28 de abril de 2026 5:00 hs

La tormenta y los fuertes vientos registrados en las últimas horas llevaron a que los responsables de Viridien (exCGG Services) decidieran poner fin a la primera parte de la campaña de exploración sísmica que están realizando en altamar desde marzo.

La empresa comunicó a las autoridades uruguayas que en la noche del viernes 23 dispuso el cese de las actividades con fuentes sonoras y que había empezado con el proceso de recuperación del equipamiento desplegado para luego poner rumbo al puerto de Montevideo.

Si bien se realizó con autorización, los trabajos generaron oposición y controversia, ya que diversas organizaciones junto a investigadores e incluso la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) promovieron recursos –que fueron desestimados– para detener las actividades.

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Desde el gobierno, principalmente el Ministerio de Ambiente, defendieron que las actividades se hicieron bajo supervisión y que fue la primera vez que hubo exigencias específicas que obligaban a cesar las actividades ante avistamientos.

De hecho, de acuerdo con los reportes enviados por Viridien revisados por El Observador, entre el 28 de febrero y el 12 de abril se registraron 470 avistamientos y detecciones acústicas, de los cuales 213 requirieron alguna acción.

Se observaron ballenas francas y jorobadas, delfines, orcas, cachalotes, lobos marinos, tiburones y tortugas marinas.

En la primera quincena se registraron 119 avistamientos visuales y 19 detecciones acústicas de especies objetivo de mitigación. De estos, 45 registros (27 visuales y 18 acústicos) requirieron la aplicación de "alguna medida de mitigación", como el apagado de la fuente sonora o retraso del aumento gradual del sonido.

Hubo 79 registros de cetáceos, 19 de pinnípedos y 21 de tortugas marinas. Los días 5, 6, 11 y 13 de marzo se observaron carcasas de ballenas aunque por su avanzado estado de descomposición se consideró que la muerte era anterior al despliegue.

En la segunda quincena, fueron 151 los avistamientos visuales y 66 las detecciones acústicas de especies objetivo de mitigación. De estos, 115 registros requirieron la aplicación de alguna medida de mitigación.

El 25 de marzo se registró parte de una carcasa de Mola mola durante la recuperación de las fuentes sonoras para mantenimiento. “Debido al avanzado estado de descomposición de la carcasa registrada, no fue posible determinar la causa de la muerte”, dice el informe.

Acerca de la identificación, se realizaron 100 registros de cetáceos, 49 de pinnípedos y 2 de tortugas marinas.

“En términos generales, la mayoría de las interacciones ocurrieron cuando los animales se encontraban en la superficie en condición de flotación. Al aproximarse a los equipos, no evidenciaron comportamiento de evasión (o desvío), llegando a impactar sus cuerpos (o partes de estos) contra las cuerdas y cables”, agrega.

De acuerdo con el informe, en ningún momento se registraron “evidencias de lesiones cortantes en los animales ni presencia de sangre en el agua como resultado de dichas interacciones”.

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El documento también detalla que algunos ejemplares de aves marinas fueron encontrados a bordo por la tripulación. Para minimizar los riesgos algunos fueron reubicados en cajas para que pudieran descansar y posteriormente fueran liberados. “Todas las liberaciones fueron exitosas”, dice.

En la tercera quincena hubo 115 registros de avistaje, de los cuales 53 demandaron acciones. En 19 se solicitó el apagado de las fuentes y en 34 hubo un retraso de inicio progresivo o retraso de prueba.

Registraron 72 cetáceos, 40 pinnípedos y 3 tortugas marinas. El 6 de abril encontraron otra carcasa de Mola mola durante la recuperación de las fuentes sonoras (estaba enganchado a un cable accesorio de las fuentes), pero tampoco fue posible determinar la causa de la muerte.

La inspección a bordo

A poco de comenzar la campaña –del jueves 12 al sábado 14 de marzo– un equipo de Ambiente realizó una inspección a bordo del buque para “relevar el grado de cumplimiento de las medidas de mitigación y de la implementación del plan de gestión ambiental del buque”.

Fueron cuatro técnicos en total que cubrieron las jornadas completas de 24 horas durante los tres días (horario diurno y nocturno).

“Se constató la adecuada implementación de los sistemas de monitoreo de fauna marina, la presencia de los observadores de mamíferos marinos fue permanente durante las horas de luz, mediante el sistema de relevo entre ellos. A su vez se pudo constatar que el equipamiento (binoculares, cámaras, guías de especies) siempre estaba disponible en el puente del buque”, señala el informe leído por El Observador.

A su vez, destaca que el monitoreo acústico pasivo (PAM) permitió la detección de fauna marina, lo que determinó en determinadas instancias la postergación del inicio de las operaciones en cumplimiento de las medidas de mitigación previstas.

“Se constató la adecuada aplicación de los procedimientos de mitigación exigidos en la Autorización Ambiental Previa”, dice.

El documento destaca que hubo múltiples eventos de mitigación, incluyendo el apagado de fuente por presencia de mamíferos marinos (tortugas, lobos marinos y cetáceos), en el radio de los 1.000 m de la fuente, la realización de los monitoreos previos al reinicio de la operación, aplicación de delays (retrasos) en monitoreos previo y reinicio controlado de la operación.

“No se detectaron desvíos respecto a las condiciones establecidas en la autorización ambiental”, subraya.

Por último, señala que las actividades de adquisición sísmica que se vienen desarrollando por el buque sísmico se encuentran “cumpliendo con la aplicación de las medidas y protocolos de mitigación que han sido condición para su autorización”.

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