29 de mayo 2024 - 9:13hs

A comienzos de este año, Maria Eugenia Vidal sintió que necesitaba complementar su trabajo legislativo con algo que la hiciera sentir de modo más próximo que estaba mejorando la vida de la gente. Que le recordara los años los vertiginosos años como gobernadora de la provincia de Buenos Aires o como vicejefa de Gobierno de la Ciudad, o incluso más atrás, sus comienzos como ministra de Desarrollo Humano de la Ciudad. Así fue como surgió Hacemos, la fundación con la este año aspira a llegar a 1000 chicos de todo el país para alfabetizarlos, una función que a las escuelas les está costando mucho cumplir, a pesar del crecimiento del presupuesto educativo.

En medio de esa tarea, El Observador dialogó con María Eugenia Vidal, en una charla en la que habló sobre la situación actual y su mirada sobre las políticas que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei, su lucha contra la “casta”, la interna del PRO y qué debe hacer el partido para volver a enamorar a los votantes que le dieron la espalda en las dos últimas presidenciales.

—Contame qué estás haciendo en Hacemos, esta fundación que te tiene tan entusiasmada.

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—Hacemos Argentina es una una fundación dedicada a la educación. Empezamos a fines del año pasado y pusimos el foco en la alfabetización. En Argentina el 46% de los chicos de tercer grado no entienden lo que leen. En la Argentina de Sarmiento, en la Argentina de la educación pública que nos enorgulleció, hoy tenemos esa tragedia. Le pusimos el foco a eso y con un grupo de pedagogas muy reconocidas de Argentina armamos un manual de alfabetización para que cualquier chico pueda aprender a leer y escribir en seis meses, y que cualquier persona con secundario completo le pueda enseñar usando ese manual. Decidimos priorizar a los chicos que viven en barrios más pobres en todo el país y hoy estamos con ese método alfabetizando a 500 chicos en cinco provincias provincias: estamos en Misiones, en Santa Cruz, en Provincia de Buenos Aires, en Córdoba y en Entre Ríos, y sumándose próximamente tres provincias más. La idea es llegar a mil chicos este año. Es un programa que tiene esta facilidad de que cualquier persona voluntaria que se capacite en cuatro encuentros y sepa leer y escribir puede enseñarle a otro, no se necesita ser docente. Ya tenemos 120 voluntarios que están enseñando a estos 500 chicos en 26 lugares distintos de Argentina... Es nuestra manera de contribuir a que los chicos tengan las herramientas que necesitan.

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal: “En el PRO no necesariamente tenemos que estar siempre los mismos en todas las elecciones” (Foto: Silvana Colombo)

María Eugenia Vidal: “En el PRO no necesariamente tenemos que estar siempre los mismos en todas las elecciones” (Foto: Silvana Colombo)

—¿Qué fue lo que no te alcanzó de la política que necesitaste volver a la sociedad civil?

—Cuando me metí en política hace ya 20 años tenía claro para qué. Y era para mejorar la vida de los argentinos, para ayudarlos a mejorar a vivir mejor. Y generalmente cuando estás en el Ejecutivo, en mi caso fue gobernadora, vicejefa, tenía herramientas muy concretas para mejorar su vida. En el Legislativo, en el Congreso, eso tarda más. Las discusiones de las leyes son largas, y yo sentía que me iba muchas noches a dormir y me hacía esa pregunta: ¿hoy a quién le mejoraste la vida? Y muchas noches no tenía respuesta. Hacemos es una manera de poder darme una respuesta que me haga sentir satisfecha. Una forma de decir: tal vez hoy no le puedo cambiar la vida a millones de personas como cuando era gobernadora, pero cambiársela a un chico ya vale la pena. No saber leer y escribir es un obstáculo por el resto de tu vida, no podés terminar la primaria, no podés terminar la secundaria, no podés en un trabajo, en una fábrica, leer una orden de servicio... No podés leer las calles en las que te movés. Incluso no podés aprender matemáticas: los chicos argentinos tienen un problema hoy que es que en las pruebas PISA, cuando tienen que resolver un problema, no pueden no porque no sepan hacer la cuenta sino porque no entienden la consigna. Entonces es un obstáculo muy determinante para la vida de las personas no entender lo que leen. Así que me involucré en esto. Además yo siempre estuve muy comprometida con lo social, mi carrera política empezó ahí. Yo empecé siendo ministra de Desarrollo Social de Mauricio Macri en la ciudad... Es una manera de reencontrarme con mi 'para qué' inicial.

