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El gobierno del Reino Unido destinó 56,8 millones de libras a experimentos de geoingeniería que incluyen la modificación de nubes desde aeronaves y el bloqueo de la luz solar para enfriar el planeta. La información, revelada oficialmente en mayo pasado y publicada por medios británicos como The Guardian y ampliada por nuevos documentos obtenidos mediante el procedimiento FOI (solicitudes formales de acceso a información gubernamental), expone un programa que avanza hacia pruebas y experimentos en el medio ambiente sin debate parlamentario ni consultas públicas.

Los experimentos forman parte del programa "Exploring Climate Cooling", financiado a través de la Agencia Avanzada de Investigación e Invención (ARIA), una entidad gubernamental creada en 2022 específicamente para operar con mínima supervisión parlamentaria. ARIA fue diseñada por el gobierno de Boris Johnson siguiendo el modelo de la agencia militar estadounidense DARPA, con el objetivo de desarrollar tecnologías disruptivas sin las trabas burocráticas tradicionales.

Los proyectos incluyen desde la dispersión de partículas reflectivas en la estratósfera hasta la modificación artificial de nubes en los cielos británicos, y representan una de las inversiones más grandes del mundo en geoingeniería experimental. La cifra de 56,8 millones de libras se complementa con otros 10 millones de libras en proyectos relacionados, convirtiendo al Reino Unido en uno de los principales financiadores globales de estas tecnologías controvertidas.

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Mark Symes, director del programa en ARIA, justificó la iniciativa explicando que, aunque la reducción de emisiones de gases que provocan el efecto invernadero sigue siendo prioritaria, el planeta se acerca peligrosamente a puntos de inflexión climática catastrófica que podrían activarse incluso si se lograra la neutralidad de carbono. Estos puntos incluyen el colapso de capas de hielo, cambios irreversibles en corrientes oceánicas y la liberación masiva de metano desde el permafrost. "La vida en el Reino Unido podría volverse muy difícil si alguno de estos puntos de inflexión se activara", advirtió el funcionario.

Experimentos revelados oficialmente

La información inicial dio cuenta de cinco experimentos principales que ya generaron controversia entre científicos y ambientalistas. El primero consiste en enviar globos meteorológicos a la estratósfera para exponer muestras de miligramos de polvo mineral no tóxico a condiciones de gran altitud y luego recuperarlas para evaluar cómo cambian las propiedades de las partículas con el tiempo.

Este experimento busca replicar artificialmente el efecto de las erupciones volcánicas, que naturalmente inyectan partículas a la estratosfera y pueden enfriar el planeta durante años. El ejemplo más famoso es la erupción del Monte Pinatubo en 1991, que redujo las temperaturas globales en aproximadamente 0,5 grados Celsius durante dos años.

Otros tres experimentos probarían cómo los rocíos de agua de mar o las cargas eléctricas entregadas por drones pueden sembrar pequeñas gotas de agua, haciendo que las nubes sobre los océanos reflejen más luz solar hacia el espacio. Esta técnica, conocida como "brightening de nubes marinas", podría aumentar el albedo terrestre (la capacidad de reflexión de la superficie) de manera localizada.

Ilan Gur, director ejecutivo de ARIA, defendió los experimentos con argumentos aparentemente benignos: "Si la ciencia puede mostrarnos que un rocío de agua de mar elegantemente diseñado puede proteger y preservar la increíble biodiversidad de la Gran Barrera de Coral, ¿no es eso algo que queremos entender?".

Documentos filtrados muestran otra escala

Sin embargo, documentos obtenidos mediante FOI por el sitio Courage Media revelaron detalles que contradicen completamente la narrativa oficial. Los experimentos van mucho más allá de simples "rocíos de agua de mar" e incluyen la dispersión de sustancias artificiales desde aeronaves sobre territorio británico sin consultas públicas previas.

La información obtenida muestra que la agencia no fue completamente transparente en sus declaraciones públicas iniciales. Los documentos técnicos internos revelan proyectos más ambiciosos y avanzados de lo que se admitió originalmente, y confirman que muchas de las salvaguardas prometidas públicamente aún no existen.

