La Sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre fue el escenario elegido para una celebración que tuvo mucho más que un carácter festivo. Fue, sobre todo, un espacio para mirar hacia atrás con gratitud, reconocer a quienes hicieron posible el camino recorrido y reafirmar los valores que han guiado a la organización a lo largo de su historia.
El encuentro reunió a colaboradores, clientes, proveedores y amigos de la empresa en una tarde marcada por la emoción y el reconocimiento mutuo. Desde el inicio, el clima fue el de una comunidad que se reúne para recordar su propia historia, hecha de trabajo compartido, confianza y vínculos que se han construido a lo largo de décadas.
La jornada comenzó con un recorrido por los hitos que marcaron la trayectoria de la compañía. A través de un video institucional y de un racconto histórico se evocaron los momentos que fueron definiendo su crecimiento, desde sus primeros pasos hasta su consolidación como un actor relevante dentro de su sector.
En ese marco, Alberto González Rocca dirigió unas palabras a los presentes, en las que destacó la importancia de quienes acompañaron ese camino: colaboradores, clientes, proveedores, familiares y amigos. El mensaje puso en valor el aporte de cada uno de ellos y subrayó que la historia de la empresa es, en realidad, la historia de todas las personas que la hicieron posible.
Uno de los momentos más significativos de la tarde fue el homenaje a Raúl González Rocca. Con 95 años, su presencia en el escenario despertó una profunda emoción entre los asistentes. Reconocido por su trayectoria y compromiso, su figura representa un puente entre distintas generaciones dentro de la organización.
En su intervención, Raúl González Rocca invitó a valorar el recorrido realizado y a mantener viva la vocación de servicio que ha caracterizado a la compañía desde sus orígenes. Sus palabras, cargadas de experiencia y serenidad, resonaron como un recordatorio del sentido que adquiere el trabajo cuando está guiado por valores.
La celebración incluyó también la participación de Gustavo Zerbino, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, quien ofreció una conferencia profundamente inspiradora. Su reflexión giró en torno a la resiliencia, la gratitud y la importancia del trabajo en equipo, conceptos que dialogaron naturalmente con la cultura de la organización.
Durante su exposición, Zerbino invitó a detenerse a valorar aquello que muchas veces se da por sentado: las personas, las oportunidades y los vínculos que sostienen los proyectos colectivos. Ese mensaje encontró eco en las palabras de los directores de la empresa, quienes coincidieron en la necesidad de reconocer y agradecer lo construido.
Otro instante especialmente emotivo fue el protagonizado por los propios colaboradores, quienes entregaron un obsequio como reconocimiento a la trayectoria de la compañía. El gesto simbolizó el orgullo de formar parte de una historia común y la voluntad de seguir construyéndola juntos.
El cierre de la jornada llegó de la mano de la Orquesta Juvenil del Sodre, que ofreció una presentación llena de energía y sensibilidad. La música terminó de coronar una tarde cargada de emociones, en la que cada momento pareció reforzar la idea de que los logros más importantes no se construyen en soledad.
Entre recuerdos, aplausos y encuentros, el evento dejó la sensación de haber celebrado algo más profundo que un aniversario: una historia colectiva, sostenida por el compromiso de quienes, desde distintos lugares, han sido parte de ella.