2 de agosto 2024 - 14:33hs

Después de los trabajos de saneamiento, el Riachuelo volvió a ser navegable, y hoy se realizó el primer viaje del catamarán que conecta Puerto Madero con La Boca.

"Recuperar la navegabilidad es un atractivo más para esta zona de la Ciudad. La recuperación del Riachuelo es increíble", afirmó Jorge Macri, quien además destacó: "Uno viene acá y ya no hay malos olores. Antes nos habíamos acostumbrado a que olía mal. Además, está volviendo de a poco la flora y la fauna. Frente al edificio de la Fundación PROA se formó un islote natural. Es emocionante haber cumplido con este trabajo de saneamiento".

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Los primeros intentos de limpiar el Riachuelo

Podría decirse que la historia de la contaminación del Riachuelo se remonta a los orígenes mismos del país. Ya en febrero de 1860, el Gobierno Nacional dictó un decreto que prohibía tirar basura en las aguas del Riachuelo, enfocándose en especial en los desechos de los saladeros y en los vertidos ilegales de una incipiente y rudimentaria manufactura. La finalidad era generar conciencia “por la necesidad urgente de disminuir la putrefacción de sus aguas”, según se detallaba en el documento.

Pero ni siquiera fue aquel el primer esfuerzo para frenar la evidente crisis ambiental. En épocas tan lejanas como en 1811, la Primera Junta había intentado limpiar el río, aunque desde luego la contaminación (principalmente basura o desechos de grasa vacuna) no alcanzaba los niveles que tendría un siglo después. Posteriormente, en 1830, dos décadas después de la Revolución de Mayo, se buscó concientizar sobre los efectos negativos de arrojar basura al río.

Más intentos de limpieza a lo largo del tiempo

En el siglo XX, se llevaron a cabo varios intentos por limpiar las aguas del Riachuelo y organizar sus orillas, que estaban llenas de vecinos viviendo en condiciones de vulnerabilidad, expuestos a enfermedades y la invasión de roedores provocadas por la contaminación.

Uno de los esfuerzos más recordados, aunque polémico, fue la propuesta de María Julia Alsogaray en 1993. La entonces secretaria de Medio Ambiente prometió limpiar las aguas en mil días, un período irrisorio para una tarea tan compleja, que además requeriría prohibiciones estrictas y sanciones para quienes contaminasen el río. A pesar de haber recibido un presupuesto que superaba los treinta millones de dólares, la ambiciosa iniciativa nunca se concretó.

En 2007, el Congreso Nacional aprobó la creación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) a través de una ley. Esta organización comenzó a tener influencia en varios municipios directamente afectados por el Riachuelo: Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, Ezeiza, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo, Morón, Presidente Perón y San Vicente, además de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2017, el entonces jefe del bloque kirchnerista de la Legislatura, Juan Cabandié, recorrió las obras en el Riachuelo. Resaltó el trabajo conjunto entre Acumar y los municipios bonaerenses y aseguró ver bancos de peces. Estos dichos fueron cuestionados y motivo de burlas por parte de la oposición.

ACUMAR logró avances significativos en diversas acciones. En la zona de La Boca, ya no se ven barcos abandonados y semihundidos y se puede observar el regreso de aves que habían emigrado. Organizaciones como Greenpeace alzaron la voz sobre la nociva pestilencia, simbolizando con jornadas donde las aguas se tiñeron de verde el deseo de un cauce libre de contaminación.

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Gracias a los esfuerzos de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo, la Ciudad trabaja constantemente en la limpieza y mantenimiento del Riachuelo. Estas tareas incluyen la recolección de residuos en el borde costero y en el lecho del río, desinfección, desmalezamiento, fumigación de plagas y mosquitos, y la limpieza del espejo de agua en toda la superficie. Las labores de limpieza se realizan todos los días, incluso fines de semana y feriados, en colaboración con el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad, Prefectura Naval y APRA.

El presente del Riachuelo: un nuevo servicio turístico

El nuevo servicio turístico en catamarán, gestionado por la empresa de transporte fluvial Sturla, tiene una duración de 40 minutos y parte desde el muelle de Cecilia Grierson 400 en Puerto Madero, esquina Juana Manso, en Dársena Norte. El costo del pasaje es de $17 mil para extranjeros, $14 mil para residentes argentinos y $6 mil para menores de entre 3 y 5 años. Durante el recorrido, los visitantes reciben información sobre el ecosistema y la historia de Buenos Aires.

Este nuevo paseo en catamarán forma parte del Proyecto Sur, un plan turístico de la Ciudad que busca impulsar la identidad de La Boca, la pasión por el fútbol, la historia de la inmigración y el tango. Además, contempla la reactivación de la vida nocturna en Caminito, con un nuevo ordenamiento del espacio público, reorganización del transporte y refuerzo de la seguridad.

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Simultáneamente, la Ciudad sigue adelante con la recuperación de la costa del Río de la Plata. Al plan de recuperación de la costa sur se suma la revitalización del frente ribereño de la costanera norte a través del Plan BA Costa, que incluye obras en 110 hectáreas. Recientemente se inauguró el Parque Costero, una playa urbana que se ha convertido en un nuevo paseo frente al río.

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