Rosana Fernández, responsable de Ingenio, la incubadora del LATU, repasa el camino desde que en Uruguay la sociedad estaba pensada para pedir trabajo en una gran empresa hasta hoy, cuando la inteligencia artificial ya se ve en la contratación de los emprendimientos incubados y de cómo es utilizada para hacer tareas tediosas y poner al humano a aportar "valor agregado". Y adelanta lo que viene: robótica, drones y biotecnología.

¿Hay algo que haya cambiado en los últimos dos años sobre el tipo de emprendimiento que se incuba? ¿Siempre son de base tecnológica?

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Siempre han sido de base tecnológica, porque esa es la razón de ser de la incubadora. Siempre ha habido temas de sistemas, de electrónica. Lo que pasa es que en los últimos dos años esto se ha imbuido en todo lo que es inteligencia artificial. Si mirás un poquito más atrás, había temas de cripto, había temas de blockchain, que no llegaron todavía a dirimirse bien cómo va a caer. Pero el tema de inteligencia artificial llegó de forma muy clara y muy potente, a quedarse. Y hoy ya todo el mundo sabe cómo le aporta en su negocio y cómo la tiene que incorporar.

¿Cuáles son las innovaciones tecnológicas que están observando desde Ingenio en los emprendimientos que están siendo incubados acá?

Obviamente la inteligencia artificial es protagonista hoy. La inteligencia artificial lo atraviesa todo: atraviesa los diferentes sectores de actividad, atraviesa las diferentes disciplinas. Es un denominador común en todos los emprendimientos que tienen que ver con tecnología.

Después hay otras cosas más específicas, como todo el tema de drones, que también están afectados por la inteligencia artificial porque al final son sistemas. Entonces, todo lo que es movilidad autónoma, drones. Ahora se viene muchísimo todo el tema de robótica. Ahí hay otro ámbito de innovación que se está dirimiendo y viendo para dónde cae, y cuál es el rol que va a tener Uruguay, qué eslabón ocupás.

También está la biotecnología, que nosotros ahora mismo todavía no tocamos mucho, pero tenemos intenciones de ver cómo podemos ir hacia ahí, porque son cosas críticas para el país. Y a Ingenio, como la incubadora del LATU que trabaja en contacto directo con todo el sector productivo, es ahí donde nos interesa que todo esto se cruce y se potencie. Los drones los podés aplicar a agro, a logística, a salud. Lo que es robótica, ya ni te digo.

¿Cómo la inteligencia artificial está ayudando en los procesos dentro de los emprendimientos incubados? ¿Lo tienen medido?

Hay dos ámbitos: uno es cómo les ayuda a ellos mismos para desarrollar la propuesta que entregan, y por otro lado cómo desarrollan los servicios que después toman sus clientes. A nivel de procesos internos es muchas automatizaciones de procesos, mucha simplificación, mucha más eficiencia, con lo que hay mucha más rapidez en lo que el emprendedor puede ofrecer a sus clientes.

Y después está el desarrollo específico de productos para determinados sectores. El producto hoy no es solo sistema, no es solo electrónica con sistema, sino que es electrónica con inteligencia artificial. Los modelos de lenguaje, las grandes bases de datos que hacen al machine learning. Vas a ver productos específicos para el área salud o educación, y otros que se aplican tanto a e-commerce como al sector automotor o al de limpieza, porque con toda la data que se captura podés tirar reportes de cuáles son las operaciones más eficientes y tomar decisiones en función de esas mejoras.

El otro día estuve en el Antel Summit y un emprendedor me decía que hoy se emprende solo: con la ayuda de la inteligencia artificial hacen tareas que antes contrataban a ingenieros. ¿Están viendo esa tendencia de que un solo emprendedor puede lograr muchísimo sin necesidad de contratar?

Te lo divido en pasado y presente. Acá después de dos años se van, entonces lo que tengo incubado es el presente. Y después tengo las graduadas, que son más grandes, las que de repente hace 8, 9, 10, 15 años. Las de ayer, ahí sí he visto que la inteligencia artificial ha impactado de alguna manera en las plantillas, en la gente que tienen trabajando, y puede haber cierta reducción en el personal. Es algo que se ve cuando se dice que la inteligencia artificial le está pegando a los juniors que desarrollan sistemas, porque todas esas tareas iniciales básicas, que son las primeras que asumen los juniors, son las más fáciles.

