Mar del Plata, conocida por su vibrante oferta turística y deportiva, enfrenta actualmente desafíos críticos en dos de sus infraestructuras más emblemáticas: el estadio José María Minella y el complejo de playas de Punta Mogotes. Ambos espacios, que alguna vez fueron símbolos de progreso y desarrollo, hoy muestran signos de deterioro debido a la falta de mantenimiento y una gestión insuficiente. Ante este panorama, el municipio lanzó una serie de iniciativas para revitalizar estos espacios, buscando atraer inversiones privadas y asegurar su futuro como pilares de la ciudad.
En el estadio Minella, la clausura de la tribuna techada por riesgo de colapso es solo uno de los síntomas de una crisis más amplia que afecta a toda la infraestructura del lugar. Mientras tanto, Punta Mogotes, un icónico complejo de playas que alguna vez fue sinónimo de verano en Mar del Plata, ha caído en un estado de abandono. El intendente Guillermo Montenegro anunció proyectos ambiciosos que incluyen la licitación para la renovación del estadio y la recuperación del control municipal sobre Punta Mogotes, con el objetivo de devolverles a estos espacios su relevancia y atractivo original.
Infraestructura en crisis: el estado del estadio José María Minella
El estadio José María Minella, emblemático escenario deportivo de Mar del Plata, atraviesa una profunda crisis de infraestructura. Inaugurado en 1978, cuenta con una tribuna techada que fue clausurada desde hace casi tres años debido a un avanzado estado de corrosión y riesgo de desprendimientos. Esta situación llevó al municipio, propietario del estadio, a buscar soluciones en el sector privado. El gobierno local impulsó un proyecto que abrirá una licitación nacional e internacional en busca de inversores que puedan financiar las obras necesarias y revitalizar el estadio con eventos de calidad.
Este plan del municipio surge después de casi dos años de rumores y anuncios sobre el supuesto interés de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en hacerse cargo del estadio, con la intención de convertirlo en "la futura casa de los seleccionados nacionales". Sin embargo, a pesar de las reuniones y fotografías que mostraban al intendente Guillermo Montenegro junto al presidente de la AFA, Claudio Tapia, el proyecto fue perdiendo fuerza con el tiempo, hasta quedar relegado.
En una reciente conferencia de prensa, Montenegro anunció que se abrirá una licitación nacional e internacional no solo para el estadio José María Minella, sino también para el estadio polideportivo Islas Malvinas, otro importante escenario de la ciudad construido en 1995. Este último fue sede de numerosos eventos deportivos y musicales, con capacidad para casi 8000 espectadores. El proyecto, que será evaluado por el Concejo Deliberante, donde el oficialismo tiene mayoría, contempla que quien se haga cargo de ambos estadios también deberá asumir los costos de mantenimiento del Parque Municipal de los Deportes, que alberga diversas instalaciones deportivas.
El intendente destacó que se priorizará a aquellos inversores que propongan un vínculo que garantice la presencia de los seleccionados argentinos de fútbol en el estadio. “Vamos a priorizar a quien proponga un vínculo que asegure la presencia de los seleccionados argentinos de fútbol”, afirmó Montenegro. El objetivo no es solo mejorar la infraestructura, sino también atraer eventos de calidad tanto en temporada alta como baja, revitalizando así la oferta deportiva y cultural de la ciudad.
Fragilidad estructural: un problema de décadas
El estado de deterioro del estadio es alarmante. La tribuna techada, clausurada por su estado de corrosión, apenas alberga actividad en las cabinas de transmisión utilizadas por la prensa radial y televisiva. Un informe realizado por peritos de Bomberos y la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide) concluyó que la estructura metálica que sostiene la cubierta está en peligro de ceder debido al deterioro y la falta de mantenimiento. “No es un problema de estos últimos cuatro años, sino de más de 30 años”, subrayó Montenegro, refiriéndose al largo período sin obras de mantenimiento significativas, más allá de simples reparaciones superficiales.
El estadio José María Minella es uno de los tres construidos para el Mundial de 1978, y es el único que permanece bajo la administración de un municipio. A diferencia de los estadios de Córdoba y Mendoza, que son gestionados por sus respectivas provincias, el Minella sufrió las limitaciones presupuestarias de la comuna, lo que llevó a su progresivo deterioro. Con el tiempo, se convirtió en lo que algunos llaman un "elefante blanco", una infraestructura monumental que genera más problemas que beneficios.
A pesar de las promesas y los anuncios, aún está pendiente un estudio profundo del estado del estadio, que debería ser realizado por profesionales de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Este estudio es crucial para evaluar las posibilidades de reparación, pero su elevado costo fue un obstáculo insuperable para el municipio. La provincia intentó colaborar, pero no logró avanzar, dejando el problema sin resolver. A pesar de todo, el estadio sigue en uso. Hace apenas dos semanas, se disputó allí el segundo clásico del año entre Alvarado y Aldosivi, los dos clubes más populares de la ciudad, con una asistencia de más de 20.000 personas. Sin embargo, la tribuna techada, cerrada al público, quedó como un recordatorio visible del deterioro.
