La semana que comenzó con el recambio en la Jefatura de Gabinete de Ministros -entró Guillermo Francos, salió Nicolás Posse-, siguió con los encuentros de alto nivel del presidente en San Francisco -se reunió nada menos que con los CEO de las cuatro principales tecnológicas a nivel mundial: Google, Meta, Apple y Open AI-, termina, sin embargo, con un sabor agridulce para el Gobierno por una crisis de cabotaje, que en momentos de recesión, caída del empleo y aumento de la pobreza, afecta nada menos que a la distribución de alimentos para los más necesitados.
Todo comenzó con la denuncia de Juan Grabois de que en los depósitos del Ministerio de Capital Humano en Villa Martelli (Vicente López, provincia de Buenos Aires) y Tafí Viejo, en la provincia de Tucumán, el Gobierno acopiaba seis toneladas de alimentos sin distribuir. Con el paso del tiempo, se sumó el dato de que parte de esos alimentos estaba por vencer.
En medio de acusaciones cruzadas, la cartera a cargo de Sandra Pettovello argumentó que no se trataba de alimentos, sino que ”más del 80% es yerba mate”. En el medio, el juez federal Sebastián Casanello le ordenó al Ministerio de Capital Humano que en 72 horas elabora un plan para distribuir esa mercadería que se encontraba guardada en los galpones.
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La crisis escaló, incluso, hasta El Vaticano: este jueves, el periodista Luis Majul contó en El Observador Radio 107.9 que el papa Francisco se había interesado por la situación y había consultado a funcionarios del área.
En ese contexto, la cartera de Pettovello tomó dos medidas que, si bien son independientes, muchos leyeron dentro del mismo marco: por un lado, tras admitir que entre la mercadería acopiada había alimentos próximos a vencer, anunció que el Ejército argentino distribuirá los alimentos a la brevedad. Pero además, casi en simultáneo, la ministra dispuso el desplazamiento del secretario de Niñez y Familia Pablo de La Torre, a quien además denunció en la Oficina Anticorrupción. En el entorno de Pettovello fueron categóricos: “la ministra lo echó por una denuncia de corrupción y por mal desempeño”. Es decir: abiertamente, lo acusó de corrupto e inútil.
En la cartera de Pettovello -que por el momento es la que más renuncias de funcionarios acumula desde el 10 de diciembre, cuando asumió- hubo quien señaló a De la Torre como responsable de la crisis por los alimentos, responsabilizándolo por no notificar la fecha de vencimiento de los alimentos almacenados.
Pero además, con el paso de las horas comenzaron a trascender detalles de la denuncia en la Oficina Anticorrupción. A De la Torre lo acusan de haber contratado más de 100 personas por afuera del Estado, a través de lo que se conoce como OEI, Organización de Estados Iberoamericanos, en una maniobra que encubriría el pago de sobresueldos.
La historia adquiere en este punto ribetes novelescos: la información sobre los contratos habría sido aportada por el funcionario Federico Fernández ante un escribano, y según afirman en el entorno de De la Torre, fue el resultado de un “apriete” por parte de los custodios de Pettovello, que lo tuvieron cuatro horas encerrado para forzarlo a dar esa declaración.
Públicamente, De la Torre mantuvo las formas y publicó en sus redes sociales un mensaje “de despedida”: “Fue un honor haber sido parte del Gobierno Nacional durante estos meses. Seguiré trabajando por nuestra Patria desde el lugar que me toque. Pido a Dios que ilumine al presidente Milei en la enorme tarea que es sacar a este país adelante”.
Tras el escándalo, aún se desconoce quién reemplazará a De la Torre, quien probablemente deberá afrontar en la Justicia las acusaciones vertidas desde Capital Humano.