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Para los periodistas acreditados en Casa Rosada, es difícil abstraerse de las repercusiones que generó la investigación sobre la campaña de propaganda rusa en medios argentinos, un trabajo publicado por un consorcio internacional del que forma parte Filtraleaks, el sitio del periodista Santiago O'Donnell. Dos policías estaban ayer en la puerta con unas hojas con el nombre, documento y foto de los colegas que no pueden entrar. Solo falta el cartel de "BUSCADO".

¿Por haber publicado notas pagas? No, porque los medios en donde trabajan lo habrían hecho, conscientes o inconscientemente, cobrando alguno de los 283.000 dólares o por la necesidad de indexar más notas al medio, condición sine qua non para que Google promocione tus notas. Por supuesto, no todos los medios lo hacen.

Como sea, los 250 artículos que fueron supuestamente publicados en 20 medios digitales —aún no se tiene confirmación de todos— abrieron un debate hacia adentro del mundo periodístico.

Para O'Donnell, en un mundo en el que la información fue reemplazada por opiniones, propaganda y fake news, "las filtraciones son el último refugio de la verdad", lo que muestra en forma indubitable lo que el poder quiere ocultar. En su visión, los documentos filtrados, fotos, videos y audios son siempre más valiosos que la "curaduría" o la opinión que hacen periodistas y medios con esa información. El dato filtrado vale en sí, sin importar intenciones, operaciones o intereses. Y asegura que el filtrador puede ser cualquiera, desde un empleado ofendido con su jefe hasta un servicio de inteligencia.

Como él mismo cuenta en su libro Filtraciones: periodismo, política y servicios, la primera megafiltración masiva fue el caso Watergate, cuando no había internet y los documentos tuvieron que copiarse en una fotocopiadora. Más acá, la causa ANDIS consistió en audios. Y un poco más allá, hubo una causa generada por los cuadernos de Oscar Centeno.

O'Donnell es quizás el experto más reconocido en filtraciones. Sus últimos libros estuvieron dirigidos a exponer el aporte de las filtraciones a la democracia cuando se trata de corrupción o crímenes de Estado, evasiones millonarias de impuestos y espionaje masivo de ciudadanos.

"En un mundo en el que casi todo lo que se vende como noticia son declaraciones, propaganda o fake news, las filtraciones —vengan de donde vengan— descubren hechos", dice el periodista. Y agrega que "un periodismo que no se limita a reproducir anuncios y opiniones echa luz sobre los manejos más opacos de gobiernos y corporaciones".

La filtración que no filtra

Otro experto en medios e industrias culturales, el investigador del CONICET Martín Becerra —autor de varios libros, entre ellos WikiMediaLeaks, escrito en coautoría en 2012— tiene, sin embargo, una posición contraria.

"No pienso que las filtraciones sean el último refugio de la verdad, entre otras cosas porque también se prestan a manipulaciones", dijo en diálogo con El Observador. Becerra cree que hay otro periodismo posible por fuera de las filtraciones, aunque reconoce que es "difícil, dado el estado de las cosas tanto acá como en el resto del planeta".

No lo dice, pero piensa parecido a lo que tantos colegas comentan en los últimos días en torno a los documentos que exponen la operación rusa: que si el gobierno de Javier Milei está usando esta investigación para atacar al periodismo y apretar el cerrojo de la información oficial —si esta última filtración beneficia al poder en lugar de cuestionarlo—, la investigación estuvo mal planteada.

¿Cuánto influyeron las notas en cuestión en la agenda pública? Es difícil de demostrar, pero en principio ninguna sale del tono del debate del momento en que se publicaron, con duros cuestionamientos a la política económica libertaria en la mayoría de los casos. En lo personal, las notas fake que recuerdo estuvieron dedicadas a negar que el hombre había llegado a la Luna y a asegurar que la tierra era plana. Ninguna encuesta analizó cuánto influyeron esos contenidos en la elección de 2023, pero es fácil comprobar que entre los libertarios hay cantidad de diputados y diputadas que piensan de esa forma.

Alguien puede acotar que no importa si las notas fake influyen o no, que lo verdaderamente importante es la información que aportan. ¿Pero cuál es el aporte democrático de filtraciones que no influyen en la opinión pública?

Hay cosas, sin embargo, que son ciertas. Un funcionario de La Libertad Avanza escribió un análisis que hizo circular entre sus amigos, postulando que "el problema no empieza en Moscú. Empieza acá, en un ecosistema donde demasiados medios han sustituido el viejo orgullo profesional por una mezcla de apuro, tráfico, militancia, tercerización y desesperación comercial". Difícil no estar de acuerdo.

También destaca otro punto: "No alcanza con refugiarse en una defensa corporativa del periodismo. Si hubo medios usados, infiltrados o directamente disponibles para esta basura, hay que decirlo". Otra vez, difícil no estar de acuerdo. Pero agrega que "lo que no se puede aceptar como normal es que las discusiones sean contaminadas por una potencia extranjera que manipula agendas bajo apariencia de periodismo local". Aquí las cosas se complican: ¿influyeron esas notas? Y, peor aún, ¿es la única potencia que busca penetrar en la conversación pública?

Pensar el periodismo —casualmente el título de un libro de Sebastián Lacunza— es crucial en estos tiempos, donde el desafío digital nos confronta con experiencias que nos obligan a vivir conectados a un ecosistema tóxico del cual no podemos prescindir. Hay quienes se espantan por la facilidad con que la red rusa logró ingresar contenidos en los medios locales. Otros se toman para la broma la plata que supuestamente entró en las redacciones: "si fue así, los chorearon".

La editora de openDemocracy para América Latina, Diana Cariboni, una de las autoras de la investigación, dijo en diálogo con La Nación Más que no hay ninguna prueba de que los pagos se hayan concretado.

Un ex senador que intentó ser aliado de La Libertad Avanza sin éxito lo dijo todavía más crudo: "Argentina es el país donde todas las operaciones fracasan".

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