Casi nueve de cada diez estudiantes de noveno grado en Uruguay usan inteligencia artificial, según el informe Aristas Media 2025 del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd). Del otro lado del escritorio, el uso también es mayoría: más de seis de cada diez docentes de Idioma Español y de Matemática dicen haberla usado con su grupo.
La evaluación se aplicó entre el 6 y el 24 de octubre de 2025 sobre una muestra representativa de los estudiantes de noveno –el antiguo tercer año– de centros públicos y privados de todo el país urbano. En total participaron 306 centros, 564 grupos y 9.508 estudiantes.
Además de medir los desempeños en lectura y matemática, Aristas recoge información sobre el contexto familiar y educativo de los adolescentes. En esta edición incorporó consultas a docentes y estudiantes sobre si usan herramientas de IA y para qué.
Según el INEEd, entre los estudiantes el uso de la IA aparece todavía más extendido que entre los docentes. Las respuestas muestran que la usan en casa y en el aula, para estudiar y para pasar el rato, y también para pedir consejos.
Del deber a la charla
Para la mayoría de los adolescentes, la IA es primero una herramienta para los deberes. Más de ocho de cada diez la usan para hacer tareas domiciliarias del liceo o la UTU, ya sea pedirle un resumen o ayuda con un ejercicio.
Casi la misma proporción la usa para cosas que no tienen nada que ver con el liceo o la UTU. Los estudiantes le piden a la IA información de interés personal: una receta de cocina, una recomendación de película o de serie, ideas para decorar el cuarto. Según el informe, estos dos usos –los deberes y la búsqueda personal– son los más frecuentes.
La IA también entra al salón. Dos de cada tres estudiantes dicen que la usan para hacer tareas en clase.
El tercer espacio es el entretenimiento. La mitad de los estudiantes la usa para divertirse, por ejemplo creando imágenes o alterando audios.
El informe registra otro uso, vinculado a la vida personal: casi la mitad de los estudiantes dice que recurre a la IA para pedir consejos cuando tiene algún problema o está triste. Y cuatro de cada diez la usan para conversar cuando están aburridos.
A esa lista se suma un grupo de otros usos que los estudiantes no ubican en ninguna de esas categorías, y que también declara casi la mitad de ellos. Según el INEEd, entre cuatro y cinco de cada diez estudiantes declaran usar la IA con otros fines, además de los académicos y la búsqueda de información.
El contexto y los usos
Los usos declarados de la IA varían según el contexto socioeconómico y cultural del centro. Aristas clasifica a los centros en una escala que va de muy desfavorable a muy favorable, y las respuestas de los estudiantes no son las mismas en cada escalón.
Según el informe, en los centros de contextos más favorables y en los liceos privados es más frecuente el uso académico en el hogar. Usar la IA para los deberes aparece en nueve de cada diez estudiantes de los centros de contexto muy favorable, y en ocho de cada diez de los de contexto muy desfavorable.
Lo mismo pasa con la búsqueda de información personal, que también es algo más frecuente en los contextos favorables. En cambio, el uso en clase es más alto en los centros de contexto muy desfavorable que en los de contexto muy favorable.
En los contextos más desfavorables y en formación profesional básica tienen mayor peso, según el INEEd, los usos ligados a la interacción y el entretenimiento. Entretenerse con la IA es parejo en casi toda la escala y solo baja en los centros de contexto muy favorable.
La diferencia más visible está en la conversación. En los centros de contexto muy desfavorable, casi uno de cada dos estudiantes le habla a la IA cuando se aburre. En los de contexto muy favorable, lo hacen tres de cada diez.
Pedir consejos ante un problema o un momento de tristeza sigue una línea parecida. El uso se mantiene estable en casi todos los contextos y baja en los centros de contexto muy favorable, donde lo hacen cuatro de cada diez estudiantes.
El docente que planifica con IA
Entre los profesores, el informe consultó a los docentes de Comunicación y Sociedad/Idioma Español y de Matemática. El uso está algo más extendido en la primera asignatura, donde casi siete de cada diez dicen haber usado IA en su trabajo con el grupo, que en Matemática, donde son seis de cada diez.
En las dos asignaturas, el destino principal es el mismo: preparar materiales didácticos y actividades interactivas para trabajar en clase con los estudiantes, como chatbots o escenarios. Es el uso que declaran seis de cada diez docentes de cada materia.
Después viene la organización del curso. Los docentes usan la IA para planificar, secuenciar y organizar sus clases, algo que aparece con más fuerza en Matemática, donde lo hacen casi seis de cada diez, que en Idioma Español, donde lo hace la mitad.
Otro grupo de profesores la usa para buscar información sobre los contenidos que van a trabajar con el grupo. También en este caso los docentes de Matemática la usan algo más que los de Idioma Español.
La relación se invierte cuando el docente le pasa la herramienta al estudiante. Usar la IA para que los alumnos la incorporen en la resolución de una tarea o actividad es más común en Idioma Español, donde lo hacen cuatro de cada diez profesores, que en Matemática, donde lo hacen tres de cada diez.
Un grupo menor de docentes declara otros objetivos distintos de los consultados, algo más frecuente en Idioma Español que en Matemática.
Lo que menos hacen los docentes con la IA es corregir trabajos o hacer devoluciones a los estudiantes. En ninguna de las dos asignaturas llegan a dos de cada diez, y en Matemática el uso es todavía menor.
La orientación sobre el uso responsable
La encuesta también preguntó a los estudiantes si en su centro los orientan sobre cómo usar la IA. Seis de cada diez dicen que reciben orientaciones sobre el uso responsable de estas herramientas.
La proporción es similar en los liceos públicos, las escuelas técnicas y los liceos privados, con diferencias menores entre ellos. Por tamaño, los centros de hasta 300 estudiantes son los que tienen la mayor proporción de alumnos que dicen recibir orientación: 63,1%.
Según el INEEd, si bien una proporción relevante de estudiantes recibe esas orientaciones, los resultados sugieren que todavía hay espacio para fortalecer el abordaje de la IA en el ámbito educativo.