—Te iba a preguntar por qué la educación, pero un poco ya me lo respondiste. Sin embargo, entiendo que estás trabajando también a nivel académico sobre la educación.

—Me quise especializar en la educación. ¿Y por qué educación? Porque la verdad es que Argentina para poder bajar sus niveles altísimos de pobreza tiene que ordenar su economía, sin eso no hay manera de bajar la pobreza. Ahora con solo eso no alcanza. Y si uno piensa en una herramienta que le permita a alguien superar la pobreza, sin duda es la educación. Esta es la Argentina de M'hijo el dotor. Es la Argentina donde los padres sabían que si sus hijos estudiaban iban a estar mejor que ellos. Así que sin duda, si el programa económico que lleva adelante al gobierno funciona, no hay duda de que la prioridad tiene que ser la educación. Por eso me metí ahí y me quise especializar más allá de que tengo muchos años trabajando en el gobierno y he trabajado en temas educativos... Quería volver a estudiar: yo doy clases hace varios años en la universidad, pero quería volver a ser alumna, así que me anoté en un doctorado en Educación y estoy haciendo hoy un doctorado en la educación acá en Argentina. Estoy muy contenta también de volver a ser alumno, al otro día me mostraban un cuadro de Goya que está en el Museo del Prado —lo vi por internet, obviamente— y es un cuadro de un señor muy viejito con dos bastones y al cuadro Goya le puso el título "Aún aprendo". Yo creo que no hay edad ni tiempo para dejar de aprender. Creo que uno siempre puede aprender algo más, y la verdad que me está haciendo muy bien volver a ser alumna.

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"Aún aprendo", el cuadro de Goya que se encuentra en el Museo del Prado, en Madrid

—Abriste varias ventanas que me gustaría profundizar. Arranquemos por la situación económica, que como decís no es es una condición para que Argentina despegue pero no es lo único. ¿Cómo ves la situación económica actual? ¿Te parece que el Gobierno está bien enfocado?

—Yo creo que hace tiempo que la Argentina duele. Que a los argentinos la Argentina les duele. Que todos les cuesta mucho, que la inflación ha sido un cáncer para nosotros... No te permite proyectar, no te permite crecer, no te permite ahorrar, no te permite nada. Y los últimos cuatro años en particular han sido muy duros. Pero no solo duros por lo que vivimos en el día a día, sino porque no veíamos salida. Casi como que sentíamos que, 'bueno, ya está... Argentina es así, y no va a ser de otra manera'. Creo que el inicio de este nuevo gobierno con tanto apoyo de los argentinos nos permite recuperar una esperanza. Tal vez esta vez sí podemos... Y el nuevo gobierno, que es un gobierno muy débil desde el punto de vista parlamentario, no tiene gobernadores, no tiene intendentes, pero tiene un fuerte apoyo de la sociedad, aún habiendo anticipado que iba a ser un ajuste muy duro, tanto en la campaña como ahora que lo está haciendo, y aún así los argentinos están acompañando ese ajuste. Creo que por primera vez todos entendimos que no hay más atajos, que hay que hacer lo que hay que hacer, por más que cueste, por más que duela, pero que tenga un sentido. Que sea un esfuerzo que valga, que valga la pena. No un esfuerzo sin sentido como el que vinimos haciendo en los últimos cuatro años. Y de verdad, más allá de que yo no soy del partido que gobierna, no soy de La Libertad Avanza, creo que es un momento para no especular, creo que es un momento para apoyar para que este programa económico le vaya bien. De hecho viene mostrando ya todos los meses una baja inflación: arrancamos con 25% en diciembre y hoy estamos ya en un dígito, y esperamos que siga bajando —me dicen que en junio va a ser aún más baja—. Eso nos trae como cierto alivio a los argentinos. Todavía falta muchísimo, falta recuperar la actividad, falta recuperar el trabajo, falta mejorar los salarios. Pero que la inflación que nos tenía con el agua del cuello empieza a bajar, es una tranquilidad.

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

—Vos trabajaste mucho en la gestión de la cuestión social, es un tema que conocés, y me imagino que debés tener mucha gente que te comenta sus problemas… ¿Cómo evaluás la gestión de Milei en ese aspecto?

