La Argentina y los acuerdos básicos. Un país que cada tanto va en busca de generar consensos que construyan políticas de Estado. Las crisis son cíclicas, los deseos de la Moncloa argentina también. Cristina Fernández de Kirchner y Javier Milei habitan los polos que alimentan la discusión política. Lo que los distancia está claro, pero cuáles son las cosas que los unen
Ahora llegó el turno del presidente Javier Milei y su demorado pacto de Mayo. Hace unos meses atrás, en febrero, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner también había abierto la puerta a discutir acuerdos para la Argentina no pudo.
Las políticas de Estado se plasman en leyes o tratados, pero se construyen con consensos sociales amplios y transversales. Si hay grieta, no hay Moncloa. Si hay grieta, no hay consenso que permita blindar el camino en busca de un objetivo.
Los grandes acuerdos se cocinan al fuego de humor social y se moldean a tono con el clima de época. ¿En la Argentina de la grieta hay lugar para acuerdos duraderos? ¿En el marco de un gobierno que descalifica todo lo que lo que cuestione hay plafón para acordar políticas de Estado? ¿Es posible acordar políticas de Estado con quién trabaja para destruirlo desde adentro?
El clima de época no pide consenso, por ahora. Sólo pide soluciones. La imposición por la fuerza de los votos es la regla.
Durante la primera semana de Julio desde la cuenta del Oficina del Presidente en Twitter expresaron que la convocatoria "a la firma del Pacto de Mayo durante la vigilia de este 9 de julio en la Casa Histórica de Tucumán", mismo lugar "donde hace 208 años se firmó la independencia de nuestra Patria".
Según reza la invitación, la reunión será "para forjar el futuro de la Nación argentina, signando el pacto que porta el espíritu de la libertad y la esperanza de la Revolución de Mayo y la determinación de nuestros padres fundadores".
El acta de Mayo se parece más a un decálogo de buenas intenciones que una acuerdo a largo plazo. Sin embargo, hay puntos en común con lo que planteo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en la carta que publicó a principio de año y que incluía algunas propuestas de reformas estructurales.
La propuesta libertaria para “forjar el fututo de la Argentina” tiene un claro sesgo ideológico, pero plantea problemas que son reconocidos por buena parte del arco político, por caso CFK.
La reforma laboral, la reforma tributaria y los cambios en educación son puntos que incluye el acta de Mayo y que también habían sido señalados por la expresidenta como parte de los asuntos pendientes que tiene que corregir la Argentina.
Las coincidencias entre Milei y Cristina
Entre los puntos del Acta de Mayo que presentó el oficialismo se incluye “una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio”.
En el mismo sentido, CFK en el documento que publicó en febrero postulaba que se torna "fundamental discutir un sistema tributario simplificado con pocos impuestos en cantidad -para ordenar y facilitar la vida, en especial de las PyMES que por lo general llevan una contabilidad muy doméstica y son las principales generadoras de trabajo en la Argentina- pero muy estricto en su cumplimiento con normas que aumenten la percepción de riesgo por elusión y evasión”, y agregaba: “Debe tratarse de un sistema progresivo que no solo contemple los flujos, sino también el stock y revise los gastos tributarios que expresan excepciones, exenciones y alícuotas quebradas a distintos grupos y sectores de la economía”.
CFK y Milei también coinciden en la necesidad de reformular las normas laborales. Javier Milei en el documento que se firmará el próximo lunes a la noche señala que se tiene que avanzar en “una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal”.
En la misma sintonía la expresidenta planteo que "resulta ineludible discutir seriamente un plan de actualización laboral que brinde respuestas a las nuevas formas de relaciones laborales surgidas a la luz de los avances tecnológicos y de una pandemia que trastocó todos y cada uno de los ámbitos de la vida de las personas”.
Por último, los dos polos de la política argentina coinciden en la necesidad de adaptar la educación a los tiempos que corren.
En este caso, Milei también se pronuncia en términos generales y expresa que debe haber un acuerdo para avanzar en “una educación inicial, primaria y secundaria útil y moderna, con alfabetización plena y sin abandono escolar”.
Con algo más de profundidad CFK había expresado: “También creemos que levantar la escuela pública de la que somos hijos significa pensar cuál es la razón entonces por la que parte de los sectores medios y medios bajos hacen un esfuerzo para enviar a sus hijos a escuelas de gestión privada para que tengan clases todos los días”.
Las coincidencias no sólo en el diagnostico sino en el camino es una novedad en la política argentina. Desde ya que los matices se expresan en las formas de llegar al objetivo. La grieta vuelve a aparecer, pero en un sentido más profundo. La diferencia está puesta en cuál es el rol que debe jugar el Estado para conseguir los objetivos.