¿Ahí lo estás viendo porque te lo comentan o porque lo tienen medido?

Porque me lo comentan. Nosotros no podemos entrar en las empresas. Son cosas que quizás están ahí, porque se está viendo desde que pasa esto en las propias universidades. Ya cuando estuvimos en Silicon Valley, lo mismo: no es un tema que pase en Uruguay, es un tema que pasa a nivel global, de decir que la inteligencia artificial en esas posiciones de base impacta.

Antes el fundador de una compañía necesariamente necesitaba contratar a un junior y ahora entra y dice "capaz que lo hago yo solito". ¿Eso se está viendo en las que hoy están incubadas acá?

Lo que puedo ver, porque no es que lo tenemos medido, es que quizás antes contrataba a dos juniors y ahora contrata a uno. Eso sí. Pero ellos acá siguen siendo pequeñitos. Entran los founders y necesariamente tienen que ir contratando gente porque para abajo no pueden ir. Lo que pasa es que quizás antes iban para arriba con más gente y ahora van para arriba con menos gente. No pasa que entren acá, contraten a tres personas y a los dos meses despidan.

¿Es un punto que te preocupa o decís "bueno, es natural"?

No. Lo que te está diciendo son las ineficiencias que podían haber, que la inteligencia artificial deja al desnudo y que corrige. No desaparece todo, pero sí hay un cierto acomodo. ¿Y por qué no me preocupa? Porque estás hablando de que se va a hacer más eficiente, no va a desaparecer, pero van a tomar otros roles.

Es cierto que la inteligencia artificial va a sacar mucha tarea repetitiva, que no aporta valor, que no genera diferenciación. Pero el momento de resolver temas complejos, importantes, diferentes, donde sí se aporta valor, ahí está la persona. Al final de ese proceso hay un humano.

El colaborador probablemente no va a estar en el front-end, no lo vas a ver en primera línea; lo vas a ver más adelante en el proceso resolviendo tareas de mayor valor. Y eso es un rol realmente más importante. Hace 50 años no existía un rol de community manager, ni de influencer. Van a ir surgiendo roles nuevos, tareas nuevas, y nos vamos a ir acomodando. Entiendo también el temor, pero me parece más un desafío en donde todos tenemos por ganar, como sociedad y como profesionales.

¿Ves que los emprendimientos incubados aportan valor sobre algo que antes no se aportaba? Porque en muchas charlas sobre inteligencia artificial los expertos dicen que lo que se va a ver más en el futuro es pensamiento crítico, curiosidad.

Lo comparto, sí, definitivo. Lo veo y lo supercomparto. El rol que le queda al ser humano es el de aportar valor, el de dirimir cosas que no salen de un algoritmo matemático.

Y toda la innovación crea valor, porque la innovación viene a mejorar algo que no está bien resuelto, algo ineficiente, algo que se pensó en otros momentos y hoy se puede hacer más barato o más eficiente. La innovación es una invención reconocida o adoptada por el mercado. Y del momento que es reconocida y adoptada, es porque algo mejor hace.

Ingenio tiene una tasa de sobrevivencia muy alta con respecto a otras incubadoras. ¿Por qué logra eso? ¿Es una misión que se trazan?

Es alta por el momento en el que nosotros entramos. Ingenio no actúa en la etapa de ideación, y probablemente en esa primera etapa el índice de mortalidad o de fracaso es mayor. Nosotros entramos donde empieza la parte de lanzamiento y comercialización. Supone que ya hay una primera validación inicial, que desarrollaste un prototipo o un producto mínimo viable y que ese mercado potencial te dio señales iniciales de que ahí puede haber algo.

Tampoco está resuelto el tema ahí, porque todavía tenés que encontrar el segundo gran punto, que es el product-market fit, que es el gran abismo. Hay una gráfica a la que se le llama justamente "cruzar el abismo".

Y hay otro gran tema para que un emprendimiento salga adelante, que es el convencimiento que el equipo emprendedor tiene, la visión del valor de lo que están haciendo, la resiliencia frente a todos los "no" que les van a venir. Salís a la calle y todo el mundo te dice "no lo necesito", "ya lo tengo", "no te voy a pagar por esto". Todos tenemos ideas; la diferencia está en la ejecución. Y la ejecución es esfuerzo.

