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Las reuniones y negociaciones en el Congreso, y más precisamente en la Cámara de Diputados, entraron en una agitada fase. Ante el inminente recambio legislativo del 10 de diciembre, el oficialismo busca sumar nuevos aliados y disputarle la primera minoría a Unión por la Patria, en el que crece la preocupación ante el avance de un bloque de gobernadores que dejó de responder al cristinismo.

La preocupación ingresó de lleno al bloque de Germán Martínez con la salida del tucumano Javier Noguera, electo por un acuerdo entre el kirchnerismo y Juan Manzur, y quien sin embargo no integrará la bancada peronista. Se mudará al bloque Independencia, alineado con el mandatario de Tucumán, Osvaldo Jaldo.

Su salida reduce a Unión por la Patria a 96 bancas a partir de diciembre. En su entorno justifican el salto por razones de gestión: su esposa, Alejandra Rodríguez, quedó al frente de la intendencia de Tafí Viejo y necesita asistencia financiera de la gobernación para afrontar sueldos y servicios.

Antes de ese golpe, también resonó el nombre de Jorge "Gato" Fernández —el electo por San Luis a partir de un sello apoyado por Alberto Rodríguez Saá— y trascendió que finalmente rechazó sumarse a la bancada kirchnerista. Incluso podría arrastrar al también puntano Ernesto "Pipi" Alí, parte del mismo armado provincial.

La mira puesta en los gobernadores

Pero Tucumán y San Luis son sólo las primeras provincias que hicieron eco de esta jugada del Gobierno, que deja en jaque a la oposición. Los movimientos reavivaron luego las especulaciones sobre Catamarca, donde el gobernador Raúl Jalil fue uno de los primeros en reunirse con el flamante ministro del Interior, Diego Santilli. El mandatario provincial controla a cuatro diputados que podrían resultar decisivos para la estrategia parlamentaria del oficialismo, que querrá acelerar las reformas laboral y fiscal, el Presupuesto 2026, el nuevo Código Penal y una eventual Ley Bases 2.

Por ahora, los legisladores catamarqueños se mantienen en silencio y esperan definiciones del gobernador. En los pasillos se mencionan dos caminos: romper con UxP o sumarse al armado que impulsa Jalil junto al salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Jaldo, el misionero Hugo Passalacqua —referenciado en Carlos Rovira, exdialoguista con Santiago Caputo— y el neuquino Rolando "Rolo" Figueroa.

Diego Santilli, Manuel Adorni y Raúl Jalil

Diego Santilli, Manuel Adorni y Raúl Jalil.

En paralelo, el viernes pasado renunció a su banca Carlos D'Alessandro, quien asumirá como legislador provincial en San Luis, aunque seguirá operando para el conglomerado de esas cinco provincias que negocian un espacio propio. D'Alessandro, enemistado con Karina Milei tras las elecciones locales, forma (aún) parte del bloque Coherencia junto a otros tres marginados de LLA: Marcela Pagano, Lourdes Arrieta y Gerardo González.

Otra incógnita son los seis diputados de Santiago del Estero, alineados con el gobernador y senador electo Gerardo Zamora. El Frente Cívico supo tener bloque propio, y no se descarta que pueda rearmarlo. Para UxP, incluso una integración en formato de interbloque sería un alivio en el nuevo mapa legislativo.

También circuló la versión de una posible fractura del Frente Renovador a partir de marzo. Sin embargo, dirigentes massistas negaron esa hipótesis y aseguraron que el objetivo es ordenar y rearmar el peronismo, en sintonía con el reclamo de los gobernadores. Según anticipan, buscarán instalar una estrategia más federal y con propuestas programáticas frente a las reformas anunciadas por Javier Milei.

Un mosaico interno que condiciona el futuro

Si bien fueron varias las fuerzas que se han visto partidas ante el fenómeno libertario, en las últimas semanas quedaron en evidencia las rupturas dentro de Unión por la Patria. Allí, en ese frente, están: los cristinistas liderados por Florencia Carignano; La Cámpora de Máximo Kirchner; dirigentes cercanos a la mirada de Axel Kicillof, que serán más representados por Jorge Taiana a partir de diciembre; el massismo de Cecilia Moreau (el llamado Frente Renovador); los movimientos sociales de Juan Grabois; los sindicales de Sergio Palazzo; y los federales de Victoria Tolosa Paz.

El Gobierno celebra estos quiebres, pues la heterogeneidad en la representatividad peronista-kirchnerista podría ser clave para negociar sus próximos proyectos.

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