Punta Mogotes: un proyecto de recuperación
Además del estadio, otro punto crítico para Mar del Plata es el complejo de playas de Punta Mogotes. El intendente Guillermo Montenegro anunció que está dispuesto a pagar una deuda de $14.000.000 a la provincia de Buenos Aires para recuperar la administración total de Punta Mogotes, un complejo de tres kilómetros de playa que cada verano atrae a miles de turistas. Actualmente, el 70% del complejo está en manos de la provincia, mientras que el 30% restante es gestionado por el municipio. Montenegro propone un nuevo esquema público-privado para restaurar el lugar y devolverle su esplendor.
El jefe comunal subrayó la importancia de recuperar Punta Mogotes para los marplatenses y recordó que ya hubo intentos previos para alcanzar este objetivo. “En 2026 vence el plazo de las concesiones y quiero que empecemos a trabajar en un nuevo esquema integral público-privado. Nuestro objetivo principal es recuperar Punta Mogotes para todos los marplatenses”, declaró Montenegro, solicitando el apoyo de la oposición para concretar este proyecto.
Dentro de este plan de recuperación, el intendente también anunció la firma de un convenio de padrinazgo para reparar los puentes peatonales de Punta Mogotes, una iniciativa que fue propuesta por Unión por la Patria en el Concejo Deliberante. Montenegro espera que esta medida cuente con el apoyo de todos los sectores políticos, evitando las trabas que, según él, obstaculizaron el progreso de la ciudad en el pasado.
En su discurso, Montenegro detalló los pasos a seguir para recuperar la administración de Punta Mogotes. En primer lugar, se intimará a la Provincia de Buenos Aires a aceptar el pago de la deuda en un plazo de 15 días. Si la provincia no acepta, el municipio recurrirá a la vía judicial para consignar el pago y denunciar el convenio de administración actual. El objetivo final es que Punta Mogotes vuelva a ser gestionada por el municipio, integrándose de manera efectiva con la ciudad y sus habitantes.
Montenegro destacó que Punta Mogotes no es solo un conjunto de balnearios, sino un barrio donde viven y trabajan marplatenses. “Queremos que Punta Mogotes vuelva a ser parte de la ciudad y que sea administrada por los marplatenses”, afirmó, insistiendo en la necesidad de revitalizar el complejo para que tenga actividad todo el año y no se limite a la temporada estival.
Antecedentes: un proyecto de cambio inconcluso
El complejo de Punta Mogotes fue inaugurado a comienzos de la década de 1980, en un contexto de desarrollo urbano que buscaba transformar un área de juncos y lagunas en un atractivo turístico. Sin embargo, a pesar de un intento de reurbanización a principios de los años 2000, el proyecto quedó incompleto, dejando una parte significativa del complejo en un estado de abandono. Hoy en día, Punta Mogotes es un lugar lleno de carpas, con escasa actividad fuera de la temporada de verano, una situación que el intendente busca revertir con este nuevo plan.
La Administración Punta Mogotes, el ente mixto responsable del complejo, está compuesta por un 70% del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y un 30% del municipio. Este organismo, que cumple 40 años, gestionó la concesión de las 24 unidades fiscales que operan como balnearios, así como el mantenimiento de las áreas parquizadas adyacentes. Sin embargo, la falta de inversión y de una visión a largo plazo colaboró con el deterioro del complejo.
La propuesta de municipalización de Punta Mogotes lanzada por Montenegro no estuvo exenta de polémica. La relación tensa entre el intendente y la gobernación de Axel Kicillof generó un clima de incertidumbre. A pesar de las diferencias políticas, dos figuras destacadas del justicialismo local, Fernanda Raverta y Gustavo Pulti, han expresado su apoyo al traspaso del complejo al municipio.
Ante la posibilidad de que la provincia rechace la propuesta de pago de la deuda, Montenegro anticipó que el municipio recurrirá a la vía judicial para avanzar con el traspaso. “Todo lo que tenga que ver con que la ciudad administre sus propios recursos y tenga decisión tanto sobre el desarrollo urbano como el destino de nuestras playas es de los marplatenses”, afirmó el diputado provincial Diego Garciarena, quien presentó un proyecto de ley en abril para facilitar este traspaso.
A pesar de la controversia, la Administración Punta Mogotes estuvo trabajando en un master plan para la renovación del complejo, que incluye obras de remodelación y la licitación de nuevas concesiones en 2026. Este plan, elaborado por técnicos y urbanistas, busca dar un nuevo impulso a la zona, integrándola de manera más efectiva con la ciudad y mejorando su atractivo turístico.