¿Y eso es lo que tienen en común todas las que están incubadas acá?

Son empresas de base tecnológica, con componentes de innovación o diferenciación importantes. Si lo que viene es un emprendimiento al uso, de algo que ya está implementado, o que es importar algo, o que no hay incertidumbre, no es acá. Nosotros trabajamos proyectos que sean innovadores, donde no se sepa cómo es el negocio, porque la gente no compra el producto per se, compra el valor que le da ese producto. Nosotros ayudamos a los emprendedores a definir quién es el mercado, cómo llegan, cuál es el precio, si es suscripción o venta uno a uno.

Cuando llegan acá tienen que tener base tecnológica, diferenciación o innovación, un prototipo inicial, un socio con dedicación full-time y las capacidades críticas instaladas en el equipo: si querés trabajar algo de robótica, tenés que saber de qué estás hablando. Y capacidad de escalabilidad, no son emprendimientos de autoempleo. Con todos esos elementos pasan por un comité de selección.

Sumado a eso está el cómo trabajamos: un espacio de trabajo, un ejecutivo con el que se reúnen por lo menos una o dos veces por semana, consultorías de expertos que les ayudan con las disciplinas que no manejan —finanzas, legales, marketing, ventas, comunicación, gestión de equipos, contratación—, talleres y charlas, acceso a eventos y ferias, y programas de visitas a ecosistemas internacionales. Todo eso hace que el índice de supervivencia sea mayor, porque estamos súper dedicados.

¿Cuáles son los problemas que más resuelven? ¿Es muy variado?

Sector educación, salud, logística, e-commerce, transporte, servicios. Todo lo que vos quieras. Uber, Netflix, las aplicaciones para pasar por la farmacia en vez de estar haciendo la cola: el valor que tienen es la mejora del problema que vienen a resolver. Hay ámbito de mejora en todos lados y siempre, porque no es que llegás con esta innovación y para siempre va a ser así.

¿Cómo es que Ingenio se vincula con otras instituciones dentro del LATU? Porque toda esa dinámica genera cierto contagio, cierta inspiración, como esa lógica que impera en Silicon Valley.

Cuando yo te hablo acá de Ingenio, te hablo de una comunidad conformada por el equipo de Ingenio, los emprendedores, consultores, mentores, inversionistas. Cuando abrís un poquito más eso, te das cuenta de que esa comunidad está inserta en otra, que puede ser la comunidad del parque. Y en ese parque encontrás: acá al lado tenemos a Ceibal, allá enfrente la ANII, acá al lado Tigen, del otro lado la CUTI, del otro Microsoft, hasta hace poco tenías Newlab, ahora Uruguay Innova.

Ingenio, de alguna manera, hace 25 años no existía todo esto y ha sido un poco la piedra angular en torno a lo que se ha ido desarrollando. Yo siempre me acuerdo de que me decían cuando llegué al ecosistema: cuando el LATU, la ORT y el FOMIN crean Ingenio, no había emprendedores que vinieran a Ingenio, porque la sociedad estaba pensada para que cuando fueras a trabajar pidieras trabajo en una gran empresa y pudieras hacer carrera en esa empresa. No había emprendedores que por motu proprio vinieran acá porque nadie se percibía así.

Entonces hubo que desarrollar todo ese ecosistema. En las universidades empezaron a darse asignaturas vinculadas al tema emprendimiento, Ingenio empezó a hacer actividades vinculadas a la sensibilización de que se puede emprender, se trajeron actividades como el Startup Weekend o el Fuckup Nights, que eran formatos que había en Estados Unidos principalmente. Se empezaron a articular acá y la gente se empieza a contagiar, porque se respira una atmósfera entusiasta y positiva.

Hoy por hoy Ingenio tampoco se percibe sin el resto del ecosistema. Nosotros no tenemos fondos: trabajamos con las agencias, con la ANII, con la ANDE, o con inversores ángeles y fondos. La investigación no se desarrolla acá, nace en las universidades, y esas universidades se vinculan con emprendedores.

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