5 de agosto de 2026 10:41 hs

España parece haber logrado convencer a sus socios de la Unión Europea de que la entrada masiva de 72.000 inmigrantes en Ceuta se ha gestionado con la máxima diligencia y de que en ningún momento ha peligrado la seguridad comunitaria ni ha estado comprometido el Espacio Schengen.

Si en las horas posteriores al incidente países como Dinamarca o Finlandia lanzaron duras críticas a la gestión del Gobierno, este martes trasladaron su felicitación y su apoyo a nuestro país tras la cumbre de ministros de Interior. Incluso Italia, la más severa en los últimos días, ha rebajado el tono.

Sin embargo, la posición general en la UE es de claro rechazo hacia la medida de regularización extraordinaria impulsada este año por el Ejecutivo español.

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Respaldo a la gestión en Ceuta y blindaje del Espacio Schengen

Los ánimos en el seno de los 27 se han calmado sensiblemente después de que socios como Dinamarca, Finlandia o Italia llegasen a pedir, tras el estallido de la crisis en la ciudad autónoma, la suspensión del acuerdo Schengen con España, una pretensión que generó profunda incredulidad en la Moncloa.

El momento de máxima tensión diplomática se alcanzó cuando 22 de los 27 países de la UE (con las excepciones de Francia, Irlanda, Portugal y Luxemburgo) firmaron una carta cuestionando la política migratoria española y su capacidad para hacer frente a lo ocurrido.

La misiva provocó un enérgico enfado en el Ejecutivo por lo que consideraba una falta de solidaridad de sus socios, un malestar que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, trasladó personalmente este martes durante la cumbre comunitaria.

Tras el encuentro, el tono viró hacia el entendimiento. El propio ministro de Interior francés, Laurent Nuñez, aseguró que de la reunión se concluyó la necesidad de fortalecer las fronteras externas de la UE y remarcó que "la división" no tiene cabida a pesar de las lógicas diferencias de postura.

Por su parte, Dinamarca —gobernada por los socialdemócratas pero alineada con una de las políticas migratorias más severas del continente— se mostró "muy satisfecha" con la respuesta española, mientras que Finlandia retiró la petición de suspender el Espacio Schengen con España.

Giro diplomático en los 27

Paralelamente, Italia expresó su solidaridad con la situación de España, si bien mantiene activos los controles fronterizos para las personas procedentes de la península ibérica, una medida que el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha pedido suspender y que Marlaska ha calificado de "desproporcionada".

Pese a ello, el ministro español celebró el tono "constructivo" de la cumbre y el reconocimiento explícito de los países miembros al "trabajo extraordinario" realizado.

La Unión Europea ha asumido, además, la tesis española de que detrás de la entrada masiva del pasado jueves se encuentran las mafias de tráfico de personas.

No obstante, sobre el papel del país vecino, el comisario Brunner evitó pronunciarse sobre una posible interferencia directa del Gobierno o la Casa Real de Marruecos, limitándose a destacar la "colaboración" marroquí en la crisis y recordando que España mantiene una investigación abierta en la que participará la Europol.

Rechazo europeo a la regularización extraordinaria por el riesgo de "efecto llamada"

A pesar del balance positivo en el ámbito operativo, España no se libra de las advertencias comunitarias respecto a la impopularidad de ciertas medidas de su política migratoria.

El principal foco de desacuerdo es la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada este año, que acumula ya más de un millón de solicitudes.

El mismo día que la ministra de Seguridad Social y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, celebraba el impulso de esta medida en los datos de afiliación a la Seguridad Social, el comisario Brunner fue tajante: "No se ve un vínculo directo en este momento entre la regularización y los incidentes en Ceuta. Pero siempre digo sobre esta discusión de la regularización que no es una buena señal. Definitivamente, no".

A este reproche se sumó Portugal. Su primer ministro, Luís Montenegro, lanzó una crítica velada a las iniciativas que "a menudo tienen un efecto llamada", lamentando que "algunos se empeñen en adoptar políticas que atraen a las personas sin proporcionarles las condiciones necesarias para acogerlas e integrarlas".

Este planteamiento coincide con la carta firmada por los 22 países miembros de la UE, donde se advierte expresamente de que regularizar a un número muy elevado de personas actúa como un factor de atracción para los flujos irregulares.

Ofensiva de la oposición: el PP denuncia riesgos para la seguridad

En el plano de la política nacional, el Partido Popular dirigió este martes una carta a todos los miembros del Parlamento Europeo alertando de que el paso irregular de miles de personas desde Marruecos a Ceuta ha puesto en peligro la integridad territorial de España y del espacio Schengen. Los populares responsabilizan directamente de la situación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Asimismo, el grupo del Partido Popular Europeo (PPE) en la Eurocámara ha solicitado la celebración de un debate urgente sobre la crisis de Ceuta en el próximo pleno, fijado para la semana del 14 de septiembre en Estrasburgo.

Por su parte, el secretario general del PP, Miguel Tellado, sostuvo que lo vivido en Ceuta "no es una crisis migratoria, sino de seguridad nacional", y exigió el cese inmediato del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la ministra de Defensa, Margarita Robles: "Es tremendamente lamentable que, cinco días después de la invasión sufrida en Ceuta, el Gobierno no haya asumido ningún tipo de responsabilidad", sentenció.

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