La unidad forzada del peronismo bonaerense, en medio de las diferencias entre el gobernador Axel Kicillof y Máximo Kirchner, y con el mediador Sergio Massa, permitió recién bien entrada la madrugada cerrar las listas de las ocho Secciones Electorales para las elecciones del 7 de septiembre próximo, más allá de haberse vencido el plazo de la medianoche luego de que la Junta Electoral provincial lo extendiera hasta este lunes.
Dos de las secciones más importantes por el caudal de votos, la Primera y la Tercera, fueron cedidas al gobernador, que debió enfrentar sin embargo problemas de cartel entre sus candidatos del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Kicillof proponía en la Primera a su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, contra la postulación del intendente de Pilar, Federico Achával; y en la Tercera a la vicegobernadora Verónica Magario por sobre el jefe comunal de Almirante Brown, Mariano Cascallares. Finalmente, en ambas ganó el mandatario provincial.
Kicillof también impuso su candidato en la Segunda, con el intendente de Exaltación de la Cruz, Diego Nanni.
No obstante, el kirchnerismo se quedó con el encabezamiento en las cinco restantes: el camporista Diego Videla, presidente del Concejo Deliberante de Pehuajó, en la Cuarta, la marplatense Fernanda Raverta, exdirectora de Anses, en la Quinta; el vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alejandro Di Chiara, en la Sexta, la concejal de Azul, María Inés Laurini, en la Séptima; y el diputado bonaerense camporista Ariel Archanco, en la Octava.
"Después de una negociación tensa, llegamos a un buen acuerdo", graficaron desde el massismo, que resaltaron los "buenos equilibrios entre todos y candidatos competitivos en todas las secciones",
La otra discusión fue entre los que defendían las candidaturas testimoniales y los que se oponían, según revelaron a El Observador dirigentes de Fuerza Patria. Esa discusión no quedó saldada.
La presunción de que la de Magario sea una candidatura testimonial abriría un lugar en la lista, que es secundada por el camporista Facundo Tignanelli, en una Tercera Sección que elegirá 18 diputados provinciales.
Karina Milei impuso su lapicera en la alianza LLA-PRO
La secretaria General de la Presidencia se apostó el sábado en un hotel de La Plata, junto con sus armadores electorales, el presidente de LLA bonaerense Sebastián Pareja; y su asesor Eduardo ‘Lule’ Menem; y los interlocutores del PRO, su titular en la provincia Cristian Ritondo y Diego Santilli.
Karina Milei marginó a Las Fuerzas del Cielo, la agrupación de Santiago Caputo. El miembro del Triángulo de Hierro impulsaba al secretario de Culto y Civilización, Nahuel Sotelo, para encabezar la tercera Sección Electoral, pero el lápiz rojo lo mandó al quinto lugar. Está habilitado para pelear la candidatura a intendente de Quilmes en 2027, pero para eso falta mucho.
Esa estratégica Tercera Sección quedó para el expolicía bonaerense y actual concejal de Florencio Varela, Maximiliano Bondarenko, un hombre de Pareja.
Tampoco fue bueno el reparto para el PRO. Ya el nombre de la alianza, La Libertad Avanza, había relegado al partido de Mauricio Macri. Y apenas pudo encabezar la Segunda Sección, con la presidenta del bloque de concejales de Zárate, Natalia Blanco, quien responde a Ritondo; y la Quinta, con el intendente de General Pueyrredon, con cabecera en Mar del Plata- Guillermo Montenegro.
Ocho Secciones Electorales, ocho elecciones
Históricamente de menor relevancia cuando fue anexada a la nacional, el desdoblamiento que hizo Kicillof a la elección provincial permite suponer un mayor interés, como lo tuvo la Ciudad de Buenos Aires en mayo pasado.
Este adelantamiento motivó inclusive en las distintas alianzas la designación de referentes nacionales, como Magario, Katopodis o Raverta en el peronismo; los intendentes Diego Valenzuela o Montenegro en LLA-PRO; el jefe comunal Julio Zamora en Somos Buenos Aires; o Romina Del Plá y Nicolás Del Caño en el Frente de Izquierda.
El día de la elección habrá al medos dos lecturas: una, si se impone la sumatoria de votos; o dos, si se tratará de ocho elecciones, con el peso más de lo local y con la tracción que puedan hacer desde abajo los intendentes o referentes de cada uno de los 135 distritos.
Después, cada agrupación hará su propia evaluación, para considerarse ganador o, al menos, no derrotado.