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El veto presidencial es una atribución del Poder Ejecutivo que otorga la Constitución Nacional de Argentina, permitiendo al presidente rechazar total o parcialmente un proyecto de ley aprobado por el Congreso de la Nación. Esta facultad, incluida en el artículo 83 de la Carta Magna, se usa para equilibrar el poder legislativo, evitando la promulgación de leyes que el presidente considere inconvenientes para los intereses del país o contrarias a su programa de gobierno.

En la historia reciente del país, el veto presidencial fue una herramienta de gran trascendencia. Desde el retorno a la democracia en 1983, varios presidentes usaron esta atribución, generando debates sobre su uso y la política que subyace detrás de cada veto. Con la llegada de Javier Milei a la presidencia, el debate sobre los vetos se reavivó, especialmente con su anuncio de rechazar leyes aprobadas por el Congreso.

Hasta la fecha, el presidente ejerció el veto en dos ocasiones, pero las expectativas apuntan a que pronto este número aumentará. ¿Dónde quedará Milei en el ranking histórico de vetos presidenciales? Existen estadísticas históricas sobre los vetos en Argentina y se puede proyectar la posición que ocupará el presidente si lleva adelante los vetos anunciados.

Los vetos presidenciales en la historia reciente

A lo largo de las últimas décadas, los presidentes argentinos usaron el veto de manera desigual, en función de las circunstancias políticas y la relación con el Congreso. El ranking histórico de vetos lo lidera Carlos Menem, quien, durante sus dos mandatos (1989-1999), utilizó el veto de manera prominente. Menem registró 195 vetos, siendo 95 totales y 100 parciales. Esta cifra, que equivale a un promedio de 18,5 vetos por año, lo convierte en el presidente que más utilizó esta herramienta a lo largo de su gestión.

Le sigue en la lista Raúl Alfonsín, quien, en su mandato (1983-1989), vetó 49 leyes, lo que da un promedio de 8,9 vetos anuales. En un puesto similar se encuentra Fernando de la Rúa, quien utilizó el veto en 46 ocasiones (con un promedio de 23 vetos por año), y Eduardo Duhalde, con 37 vetos en un mandato de 1 año y 7 meses, alcanzando un promedio de 26,4 vetos por año.

La siguiente generación de presidentes, en su mayoría, ha utilizado el veto con menor frecuencia. Néstor Kirchner vetó 39 leyes en 4 años y medio de gestión, con un promedio de 8,7 vetos por año. En tanto, Cristina Kirchner usó el veto en 21 ocasiones en sus 8 años de gobierno, con un promedio de 2,6 vetos por año. Durante el gobierno de Mauricio Macri, el veto fue utilizado 8 veces en sus 4 años de gestión, con una proporción de 2 vetos anuales. Por su parte, Alberto Fernández empleó el veto en 13 ocasiones (únicamente parciales) durante su mandato, lo que resultó en un promedio de 3,3 vetos por año.

¿Qué puesto ocupará Javier Milei en el ranking de vetos?

Hasta el momento, Javier Milei ha utilizado el veto en 2 ocasiones en su primer año de gestión. Los vetos han sido contra la reforma de la fórmula jubilatoria, que proponía un refuerzo adicional para los jubilados debido al salto inflacionario de enero, y contra la ley de financiamiento universitario, aprobada con un amplio respaldo legislativo y tras masivas protestas del sector académico.

El presidente Milei ya ha anunciado su intención de vetar tres proyectos más, lo que lo llevaría a un total de 5 vetos. Esto lo posicionaría en un lugar intermedio dentro del ranking histórico de presidentes, justo por debajo de Macri y Fernández. Con 5 vetos en total, Milei estaría a la par de Macri, quien utilizó 8 vetos en 4 años, pero por debajo de Fernández, quien realizó 13 vetos durante su mandato.

Es importante señalar que las comparaciones no solo deben hacerse en base al número total de vetos, sino también en relación con la duración de la gestión de cada presidente. En este sentido, el promedio de vetos por año es un dato relevante. Si Milei llega a realizar los 5 vetos mencionados, su promedio anual sería de 5 por año, un número considerablemente alto en comparación con Macri y Fernández, quienes tuvieron 2 y 3,3 vetos anuales, respectivamente.

El impacto de los vetos en la gestión política de Milei

El veto presidencial no solo tiene implicaciones técnicas o legales, sino también políticas. El presidente Milei adoptó una postura clara en cuanto a su política económica, que se centra en el superávit fiscal y la necesidad de reducir el gasto público. Esta orientación llevó a que rechace leyes que considera incompatibles con su plan de gestión.

En declaraciones recientes, el presidente aseguró que, en caso de que el Congreso insista con las leyes vetadas, “vamos a vetar. Si el veto se cae, lo vamos a judicializar. El daño que podrían causar es mínimo. La política del superávit fiscal es permanente”, sentenció el mandatario, demostrando su determinación en aplicar políticas de austeridad fiscal. Además, su jefe de Gabinete, Guillermo Francos, reiteró que "la posición del Gobierno nacional con respecto al equilibrio fiscal fue planteada desde el inicio" y destacó la "dureza" en la implementación del programa desde el primer encuentro con los gobernadores.

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