El Centro Nacional de Inteligencia Artificial no va a competir con la industria de software uruguaya. Así lo definió Diego Garagorry, director ejecutivo del Instituto Vidart, en el panel de Smart Cities, el evento de El Observador: "Es tan importante decir lo que vamos a ser como lo que no".
Garagorry describió al centro como uno "de investigación de frontera en inteligencia artificial", orientado a "desarrollar capacidades país" y a "generar transferencia e impacto tanto en el sector productivo como en el Estado".
El centro, inaugurado el día anterior en el LATU, va a tener investigadores propios de doctorado y posdoctorado. "Ya este mes vamos a estar haciendo los primeros llamados", adelantó, además de un rol de articulación "entre academia, Estado y sector productivo".
La distinción con la industria fue explícita: el foco está en "poner investigadores que estén desarrollando productos y servicios nuevos" y en "no duplicar cosas que ya existen en el país y que funcionan bien".
Ahí trajo el dato local: Uruguay "es uno de los principales exportadores de software per cápita" y tiene "empresas que desarrollan inteligencia artificial hace más de 30 años". Sobre esa base, dijo, el centro quiere trabajar en conjunto con esos equipos para identificar dónde "generar más valor, más conocimiento, nuevos servicios".
Computer vision primero, robótica y lenguaje después
Consultado sobre por qué el país necesita investigación propia, Garagorry sostuvo que las capacidades a desarrollar no son universales: "No son las mismas las capacidades que tenemos que desarrollar acá que en Chile", pese a que ambos aparecen entre los primeros tres lugares de los índices.
Como ejemplo mencionó la conectividad en todo el territorio, que "nos da una ventaja superamplia para lo que es desarrollo de robots en el agro", frente a lugares donde "que no tienen conectividad ya se suman otros problemas". Las industrias priorizadas: educación, salud y bioeconomía.
La priorización de proyectos se va a alinear con el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que marca salud, educación, productividad y trabajo. Pero avisó que el filtro va a ser exigente: "Estoy seguro que el 95% de los proyectos que nos lleguen no van a ser para nosotros".
Se trata, según explicó, de propuestas de implementación de soluciones, desarrollo de software o integración de sistemas ya existentes. El centro va a intervenir cuando "haya una necesidad de investigación que se integre con el desarrollo de un producto".
En concreto, el primer llamado de este mes es en imagen, todo lo que es computer vision, el análisis automático de lo que capta una cámara. A eso se suma un llamado abierto para nuevas líneas que esperan cerrar en diciembre y activar en enero: robótica, lenguaje e inteligencia artificial y sociedad.
Garagorry también marcó una crítica al estado actual de las implementaciones: "Hoy hay mucho en la inteligencia artificial de pilotos", dijo, sin preguntarse "cuál es el indicador final al que queremos pegarle" o "cuál es el servicio que tiene que prestar este organismo".
El centro cuenta con un presupuesto inicial para financiar investigación, pero la idea es "captar fondos privados y de organismos internacionales". En sus primeros dos meses, según Garagorry, mantuvo 80 reuniones con más de 200 personas de la academia, el sector productivo y el Estado.
En el mismo panel, Gabriel Lambach, del Laboratorio de Simulación y Videojuegos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad ORT, ubicó a los gemelos digitales como una de las tecnologías con más recorrido para las ciudades, y advirtió que sin capacitación los datos quedan "en bruto".