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Hay aviones que vuelan en Uruguay pero que nadie ve. Son aquellos realizados por los fanáticos del aeromodelismo, ese arte de construir y volar aeronaves hechas a escala.

Marcelo Iglesias es uno de esos fanáticos y realiza esta actividad desde hace diez años. Lo hizo para buscar un cable y hacer algo totalmente diferente a lo que realiza habitualmente.

Esa curiosidad por los objetos que navegan en el aire es algo que siempre le interesó. Pero lo quiso hacer con los pies en la tierra.

Dónde se practica el aeromodelismo en Uruguay y cómo

En Montevideo y sus alrededores hay tres lugares, reportó Iglesias, quien analiza el clima toda la semana para ver si habrá el sábado condiciones de volar.

Existen diferentes grupos de esta actividad. "Yo pertenezco a un club que es el se llama Club CTA, que es este es un Centro Técnico de Aeromodelismo que tenemos un lugar físico donde ir y va gente nueva", indicó.

En los clubes de aeromodelismo en Uruguay, la seguridad es una prioridad, y por ello se siguen estrictos protocolos que garantizan el bienestar de todos los participantes. Estos protocolos establecen áreas específicas desde donde se puede volar, delimitando claramente las zonas seguras tanto para los pilotos como para las personas presentes.

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Además, en encuentros o eventos donde se congrega un mayor número de aeromodelistas, se designa a un comisario de campo encargado de supervisar y hacer cumplir estas normas. Esta organización no solo previene accidentes, sino que también asegura una experiencia de vuelo más ordenada y disfrutable para todos.

Estos son los tipos de aviones

Hay varios modelos de aviones; de radio control, civiles, militares, acrobáticos y jet a turbina.

Y si de jets con turbinas se tratan, están los de combustible, similares a los que usan los aviones reales, hasta los modelos eléctricos, que han ganado popularidad recientemente por su simplicidad y menor tendencia a fallos. Estos aviones eléctricos, que no existían en el pasado, ahora ofrecen una experiencia más accesible y menos compleja, atrayendo a una nueva generación de pilotos.

Están los planeadores, que pueden ser sin motor, ofreciendo un vuelo sereno y silencioso, o con motor, para aquellos que buscan un equilibrio entre la tranquilidad del planeo y la seguridad de un motor que puede activarse en cualquier momento.

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"El que no vuela, no rompe"

El aeromodelismo es desafiante. Sobre todo cuando las condiciones climáticas complican la visibilidad. Los días nublados pueden hacer que un avión controlado a distancia se pierda de vista fácilmente, lo que aumenta el riesgo de accidentes. Y algo así le sucedió a Iglesias quien contó que en una ocasión perdió el control de su avión en medio de un cielo gris, llevándolo a estrellarse.

"Acá no hay dos oportunidades: la mayoría de las veces empezás casi de cero", indicó, sobre el proceso de reconstrucción de la aeronave luego de un incidente de este nivel.

Video de un avión hecho a escala

Pero deja en claro que es una actividad que no está ajena a incidentes. Lo resume con una frase sencilla: "El que no vuela, no rompe". Romper un modelo es prácticamente inevitable, y es algo que todo aficionado debe estar preparado para enfrentar en algún momento.

Sin embargo, la aparición de simuladores de vuelo ha revolucionado la actividad. Estos programas, que se pueden instalar en una computadora y utilizar con un control de radiocontrol conectado por USB, permiten entrenar a los usuarios para manejar aviones sin el riesgo de dañarlos.

Los simuladores ayudan a dominar las referencias visuales y a reducir los errores en situaciones reales.

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Los aviones de Marcelo

El aeromodelismo representa un esfuerzo en términos de tiempo y recursos para poder obtenerlos para luego volar. Iglesias ha construido y conservado 12 aviones, muchos de ellos modelos históricos como el North American P-51 Mustang de la Segunda Guerra Mundial. "A mí me gusta mucho la historia", indicó, por lo que prefiere modelos de aeronaves que marcaron hitos a lo largo del siglo XX.

El proceso de ensamblar estos aviones implica no solo dedicación, sino también la logística de adquirir piezas que no están disponibles localmente, lo que incrementa los costos debido a la importación y los aranceles aduaneros. Esta inversión emocional y económica hace que desprenderse de un avión sea difícil. Cuando un modelo no vuela como Iglesias espera, considera venderlo, siempre asegurándose de que el comprador lo valore tanto como él lo hizo.

El aeromodelista guarda sus aviones en contenedores en el centro al que pertenece, lo que le resulta más práctico que tenerlos en su casa. Anteriormente, solía almacenarlos en la barbacoa de su hogar, donde los exhibía para el asombro de sus visitantes. Sin embargo, tenerlos en el lugar donde los vuela le permite tener un acceso más fácil y rápido a los aviones cuando desea volar.

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¿Cuánto cuesta?

El costo del aeromodelismo ha disminuido considerablemente con el avance de la tecnología. Lo que antes era un proceso artesanal y costoso, ahora se ha vuelto más accesible gracias al uso de impresoras 3D. Estas permiten fabricar las piezas de los modelos de manera más eficiente, reduciendo el costo y el tiempo de producción.

Hoy es posible iniciarse en el aeromodelismo con aviones que cuestan desde 100 dólares, aunque el precio puede variar según la calidad y precisión del modelo. Luego, se pueden invertir miles de dólares.

Marcelo invita a los interesados a conectarse con la naturaleza en un hobby-ciencia que te obliga a aprender.

Temas:

aeromodelismo

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