La salida de Emiratos Árabes representa un golpe significativo para la OPEP que durante años ha influido en el precio del barril coordinando aumentos y recortes de producción entre sus miembros. Con el 12% del suministro del grupo en sus manos, Abu Dabi deja aún más expuesta a una organización debilitada por divisiones internas y por la pérdida de poder frente al auge de otros productores como Estados Unidos, Canadá, Brasil y Guyana que han ganado cuota de forma continua.
Petróleo, refinería, combustibles fósiles. AP
Antes del inicio de la guerra en Irán, Emiratos Árabes producía 3,4 millones de barriles diarios, pero desde hace años mantenía un pulso dentro de la OPEP por su descontento con una cuota que quedaba por debajo de su capacidad real, estimada en 4,8 millones de barriles al día. El objetivo de ampliar su producción chocaba con Arabia Saudita, que en aras de sostener un precio elevado del crudo imponía su visión de recortar el bombeo y restringir la oferta.
La guerra en Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz, la vía naval por donde fluye la mayor parte del petróleo de los países de la OPEP amenazando la salud de sus economías y la capacidad de influir en el suministro global de crudo en medio de la crisis.
Emiratos Árabes Unidos cuenta con una ventaja estratégica: puede sortear el bloqueo enviando más de la mitad de sus exportaciones por rutas internas. Esa capacidad logística le otorga margen de maniobra y su salida de la OPEP le abre el camino para invertir en la expansión de su producción y adaptarse a la inestabilidad que amenaza con prolongarse durante años en la principal vía marítima del Golfo.
La decisión de Abu Dabi es también una muestra de cómo la guerra en Irán está acelerando decisiones en jugadores clave para el mercado energético. Aunque Emiratos había amagado antes con abandonar la OPEP por sus tensiones con Arabia Saudita, el ministro de Energía Suhail Al Mazrouei reconoció que la disrupción causada por el conflicto aceleró el paso.
“Es una decisión que tomamos después de una revisión muy cuidadosa y prolongada de todas nuestras estrategias”, afirmó. “En nuestra opinión, el momento es el adecuado porque no va a impactar de manera significativa en el mercado: el mercado está desabastecido”, dijo Suhail Al Mazrouei.
La visión de Abu Dabi es que la escasez provocada por la guerra exige mayor agilidad para responder a las demandas del mercado. La salida de la OPEP le permitirá actuar sin las ataduras del proceso de decisiones colectivas del grupo y ajustar su producción de manera autónoma frente a un escenario marcado por la incertidumbre.
“Mientras la volatilidad a corto plazo, incluidas las interrupciones en el Golfo Arábigo y el estrecho de Ormuz, sigue afectando la dinámica de la oferta, las tendencias de fondo apuntan a un crecimiento sostenido de la demanda energética global en el mediano y largo plazo”, dijo Emiratos en un comunicado.
Jorge León, jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy y exfuncionario de la secretaría de la Organización señaló q Bloomberg que “la implicación a largo plazo es una OPEP estructuralmente más débil”. Agregó que “fuera del grupo, Emiratos tendría tanto el incentivo como la capacidad de aumentar la producción, lo que plantea interrogantes más amplios sobre la sostenibilidad del papel de Arabia Saudita como estabilizador central del mercado”.
Tensión política
Emiratos Árabes Unidos se convirtió en el principal blanco de los ataques de represalia iraníes durante la guerra, con más de 2.800 drones y misiles lanzados contra su territorio, una cifra superior a la registrada en cualquier otro país del Golfo o incluso en Israel.
La magnitud de la ofensiva ha alimentado el malestar en Abu Dabi, donde se cuestiona que, mientras Estados Unidos e Israel ofrecieron apoyo en la defensa, la respuesta de los países árabes de acuerdo a las autoridades de Emiratos fue tibia.
“La guerra probablemente reforzó en Abu Dabi la percepción de que las relaciones existentes no demostraron su valor en un momento de crisis”, dijo al Wall Street Journal Kristian Coates Ulrichsen, experto en el Golfo Pérsico y académico del Baker Institute de la Universidad Rice.
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Una bandera iraní envuelve una estatua en Teherán
EFE
Emiratos también anunció que dejará OPEP+, la alianza que incluye a Rusia, en una posible señal de su malestar por el respaldo de Moscú a Teherán durante el conflicto.
En el corto plazo, el impacto de la salida del país de la OPEP será limitado. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha estrangulado las exportaciones del Golfo Pérsico y obligado a Emiratos, Arabia Saudita, Irak y otros productores a recortar su bombeo en lugar de aumentarlo.
En este contexto de oferta restringida y de estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán el precio del barril Brent, el principal marcador, se mantiene en torno a 110 dólares.