22 de noviembre 2024 - 18:12hs

El cine en Argentina encuentra en Buenos Aires y sus alrededores un territorio fértil, donde cada año se celebran festivales que no sólo se destacan por su calidad artística, sino también por su capacidad para generar debates culturales y políticos. Este 2024, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el Festival Contracampo y la Semana de Cannes se llevan a cabo en un contexto marcado por tensiones presupuestarias, ajustes financieros y un creciente descontento dentro de la industria cinematográfica.

Estos eventos, que combinan tradición, innovación y alcance global, reflejan las complejidades de un sector en transformación y las maneras en que el arte responde a la adversidad.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: una historia de resiliencia

Con 39 ediciones, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata es el único festival de cine de clase A en América Latina y una de las joyas culturales más destacadas del país. Sin embargo, este año, su realización estuvo al borde de la cancelación debido a recortes presupuestarios impulsados por el gobierno de Javier Milei. Fue gracias al apoyo financiero de la Municipalidad de General Pueyrredón que el festival logró salir adelante, reafirmando su lugar en la escena internacional.

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Este año, el festival celebró los 70 años de su primera edición, con Japón como país invitado y una programación que incluyó más de 120 películas. Las competencias se dividieron en categorías tradicionales, como:

  • Competencia internacional: Obras de cineastas reconocidos y emergentes de todo el mundo.
  • Competencia Latinoamericana y Argentina: Espacios dedicados al talento regional y nacional.
  • Estados alternados: Cine experimental con propuestas innovadoras.
  • En tránsito: Proyectos en desarrollo, que brindan un vistazo a futuras obras.

Además, el ciclo Panorama ofreció una amplia gama de películas internacionales y locales para el público general.

Desafíos y polémicas

El contexto de recortes dejó huellas visibles. Diversas organizaciones de la industria, incluidas la Federación de Asociaciones de Profesionales de la Industria Audiovisual Argentina y Directores Argentinos Cinematográficos, decidieron no participar como protesta ante el ajuste presupuestario al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Esta tensión se materializó en la creación de un festival alternativo, Contracampo, que surgió como respuesta directa al malestar del sector.

Por primera vez, el festival implementó un sistema de inscripción arancelada, y las entradas para las proyecciones oscilaron entre $2.500 y $4.000, un aumento significativo respecto al año anterior. Sin embargo, también se ofrecieron funciones gratuitas en el Teatro Colón, demostrando un esfuerzo por mantener cierta accesibilidad para el público.

La película de apertura, Emilia Pérez de Jacques Audiard, y el cierre con Puntos Suspensivos de David Marqués marcaron los momentos destacados de una edición que, pese a las dificultades, mantuvo su compromiso con la excelencia cinematográfica.

Contracampo: el cine como resistencia

El Festival Contracampo se llevará a cabo del 22 al 26 de noviembre en Mar del Plata como una respuesta directa a las políticas de ajuste del INCAA y lo que sus organizadores denominan una "lógica mercantilista". Definido como un espacio para el cine argentino que no encuentra cabida en los lineamientos actuales del Festival de Mar del Plata, Contracampo nació desde la autogestión y con un fuerte espíritu crítico.

Contracampo recupera el nombre de una revista de crítica cinematográfica de los años 50, símbolo de un cine comprometido y estéticamente desafiante. Este nuevo festival combinó proyecciones y actividades reflexivas en dos sedes clave:

  • Teatro Enrique Carreras: Proyecciones de más de 30 producciones nacionales.
  • Librería El Gran Pez: Espacio para conversatorios y debates sobre la industria cinematográfica.

Entre los temas tratados en los conversatorios destacan las políticas culturales, el rol del Estado en la promoción del cine y los riesgos de una orientación puramente comercial. La programación incluye películas producidas este año que, según sus organizadores, no encontraron en el Festival de Mar del Plata una "casa posible".

El festival se financia con recursos propios, incluyendo la venta de productos promocionales como bolsos, y estableció un precio accesible para las entradas, fijado en $2.500. Este modelo permitió que Contracampo se posicionara como una alternativa tangible y accesible, reforzando su objetivo de defender el cine nacional en un contexto adverso.

Semana de Cannes: un encuentro que resiste

Desde 2014, el Cine Gaumont presenta cada año la Semana de Cannes, un evento que lleva a los espectadores argentinos lo mejor del festival francés. Sin embargo, este año, la muestra se redujo a solo tres días debido a los recortes presupuestarios del INCAA.

Thierry Frémaux, director general del Festival de Cannes, asumió personalmente los costos asociados a los derechos de proyección, destacando la importancia de mantener este evento como un puente entre el cine argentino y las tendencias internacionales. Frémaux aseguró que el cine argentino tiene un peso significativo a nivel global y que la Semana de Cannes es un reflejo de esa conexión.

El evento ofrece una programación compacta pero destacada, con películas premiadas en Cannes que fueron proyectadas en el Cine Gaumont. A pesar de los desafíos logísticos y presupuestarios, la respuesta del público es positiva, con entradas agotadas y salas llenas.

El éxito de la Semana de Cannes contrasta con la caída general en la asistencia a los cines en Argentina, que registró un descenso del 30,9% en octubre de 2024 respecto al mismo mes del año anterior. Este dato refleja una crisis más amplia en la industria audiovisual, que enfrenta no solo problemas económicos, sino también una pérdida de interés del público en un contexto de inflación y cambios en los hábitos de consumo.

Un año que redefine al cine en Argentina

Los festivales de cine de Buenos Aires en 2024 son un reflejo de la riqueza cultural del país, pero también de las tensiones y desafíos que enfrenta el sector audiovisual. Mientras el Festival de Mar del Plata lucha por mantener su relevancia y adaptarse a un contexto de ajuste, Contracampo emerge como una respuesta contundente en defensa del cine nacional, y la Semana de Cannes persiste como un puente hacia el cine internacional.

Cada uno de estos eventos aporta una perspectiva única al panorama cinematográfico, destacando la diversidad, el talento y la capacidad de resistencia de la industria en un momento de transformación.

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