5 de julio 2025 - 7:57hs

Implosión o unidad, esa será la lógica que imperará este sábado en Merlo durante el Congreso del PJ bonaerense previsto para definir la política de alianzas de cara a los comicios del 7 de septiembre.

El Congreso partidario debería ser una mera formalidad para habilitar la conformación de un frente electoral de unidad. Sin embargo, la cúpula peronista, inmersa en un clima de alta conflictividad pese a las fotos y encuentros posteriores a la detención de CFK

A solo días de las fechas límite para la inscripción de alianzas electorales ante la justicia, el peronismo bonaerense no logra encauzar un acuerdo que sus propios dirigentes admiten como "puramente circunstancial". Por eso se habla de lista conjunta y nadie atina a decir la palabra “unidad”. Las internas que se hicieron públicas hace más de un año gozan de buena salud y los reproches cruzados entre el kirchnerismo, el kicillofismo y el massismo está a la orden del día.

Estrategia, nombres y la sombra de Cristina

El gobernador Axel Kicillof será el encargado de la estrategia electoral para las elecciones del 7 de septiembre, mientras que Sergio Massa y Máximo Kirchner cobrarán mayor relevancia para los comicios del 26 de octubre. Sin embargo, esta división inicial es solo la punta del iceberg de las disputas.

Una de las principales fricciones reside en el desdoblamiento de las elecciones, una decisión de Kicillof que La Cámpora aún le reprocha y que, según fuentes del camporismo, podría llevar a un resultado negativo.

Puertas afuera de los campamentos peronistas aún nadie se anima a señalar cuál será el efecto del desdoblamiento. Más allá de las encuestas que circulan al por mayor, no hay certezas sobre los destinos de ninguna de los 8 secciones electorales de la provincia de Buenos Aires.

De cara a la discusión interna que se dará dentro del congreso partidario son pocas las certezas. Por ejemplo, Sergio Massa propuso rebautizar el espacio bajo la consigna de "Peronismo". No obstante, un alto funcionario provincial calificó esta idea de "buscar la derrota". A la par, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Kicillof demanda tener dos de los cuatro apoderados que presentarán la documentación ante la Justicia Electoral, una condición sine qua non para la unidad.

Pero el desacuerdo, desde ya, no es solo por el nombre con el que se inscribirá la alianza electoral. La definición de los integrantes de las listas es el punto crítico. El kicillofismo, que aglutina a la mayoría de los intendentes (45 de 84), considera que debe tener la mayor parte de los nombres en las listas. En danza para encabezar listas por el kicillofismo se mencionan Verónica Magario, Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi. Por su parte, La Cámpora evalúa la posibilidad de que Mayra Mendoza encabece listas en la Tercera Sección Electoral, y descarta que Máximo Kirchner reemplace a Cristina en esa sección. Sergio Massa, en tanto, podría recurrir a sus intendentes para que jueguen candidaturas testimoniales en la primera sección electoral, un territorio clave y complejo para el peronismo.

La fragilidad de la unidad y el rol de los intendentes

En los distintos sectores que concurrirán este sábado al Congreso prima la desconfianza. Las últimas reuniones entre los representantes de los principales sectores del peronismo no terminaron del todo bien. El malestar sigue, pero la necesidad de una lista conjunta mantiene viva la llama para construir un frente electoral que se presente competitivo en las elecciones provinciales.

Más allá de los deseos, las trabas se multiplican. “Si no hay síntesis habrá que buscar alternativas”, señalan desde uno de los sectores que ya piensa en competir con boleta corta por los cargos municipales.

La diferencias en la previa del Congreso se acentuaron. En ese marco, ya nadie se anima a decir que lo que sucederá en Merlo será un mero trámite. La posibilidad de que algún cruce encienda una mecha que no se pueda apagar y dinamite la idea de una lista conjunta está latente.

Este sábado, el Congreso en Merlo será un termómetro de cuán cerca o lejos está el peronismo bonaerense de cicatrizar sus heridas. Con el 9 de julio como fecha clave para la inscripción de alianzas y el 19 de julio para la presentación de listas, los próximos días prometen ser de alto voltaje político, con un final abierto para la disputa por la lapicera. La unidad, pregonada por todos, sigue siendo el desafío, aunque muchos crean que ya no garantiza el triunfo.

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