El fraude con inteligencia artificial en pruebas de medicina empezó a detectarse en la región y en Europa. El Colegio Médico del Uruguay (CMU) propuso un sistema de seguridad con detectores de metales y de radiofrecuencia para evitar copias en la Prueba Única de Residencia 2026, pero la Facultad de Medicina lo rechazó.
Los aspirantes insistieron con una carta al Consejo de la Facultad, pero no lograron respuesta a sus principales reclamos. En una reunión por Zoom realizada este miércoles, según testigos que participaron, solo se les informó que podrán ir una vez al baño y que habrá más docentes que en años anteriores. Según supo El Observador, esas medidas no colman sus expectativas.
Qué les dijo la Facultad
La reunión fue convocada desde el decanato y en ella estuvieron integrantes del tribunal de la prueba y la asistente del decano, según los testigos. El límite de una ida al baño vale para todos los aspirantes. Quienes tengan patologías que requieran otras consideraciones deberán avisar por mail, según el reglamento para el día de la prueba.
Sobre el aumento de docentes en las salas, los aspirantes propusieron ubicar uno adelante y otro atrás para mejorar el control, y la sugerencia quedó registrada.
Los participantes fueron informados de que, si alguien ve a otro aspirante copiando, debe avisar en el momento, y en ese caso se anula la prueba. Un aviso posterior no tiene efecto, como ocurrió el año pasado, según lo que se dijo en la reunión.
Sobre la propuesta del CMU, los representantes presentes señalaron que no podían pronunciarse, porque en la reunión no estaba el Consejo ni quienes deciden sobre ese tema.
Qué pedían los aspirantes y qué propuso el Colegio Médico
La carta planteaba cinco preguntas: qué controles habrá al ingreso además de la entrega del celular en un sobre, cómo se controlarán las salidas al baño, si habrá forma de detectar equipos que transmitan por radiofrecuencia o bluetooth, cuántos veedores habrá por sala y cuál será el protocolo ante una sospecha de copia.
Según el texto, entregar el celular no garantiza que alguien no lleve un segundo dispositivo oculto, y el baño es el lugar donde podría usarlo sin supervisión. Los firmantes agregan que en Argentina hubo casos de aspirantes que copiaron con estos equipos e inteligencia artificial, lo que obligó a revisar resultados.
Según explicó a El Observador Álvaro Niggemeyer, presidente del CMU, el planteo surgió de alertas de médicos colegiados, en general jóvenes de 25 y 26 años recién recibidos. Aclaró que en Uruguay no hay irregularidades comprobadas, sino un método que se extendió en el último año en Argentina, Colombia y España, donde hubo denuncias que llegaron a la Justicia.
Niggemeyer describió dos formas de copiar. Una usa una cámara escondida en un botón, un auricular diminuto y el celular funcionando como rúter, es decir, como el equipo que da conexión a internet al resto. La otra es más simple: un teléfono o reloj inteligente oculto y varias idas al baño.
Según el gremio, el año pasado hubo aspirantes que fueron hasta diez veces al baño en una prueba de cuatro horas. Para Niggemeyer, el problema se explica por la inteligencia artificial: con ChatGPT, dijo, cualquiera puede ir al baño con un dispositivo escondido y tener en segundos las respuestas a varias preguntas.
El CMU sostiene que ya hay empresas que venden el equipo completo por unos 1.000 euros, con capacitación incluida. De acuerdo con Niggemeyer, el gremio iba a financiar todo el operativo y venía proponiendo el plan desde mayo. Lo hizo público cuando el documento trascendió, a un mes del examen. La Facultad de Medicina rechazó la solicitud en una resolución emitida el 7 de octubre.