El presidente se equivocó de aplicación. Lo que tendría que haber sido un mensaje de Whatsapp al embajador de Estados Unidos en Uruguay, Lou Rinaldi, terminó siendo un posteo en la cuenta de X de Yamandú Orsi. Y lo que vino después fue de todo menos flores.
Prácticamente unánime, algo poco habitual y diría que impensado en una red social como X, fue el rechazo generalizado de quienes comentaron o citaron el mensaje del presidente, en el que expresó su solidaridad con Donald Trump luego del ataque fallido en su contra durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
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Los cuestionamientos llegaron sin distinciones desde todo el arco político e ideológico. Fachos y zurdos unidos en un mismo sentir.
Incluso reconocidos militantes frenteamplistas le cuestionaron el silencio oficial sobre temas más sensibles para la izquierda uruguaya, como la situación en Gaza, el bloqueo a Cuba o hasta los bombardeos en Irán.
Pero el grueso de la molestia se canalizó por lo que entienden falta de respuesta oficial a una situación menos ajena a los uruguayos que lo sucedido durante una cena en el distinguido Washington Hilton de la capital de Estados Unidos.
Casi al mismo tiempo que el mensaje del presidente era publicado en X —que dicho sea de paso llegó con dos días de atraso—, la noticia que dominaba los medios uruguayos era el asesinato a tiros de un bebé de 1 año.
Esta vez, y a diferencia de la secuencia de disparos en la cena en Washington, las balas sí llegaron a destino.
Cerca de las 20 horas, un auto en el que viajaba un hombre de algo más de 20 años y su hijo fue atacado a tiros, con consecuencias fatales para el niño y heridas para el padre.
Las decenas de comentarios que sucedieron al posteo del presidente fustigaron el mal timing del mandatario. Varios más le recordaron los cientos de uruguayos que cada año son asesinados a pocos kilómetros de la Torre Ejecutiva.
No son casos aislados. En 2025, 66 niños y adolescentes fueron baleados en Uruguay. 19 murieron, en Uruguay.
También en Uruguay se registraron 371 homicidios el año pasado, una tasa de 10,3 cada 100.000 habitantes que nos deja a mitad de tabla en el continente más violento del mundo.
La seguridad pública sigue siendo la principal preocupación de los uruguayos. No por nada una encuesta detectó que el salvadoreño Nayib Bukele, ejemplo de mano dura contra el crimen organizado y caso “a estudiar” según Orsi, es el líder internacional que despierta mayor simpatía entre los uruguayos.
Es respetable y esperable en términos diplomáticos que un líder se solidarice con sus pares cuando enfrentan algún evento adverso, pero más respetable es que esa sensibilidad no colide con la de sus liderados. No solo el mensaje es importante, también lo es el canal.
Capaz que la próxima vez se arregla con un mensajito de Whastapp.