—Sin duda hay más pobreza y esa pobreza que subió requiere más respuestas del Estado. Lo positivo que la rescato al gobierno en materia social, desde la educación, coincidiendo con lo que yo estoy haciendo, es que puso a la alfabetización como una prioridad y eso me parece muy bueno. Y desde la el trabajo social y el acompañamiento social empezó a dar una pelea que era absolutamente necesaria contra la intermediación corrupta. En Argentina crecieron muchísimo estos movimientos sociales que se autodenominaron y autoeligieron representantes de los pobres para cobrar la plata de los pobres para después dárselas y repartirla como querían. Eso generó un sometimiento, abusos, corrupción enorme que ahora está saltando a la luz y que la Justicia está investigando. Digamos, liberar de alguna manera a aquel que tiene una necesidad para que no tenga que unir un beneficio con un voto a un partido determinado, me parece un paso adelante importante. De todas maneras creo que todavía lo que se hace en materia social para este momento tan doloroso no es suficiente. Hace falta más: la indigencia está creciendo, el hambre está creciendo en Argentina ya desde hace... No ahora, no es del 10 de diciembre, en los últimos años. Tenemos que hacer todo lo posible para que nos falte comida en Argentina.

Vidal: “Nos da cierta envidia a los argentinos ver en Uruguay a un presidente que se siente en un bar”

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal: “Nos da cierta envidia a los argentinos ver en Uruguay a un presidente que se siente en un bar” (Foto: Silvana Colombo)

María Eugenia Vidal: “Nos da cierta envidia a los argentinos ver en Uruguay a un presidente que se siente en un bar” (Foto: Silvana Colombo)

—Durante tu gobierno en la Provincia vos también llevaste adelante una lucha contra las corporaciones… Iba a decir de la política, pero en realidad hay de todas partes. ¿Cómo ves que está llevando este tema de la lucha contra la casta el gobierno?

—Creo que la Argentina el cambio que necesita no es solo económico, es un cambio de sistema. Este es un país muy corporativo, donde las corporaciones se llenaron de privilegios y los ciudadanos vivieron cada vez peor. Y eso no puede seguir así, en algunas peleas, que el Gobierno ha planteado, Yo estoy de acuerdo: estoy de acuerdo con con el fin de la jubilaciones de privilegio —de hecho nosotros ya lo habíamos cambiado en provincia y lo queríamos cambiar en Nación—. El presidente presentó el primero de marzo en el Congreso un paquete anticasta, como lo llama él: la mayor parte de los proyectos nosotros los habíamos presentado, así que yo estoy de acuerdo con esa pelea de sacarle los privilegios a la política y con una política mucho más llana, más directa... Muchas veces veo y nos da cierta envidia a los argentinos ver en Uruguay a un presidente que se siente en un bar, como cualquier ciudadano común, a tomar un café, ese es un país que yo quiero, donde los presidentes vivan igual que el resto de los ciudadanos. Creo que hay que todavía dar una pelea muy dura contra el narcotráfico. Los cuatro años de inactividad kirchnerismo —inactividad en Argentina es complicidad, porque cada día que vos no peleás contra el narcotráfico, el narcotráfico avanza, y sobre todo somete a los más pobres porque es en esos territorios donde se establece—, sin duda creo que es una pelea que hay que retomar y profundizar. Creo que hay que pelear contra un sindicalismo corporativo que no defendió a los trabajadores: en Argentina hace más de 10 años que no se genera empleo privado formal. Entonces uno se pregunta a quién defienden, si la mayor parte de los trabajadores son informales, si no están afiliados, si no están dentro del sindicatos, y no lo van a estar nunca si no cambiamos las leyes laborales. Hay mucho para hacer para que la Argentina salga adelante, pero creo que lo que realmente cambió, más allá de un gobierno, es la decisión de los argentinos de que esta vez el cambio va a fondo, y que no vuelven atrás.

—El Congreso por ahora viene trabajando con la agenda que le marca el presidente, con una Ley de Bases que parece que va a salir pero no termina de salir. ¿Cómo crees que sigue la agenda legislativa?

