El organismo de control del Congreso sobre los servicios de inteligencia está desactivado desde la asunción de Javier Milei. La Comisión Bicameral que puede pedirle al jefe de los espías que rinda cuentas no fue puesta en funcionamiento. Ahora, tras la reestructuración del área de inteligencia, el oficialismo está dispuesto a ponerla en marcha. Sin embargo, la disputa por quien presidirá el cuerpo le suma tensión a la relación entre el presidente y Victoria Villarruel.
La disputa por la presidencia de la Comisión Bicameral de Inteligencia tiene nombres y apellidos. Desde la Casa Rosada impulsan que al peronista disidente Edgardo Kueider para quedarse con la presidencia del cuerpo. No obstante, la vicepresidenta ejerce presión para que quien ocupe dicho lugar sea el senador del PRO Martín Goerling Lara.
La propuesta del Senador PRO hizo ruido en el entorno del Presidente. La alianza entre Mauricio Macri, que reaparecerá públicamente el próximo 1 de agosto en un acto partidario, y Victoria Villarruel es algo que preocupa a la Casa Rosada desde el primer día del Gobierno de Javier Milei.
Milei y Villarruel se disputan el control de la SIDE
Si bien el órgano de control de los servicios de inteligencia se mantiene inactivo desde diciembre, quedó en el centro de la escena luego de que el Gobierno dispusiera, a través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, de una actualización presupuestaria para la flamante SIDE. En ese marco, con $100 mil millones bajo la lógica de “gastos reservados”, todas las miradas confluyeron en la Comisión Bicameral, que es el único órgano al que el nuevo organismo de inteligencia debe rendir cuentas.
La definición de los lugares claves en la Comisión se dan el medio de la tensión entre Villarruel y los hermanos Milei. En ese marco, el manejo autónomo del vicepresidenta, que incluye recorrido por las provincias y reuniones con referentes PRO en el interior del país, genera más ruidos en la relación.
Más allá de quién se quede con la presidencia de la Comisión, lo que no parece estar en duda en la decisión del oficialismo de quedarse con la mayoría dentro de la Comisión. Algo que entre propios y aliados podría conseguir sin forzar demasiado el reglamento.
En ese marco, Martín Menem, le quitó el lugar que le había prometido a Emilio Monzó dentro de la Comisión para dárselo a un diputado libertario. La actitud resquebrajó los puentes con el bloque que conduce Miguel Ángel Pichetto. En los pasillos del Congreso aseguran que se trata de una factura por la ausencia del rionegrino en la firma del pacto de mayo. Sin embargo, en épocas de turbulencias políticas la decisión parece tener más que ver con garantizar una mayoría que con los pases de facturas.
Como está claro, aún faltan definiciones, pero en principio, la Bicameral de Inteligencia, terminaría conformada por Leopoldo Moreau, quien presidió el cuerpo durante los últimos años y conservará su silla, al igual que sus compañeros de bancada Rodolfo Tailhade y Blanca Osuna. En tanto, la Libertad Avanza tendrá como representantes a los diputados Gabriel Bornoroni y César Treffinger. Del PRO, además de Goerling, estará Cristian Ritondo, mientras que la UCR contará con dos lugares: uno para Mariela Coletta y otro que se dirime entre Mariana Juri y Martín Lousteau.