El proyecto más controvertido, titulado "De-risking Cirrus Modification", apunta a alterar la formación de nubes cirros usando partículas dispersadas por aeronaves para permitir que más calor escape de la atmósfera terrestre. Las nubes cirros, formadas por cristales de hielo a gran altitud, actúan como una manta que atrapa el calor, y modificar su estructura podría tener efectos climáticos significativos a escala regional o incluso global. Las estimaciones sugieren un efecto de enfriamiento potencial de 100 milivatios por metro cuadrado, aunque los propios documentos admiten que esto "permanece altamente incierto".

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Los ensayos están estructurados en fases que culminan en experimentación real sobre las Tierras Altas de Escocia, una región elegida por sus características geográficas y meteorológicas particulares. En la tercera fase, los investigadores declararon: "La estrategia involucrará la liberación de partículas de siembra personalizadas sobre una parte definida de las Tierras Altas para maximizar nuestras posibilidades de una prueba exitosa".

La liberación se realizará desde aeronaves con base en Stornoway, en las Islas Hébridas, apuntando a nubes orográficas que se forman cuando el aire húmedo se eleva sobre las montañas. Los documentos describen las partículas de manera deliberadamente vaga, evitando especificar su composición química exacta, y reconocen que no se realizó ninguna evaluación de impacto ambiental hasta el momento.

Más preocupante aún, ARIA admitió explícitamente que "no se han llevado a cabo consultas públicas" sobre estos experimentos, a pesar de que involucran la liberación de sustancias no especificadas sobre territorio habitado. Esta omisión contradice las promesas públicas de transparencia y participación comunitaria que la agencia había hecho en declaraciones previas.

Los propios científicos reconocen que esta tecnología es experimental y riesgosa. En los documentos técnicos admiten que no saben si realmente funcionará: algunos modelos computacionales muestran que podría no tener efecto alguno en el clima, y existe incertidumbre sobre cómo interactuarán las partículas artificiales con las que ya existen naturalmente en la atmósfera.

Proyectos espaciales de ciencia ficción

El programa no se limita a la atmósfera terrestre e incluye proyectos espaciales de dimensiones casi cinematográficas. Otro proyecto bajo el mismo financiamiento explora la viabilidad de desplegar escudos solares gigantes en el espacio para bloquear parte de la luz solar que llega a la Tierra.

Los investigadores están diseñando seis tipos diferentes de sistemas orbitales que incluyen desde satélites reflectivos del tamaño de ciudades ubicados entre la Tierra y el Sol, hasta la creación de nubes artificiales de polvo espacial fabricadas literalmente pulverizando asteroides. También evalúan materiales especiales que funcionarían como prismas gigantes para desviar la luz solar, y sistemas de "sombrillas planetarias" que podrían activarse estacionalmente.

Estos diseños se prueban en simulación usando los modelos computacionales más avanzados del mundo, incluyendo el Community Earth System Model (CESM) y el Geoengineering Model Intercomparison Project (GeoMIP), para evaluar sus impactos potenciales en el clima global, la capa de ozono y la química oceánica. Los científicos están modelando escenarios que incluyen desde estructuras espaciales del tamaño de países hasta enjambres de millones de pequeños reflectores orbitales.

Los documentos reconocen múltiples riesgos asociados con estos proyectos espaciales, incluyendo la generación masiva de desechos orbitales que podrían hacer peligrosa la exploración espacial futura, las enormes emisiones de cohetes necesarias para transportar los materiales (que podrían agravar el problema climático que buscan resolver), y posibles violaciones de acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal y el Tratado del Espacio Exterior.

El proyecto anticipa que, con la caída dramática de los costos de acceso al espacio gracias a empresas como SpaceX, estos conceptos podrían volverse técnicamente viables en las próximas décadas. Los documentos mencionan que "varias iniciativas privadas han emergido en años recientes para lanzar misiones prototipo", sugiriendo que el Reino Unido busca posicionarse como líder en esta carrera tecnológica.

Los documentos obtenidos por FOI confirman que la infraestructura, el dinero, los equipos de investigación y las zonas experimentales ya están implementados, sin mayores rendiciones de cuentas. La decisión de preparar ensayos de campo sobre Escocia sin consulta pública, evaluaciones ambientales completadas o divulgación clara de las sustancias a liberar establece un precedente controvertido para la modificación atmosférica futura.

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ciencia ficción Reino Unido Calentamiento global cambio climático

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