—Yo creo que es muy importante primero terminar la Ley de Bases, que salga. Justo anoche estaba hablando con el embajador de Japón, que estuve cenando con él, y él me decía: estamos esperando que salga la Ley de Bases para tomar decisiones. En Argentina hay muchas decisiones de inversión relevantes que van a generar muchos puestos de trabajo, que están esperando que salga la ley. Así que es muy importante que salga: yo soy optimista con que va a salir. Va a volver a diputados probablemente, pero en Diputados la vamos a aprobar y va a salir. Ahora, eso no se agota ahí: Argentina necesita una reforma tributaria profunda, tenemos 167 impuestos y sólo 11 explican el 90% de la recaudación. Tenemos que simplificar la cantidad de impuestos que tiene que pagar la gente: pocos impuestos bien orientados; orientados más al patrimonio que al trabajo y a la producción. Aquel que quiere generar trabajo en Argentina no puede tener la presión tributaria que tiene. Y de hecho me alegra haber escuchado que el presidente dijo que pasada la Ley de Bases va a empezar a bajar impuestos. Es algo que la Argentina necesita para que haya más inversión y más trabajo y que se recupere la actividad. Otra cosa que tenemos que discutir es el sistema jubilatorio. Ahora está en discusión, hay una sesión la semana que viene para ajustar la jubilaciones por inflación, pero eso no alcanza, porque hay muchísima gente que no aportó y se incorporó al sistema y hoy ese sistema es inviable. Todos ganan mal. O sea tenemos muchas personas con jubilaciones, todas ganando muy poco. Tenemos que revisar ese sistema, tenemos que redefinir el financiamiento educativo: tenemos que ver cómo gastamos en educación, a quién le llega la inversión en educación, y si realmente estamos llegando a los que más lo necesitan, y de qué manera y qué estamos financiando. Porque la Argentina no tiene un gasto educativo bajo, está cerca del 6% del PBI. La pregunta es cómo estamos gastando para ver si realmente los chicos aprenden. Yo, que ahora estoy muy involucrada en estos temas, digo que cuando un chico en una escuela no aprende, todo el sistema fracasó. Porque todo lo que hacemos, lo hacemos para que aprendas, si ese chico no aprende, entonces todos fallamos: falló el gobierno, falló la escuela, falló la familia. Le fallamos todos a ese chico, porque lo que no aprendió a la edad que tenía que aprenderlo luego no lo recupera y eso determina sus posibilidades de tener un mejor trabajo, sus posibilidades de un mejor ingreso, determina el resto de su vida. Así que creo que que una Ley de Financiamiento Educativo es algo que tenemos que discutir y que está pendiente en el Congreso. Así que como verás tenemos una agenda de mucho trabajo.

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

—Ya que mencionás “fallamos todos”… Ahora con un poco mas de distancia de lo que fue tu trabajo más Ejecutivo, ¿cómo es la autocrítica que hacés de esos años ahora que ya corrió más agua debajo del puente?

—Creo que tanto la elección de 2019 como las de 2023 que volvimos a perder en la última, si me dijeras elegí una —porque nunca hay una sola causa, hay muchas—, pero si dijeras elegí una, yo diría nos alejamos de la gente, nos alejamos de la gente. Creo que dejamos de escucharla. En la política es muy importante, pero no siempre pasa, que todo el tiempo tengas claro que vos sos el empleado y el jefe es el que te elije y no al revés. Y parece una obviedad, pero a muchos políticos nos pasa que por momentos nos mareamos. Le pasó de vuelta Juntos por el Cambio después de haber perdido el '19, hizo una excelente elección en el 2021, ganamos en todo el país, y nos creemos que ya estaba. Y nos metimos en una discusión de interna y de cargo para ver quién era el presidente como si fuera obvio que la gente que no quería votar el kirchnerismo no tenía otro para votar que no fuéramos nosotros. Y de repente apareció Milei con dos años de vida política y en dos años ganó una elección. ¿Por qué? Porque estaba cerca de la gente. Porque entendía lo que le pasaba. Porque entendía que la gente estaba enojada, decepcionada, harta del sistema político argentino y que quería algo nuevo. Y nosotros no, no lo entendimos. Creo que tanto en el 2019 como en el 2023 —después podemos discutir si el programa económico, si esta medida, si la otra—, pero básicamente creo que cada vez que perdimos es porque dejamos de representar. Y dejamos de representar cuando dejamos de escuchar, y dimos discusiones que no le importaban a nadie.

