20 de octubre de 2026 5:00 hs

Build 101, presentada como la hackatón de inteligencia artificial más grande de Uruguay, reunió a 99 participantes en 33 equipos durante un fin de semana en Montevideo para construir un producto de IA y pitchearlo en vivo. Terminó con 33 productos funcionales y, para sus organizadores, con algo más: “es el primer evento que de un fin de semana para el otro podés tener capaz 10, 15, 20 emprendimientos nuevos en Uruguay”, dijo Mateo Vidal, uno de sus ideólogos.

El evento fue ideado por tres co-fundadores de empresas tecnológicas uruguayas: Ramiro Martínez (OrderEAT), Bruno Ramos (Horizon) y Mateo Vidal (nBlock).

La convocatoria arrancó una semana antes y superó las 300 postulaciones. La organización seleccionó a 99 personas en 33 equipos, el número que había planeado desde el principio. Lo llamativo, según Vidal, fue que ninguno se bajó: “no se bajó un equipo en toda esa semana”, algo poco común en este tipo de eventos.

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“Entendieron que esto era para ellos y que era tremenda oportunidad, y lo aprovecharon”, resumió. Fueron, en sus palabras, “tres días de locos”: la actividad empezó el viernes y se extendió todo el sábado y el domingo, con poco más de 20 mentores asistiendo a los equipos.

La consigna fue deliberadamente abierta: desarrollar un producto en el que la IA fuera el eje. “Tener un producto, lo que quieras, pero que la AI sea central”, explicó Vidal. Al principio la organización temió que fuera demasiado amplia y complicara la evaluación, pero según él “fluyó natural” y todos los jurados coincidieron en quiénes merecían ganar.

El jurado reunió a fundadores, inversores y líderes de producto que vieron cada pitch con el producto funcionando. Entre ellos estuvieron Ruben Sosenke (co-fundador y ex CTO de PedidosYa), Maximiliano Casal (CEO de Nowports y presidente de Endeavor Uruguay), Matías Di Martino (CSO del Instituto Vidart, del Centro Nacional de IA), Rafael Sotelo (decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo), Juan José Behrend (co-fundador de Akua), María Michelena (co-fundadora de InGenia), Ignacio Acuña (co-fundador y CTO de Promtior) y Esteban Salsano (CEO de odev.tech), entre otros.

La mecánica dividió a los equipos en tres grupos de clasificación y los tres mejores de cada uno pasaron a una final ante jurado y público completos. El sábado la organización tuvo que liberar la facultad a las 21 horas, pero el trabajo no se detuvo. “No hablé con ningún equipo que no se haya ido a laburar a la casa de alguno de noche”, contó Vidal. A la 1 de la mañana les pidieron una foto obligatoria que después subieron a Instagram y la inmensa mayoría les mandó.

Según Vidal, el último cambio de código que un equipo guardó en el sistema fue a las 4:50 de la mañana, y el primero del día siguiente, a las 5:10. El domingo se dedicó a la evaluación y a preparar las demos finales.

De un detector de estafas a un modelo para vacas lecheras

El equipo ganador desarrolló un detector de estafas telefónicas. “Clasificaba en tiempo real lo que estaban hablando”, detalló Vidal: el sistema determina si una llamada es un intento de estafa y bloquea el número. En la demo, un integrante hacía de señora mayor, otro de estafador y un tercero de familiar al que el sistema le avisaba.

El segundo puesto fue para un traductor en tiempo real de texto y audio a lengua de señas. La razón, según Vidal, es concreta: muchas personas sordas no manejan bien el español escrito, “entonces los subtítulos no les sirven”. El ejemplo que dio fue el de alguien que quiere ver una serie en Netflix y no puede seguirla.

El tercer puesto adaptó exámenes para niños con discapacidades como hiperactividad, dislexia o limitaciones motrices. Uno de los integrantes era docente y transformó una prueba de matemática en múltiple opción que el alumno marca con los ojos: “funcionaba perfecto”, dijo Vidal.

Otros proyectos que llegaron lejos ajustaron un modelo para predecir la pérdida de leche en las vacas y crearon agentes de voz para asentar apuestas telefónicas. En ese último rubro, según Vidal, se pierden miles de dólares en los últimos 15 minutos de cada jornada porque las llamadas se cortan. “Suena loco pero sucede”, admitió.

La variedad fue total. Los 33 equipos terminaron con un MVP funcional, es decir, un producto mínimo viable listo para mostrar. Para Vidal, esa fue la prueba de que la consigna abierta funcionó: cada equipo resolvió el problema que le parecía relevante.

El plan para que los proyectos no mueran ahí

El objetivo ahora, dijo Vidal, es acompañar a los proyectos para que continúen. Y algunos, ya este lunes, tenían algunas acciones para continuar.

El equipo de las apuestas ya tiene una reunión con Maroñas y está en contacto con la empresa Mozart, que también hace agentes de voz y les está dando una mano.

A los del modelo para vacas los piensan vincular con Conaprole, que además fue sponsor del evento, “para que tanteen la posibilidad de hacer algo en conjunto”. Varios jurados ya pidieron los contactos de participantes porque quieren contratarlos, y la empresa Flai ofreció seis entrevistas laborales para los participantes.

El compromiso de los jueces se tradujo en más propuestas. Maximiliano Casal ofreció organizar un encuentro junto a Nowports –“AI y pizzas y cerveza”, en palabras de Vidal– en las oficinas de esa empresa. María Michelena planteó empezar a planificar un grupo de inversión local en etapa muy temprana “que invierta en el talento de estos chicos porque no hay nada así en Uruguay”.

Un buen resultado, para Vidal, sería que 15 de los 33 proyectos sigan adelante. “Sería un exitazo”, opinó. Aun si continúan diez o cinco emprendimientos, lo considera un éxito, y cuenta también con que varios participantes terminen trabajando en otras empresas a partir del evento.

La relevancia del encuentro, argumentó, está en dos puntos. Primero, que nunca se había hecho en Uruguay una hackatón centrada en IA “bien técnica”. Segundo, que a diferencia de otras –orientadas a resolver el problema de la empresa que las organiza– esta le dio espacio a los participantes para atacar los problemas que ellos eligieran. “Les dimos las herramientas, el feedback de gente que ya lo hizo, los mentores técnicos para que lo puedan hacer; para mí ese es el camino”, cerró.

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