, mientras que Francia quedó en 5,1 y Japón en 4,9.
Inteligencia artificial, vigilancia y miedo al control
La tecnología ocupó otro de los capítulos centrales del informe. América Latina registró una adopción masiva de Inteligencia Artificial: el 89% afirmó haber utilizado herramientas de IA generativa en los últimos seis meses.
Los principales usos estuvieron vinculados a investigación, resúmenes de información, aprendizaje y recomendaciones. Al mismo tiempo, el 79% sostuvo que “la IA nunca le quitará la creatividad a la humanidad”.
Sin embargo, el entusiasmo convivió con fuertes temores. El 76% consideró que la sociedad se está apresurando a usar IA “sin pensar adecuadamente en las consecuencias”, mientras que el 75% opinó que la tecnología interfiere en la conexión humana.
Uno de los apartados más sensibles fue el dedicado a la “omnivigilancia”, concepto que describe la expansión permanente de sistemas de monitoreo mediante cámaras, biometría e inteligencia artificial.
Según el informe, el 92% de los latinoamericanos quiere tener mayor control sobre sus datos personales y quién puede acceder a ellos. Además, el 77% teme que la Inteligencia Artificial derive en una era de vigilancia permanente “al estilo Gran Hermano”.
La escritora Tiffany Jenkins, autora de Strangers and Intimates: The Rise and Fall of Private Life, advirtió sobre el impacto cultural de este fenómeno. “Estamos actuando todo el tiempo como si tuviéramos una audiencia, editándonos constantemente”, señaló.
El documento también destacó que casi ocho de cada diez personas consideran que la privacidad ya es prácticamente imposible de lograr.
Entre las tendencias culturales identificadas para 2026 aparecieron además la expansión de modelos de inteligencia artificial adaptados a las identidades latinoamericanas, el crecimiento de experiencias urbanas híbridas y una creatividad regional cada vez más exportable, impulsada por fenómenos como El Eternauta, el auge de artistas latinoamericanos y la internacionalización de contenidos culturales nacidos fuera de los grandes centros tradicionales.