6 de mayo de 2026 12:05 hs

Un nuevo encuentro entre Donald Trump y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está programado para este jueves en Washington. La reunión ocurre en un contexto de tensiones diplomáticas entre ambos países. Mientras Lula se prepara para las elecciones de octubre, a las cuales busca llegar con un vínculo estable con EEUU, el republicano pone su atención en las reservas de tierras raras de Brasil, las cuales adquirieron un valor estratégico clave en medio de su disputa comercial con China.

La visita de Lula fue confirmada por el vicepresidente, Geraldo Alckmin, después de que se conociera por la prensa. Alckmin dijo que espera que, con esta visita, "se fortalezca la buena química" que hubo en los encuentros anteriores entre los mandatarios "en beneficio de dos grandes países, dos grandes democracias de Occidente".

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Brasil firmó acuerdos con China en el marco de la cumbre de los BRICS, potenciando su distancia con EEUU y la administración de Trump.

Brasil firmó acuerdos con China en el marco de la cumbre de los BRICS, potenciando su distancia con EEUU y la administración de Trump.

Este encuentro estaba inicialmente previsto para el pasado marzo, pero fue aplazado sin explicaciones por parte de ambos gobiernos.

Tensiones diplomáticas

El vínculo entre Brasil y EEUU atravesó importantes vaivenes en este último año y medio. El 2025 fue un periodo de crisis en las relaciones diplomáticas, luego de que la Casa Blanca impusiera aranceles del 50% a Brasilia y sancionara al juez de la Corte Suprema de Brasil Alexandre de Moraes, en un intento por defender al expresidente de derecha y aliado de Trump Jair Bolsonaro.

Pese a las presiones, Lula se mantuvo firme y Bolsonaro fue condenado por intento de golpe de Estado. A partir de ese momento se inició una fase de distensión, marcada por reuniones y llamadas entre Trump y Lula, mientras se ponían en marcha nuevas negociaciones comerciales.

Bolsonaro con Trump - EFE

En medio de este proceso, se produjeron algunos picos de tensión. La semana pasada, EEUU expulsó a Marcelo Ivo de Carvalho, un alto oficial de enlace de la Policía Federal de Brasil en Miami, tras acusarlo de maniobras irregulares para detener al exjefe de inteligencia bolsonarista, Alexandre Ramagem, en Florida. En respuesta, Brasil aplicó su ya usual "principio de reciprocidad" y retiró las credenciales a un agente estadounidense en Brasilia.

En marzo ocurrió otro roce, cuando el gobierno de Lula le denegó el visado a un consejero de Trump que pretendía visitar en prisión Bolsonaro y denunció una posible "injerencia indebida" en el marco de un año electoral. En medio de esos episodios, el presidente brasileño aumentó sus críticas hacia la política exterior Trump.

Sin embargo, a partir de este nuevo encuentro todo parece indicar que se abre un escenario favorable para la cooperación bilateral.

Los posibles objetivos de Lula

Este será el tercer encuentro presencial entre Lula y Trump desde que el mandatario estadounidense asumió su segundo mandato. En septiembre pasado, ambos líderes mantuvieron una breve conversación en el marco de la Asamblea General de la ONU, seguida de una reunión en octubre en Malasia, durante la 47ª Cumbre de la ASEAN. Después de los encuentros, los mandatarios se mostraron en buena sintonía e intercambiaron elogios.

Lula y Donald Trump. AFP

Brasil se encuentra a pocos meses de las elecciones presidenciales, en las que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario. En este escenario, el presidente brasileño parece tener la intención de mantener un vínculo estable con Trump para evitar nuevas fricciones durante la campaña y neutralizar cualquier posible apoyo del estadounidense en favor de los Bolsonaro.

En paralelo, Brasilia y la administración Trump mantienen desde hace semanas tensas conversaciones sobre la posible designación del Comando Vermelho y el Primeiro Comando de la Capital (PCC) como "organizaciones terroristas". EEUU ya catalogó a varios cárteles en América Latina como organizaciones terroristas y llevó a delante diferentes ataques en el Caribe y el Pacífico. Lula quiere evitar que esto suceda en Brasil.

Minerales críticos y Sierra Verde

Por su parte, la administración Trump ha mostrado un creciente interés en los abundantes yacimientos de tierras raras de Brasil. El país sudamericano posee las segundas reservas más grandes del mundo de estos elementos, esenciales para tecnologías clave como vehículos eléctricos, turbinas eólicas, robots, drones y semiconductores.

Serra Verde Brasil tierras raras mineria. AP
Serra Verde Brasil tierras raras minería.

Serra Verde Brasil tierras raras minería.

China controla cerca del 60% de la extracción global de tierras raras, pero posee más del 90% de la capacidad de procesamiento. Brasil posee el 23% de las reservas mundiales, según el Servicio Geológico de EEUU.

Desde el inicio de la guerra comercial, cuando China utilizó su monopolio en tierras raras como pieza de negociación, la administración Trump comenzó a priorizar los minerales críticos en su agenda estratégica. En los últimos meses, Washington selló acuerdos con diversos países en un esfuerzo por asegurar su cadena de suministro.

En ese contexto, EEUU ve a Brasil como un socio potencial, al mismo tiempo que el país sudamericano ve a los minerales como una posible moneda de cambio en la reparación de sus lazos diplomáticos con Washington.

Marco Rubio cancilleres minerales críticos
El canciller argentino Pablo Quirno, arriba a la derecha, forma parte de la

El canciller argentino Pablo Quirno, arriba a la derecha, forma parte de la "foto de familia" del encuentro sobre minerales críticos liderado por Marco Rubio en Washington.

El mes pasado, USA Rare Earth, una empresa emergente de Oklahoma respaldada por Washington, anunció la compra de Serra Verde por 2.800 millones de dólares, con 300 millones en efectivo y el resto en acciones. En enero, la administración Trump había inyectado 1.600 millones en la compañía a través del Departamento de Comercio, obteniendo una participación accionaria.

Serra Verde controla la mina y la planta de procesamiento Pela Ema, en Goiás, y produce un carbonato mixto de tierras raras con elementos estratégicos como disprosio, terbio e itrio. Es el único productor a gran escala fuera de Asia.

"La adquisición de Serra Verde representa un paso transformador para cumplir nuestra ambición de construir un campeón global y el socio de referencia en elementos de tierras raras, óxidos, metales e imanes", señaló Barbara Humpton, directora ejecutiva de USA Rare Earth, al anunciar la compra a través de un comunicado.

La compañía, que también posee un depósito mineral en Texas, apuesta a que la adquisición le permitirá construir una plataforma integrada de tierras raras que abarque toda la cadena.

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