—Sin duda es interesante tu análisis y después de escucharlo ahora me interesa escuchar sobre la situación actual sobre todo del PRO, que quedó en una situación poco clara, que no se sabe si es oposición o es oficialismo, si se incorpora o no se incorpora al gobierno… Cuando arrancamos la charla, me decías “nosotros no somos parte del gobierno”, pero hay este miembros del PRO en el Gobierno…

—Así es sí. Hay personas que, no como partido, pero a título personal decidieron acompañar, y me parece muy bien, sobre todo porque son personas valiosas que sé que van a hacer un buen trabajo. Yo creo que hay que separar dos planos: la Argentina y el PRO. La Argentina hoy necesita que no haya especulación y que se le dé a un gobierno que, como armó un partido hace dos años no tiene todavía representación en el Congreso y en el territorio, que lo ayudemos a que le salga bien. Porque es lo que los argentinos decidieron. En esto de representar, hay un 56% de argentinos que dijo queremos un cambio y queremos que el cambio lo haga este señor. Bueno, si nosotros escuchamos ese voto —y ahí gran parte de los votos del PRO— entonces tenemos que ser consistentes con eso, y ayudar a que este gobierno le vaya bien. Después está el PRO. Y cuando uno dice ayudar, es ayudar sin especular. A cambio ni de cargos, ni de hacernos una coalición, ni si terminamos en un frente electoral o no, ni de si al Pro le conviene o no le conviene. Ayudar porque es lo que está bien, porque es lo correcto, y porque es lo que la gente votó. Y creo que en ese rol hoy nosotros estamos trabajando. Después está el PRO, que es nuestra casa, que es el partido que todavía hoy gobierna tres provincias, que tiene cientos de intendentes, que tiene diputados, que tiene senadores, que tiene gente que lo quiere seguir votando, y que tiene una identidad y que está en un proceso de reconstrucción que incluye una autocrítica porque claramente si perdiste una elección y salís tercero, tenés que tener una autocrítica. Tenés que reflejar que escuchaste ese votante que decidió no acompañarte. Tenés que volver a recuperar tu identidad, eso que te hizo que en algún momento te votaran y que te eligieran. Renovarte: creo que hay una una camada de dirigentes del PRO... El PRO no es solo Mauricio, Patricia, Horacio... Hay una enorme camada de dirigentes nuevos muy valiosos, que vale la pena que la gente conozca. Tengo compañeros diputados Alejandro Bongiovanni, Martín Yeza, Daiana Fernández Molero, intendentes: Soledad Martínez en Vicente López, la vicejefa de gobierno Clara Muzzio... Hay una generación más chica que nosotros que viene creciendo, que viene gestionando, que viene demostrando capacidad en todo el país. Hay que darles luz, ponerlos en el foco, para que la gente lo vea y pueda votarlos a ellos también y ellos renueven el PRO, no necesariamente en el PRO tenemos que estar siempre los mismos en todas las elecciones. Estamos en ese proceso y por supuesto es un proceso desordenado, que tiene discusiones, que tiene posiciones distintas, pero bienvenido sea. Lo que no hay que hacer es mezclar las cosas: una cosa es el acompañamiento que le tenemos que dar al Gobierno sin especular para que a la Argentina le vaya bien y otra cosa es la discusión interna del PRO, que está bien que se dé después de una derrota.

María Eugenia Vidal
María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

María Eugenia Vidal (Foto: Silvana Colombo)

—Hace pocos días veía un acto de Cristina Fernández de Kirchner, que lo transmitía un canal afín, en el que me sorprendió mucho que todos los entrevistados superaban largamente los 40 años… No se veían jóvenes. Ese sector parece haberse volcado masivamente a Milei. El PRO supo tener una juventud muy fuerte… ¿Cómo le habla hoy el PRO a los chicos de 16 años que ya pueden votar?

—No me sorprende que Milei haya conectado con los jóvenes, por qué hoy ser kirchnerista es ser conservador. El que kirchnerismo es defensivo: no quiere que nada cambie, que todos se mantenga como está. Y si vos sos joven y querés rebelarte, no sos kirchnerista. O sea, la ruptura con el sistema, el desafío, no te lo propone el kirchnerismo. Y creo que el PRO tiene que retomar esa bandera de cambio y de ruptura con el sistema, que en algún momento pudimos representar y pudimos enarbolar. Creo que ese es nuestro desafío, que los jóvenes vuelvan a sentir que ser rebelde es ser PRO. Ya sienten que ser kirchnerista no es ser rebelde, que ser kirchnerista es conservar el privilegio de los sindicatos, conservar el privilegio de las organizaciones sociales. No es rebelarse ser kirchnerista…. Todo es vintage en el kirchnerismo, ya no pretende cambiar nada, pretende que nada cambie. Entonces creo que no tenemos que ponernos en ese lugar, en todo caso tenemos que escuchar ese voto rebelde del año pasado y poder representarlo.

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