Los servicios de inteligencia de la Comisaría General de Información y la Guardia Civil han identificado a investigados por extremismo islamista que reingresaron en la ciudad autónoma aprovechando el colapso del perímetro del Tarajal en Ceuta. Mientras Interior y Defensa discrepan abiertamente sobre la previsión del asalto fronterizo, los análisis documentan la presencia de redes radicales y la instrumentalización de flujos migratorios dentro de estrategias híbridas.
Identificación de investigados por yihadismo en la frontera de Ceuta
Los especialistas en la lucha antiterrorista del Ministerio del Interior han descubierto a individuos investigados por delitos de yihadismo en España mezclados entre los miles de inmigrantes que accedieron masivamente a la ciudad autónoma de Ceuta el pasado 30 de julio. Agentes de la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional y la Jefatura de Información de la Guardia Civil (JIGC) han detectado en los análisis de urgencia realizados en las últimas horas a al menos una decena de sospechosos monitorizados previamente por terrorismo. Se trata de personas que, en años anteriores, fueron detenidas, condenadas y posteriormente expulsadas a Marruecos.
Estos individuos habrían vuelto a acceder de forma irregular a territorio nacional aprovechando la brecha de seguridad causada por el asalto masivo en el paso fronterizo del Tarajal. Fuentes del instituto armado y de la inteligencia española apuntan a que varios de estos perfiles eran objeto de seguimiento activo meses atrás a ambos lados de la frontera debido a sus presuntos vínculos con el extremismo islamista. La presencia detectada de sujetos con antecedentes por delitos graves y yihadismo en suelo español representa una prioridad absoluta para las Unidades Centrales de Inteligencia.
Análisis de cámaras de vigilancia y rastreo de sospechosos en Ceuta
Para llevar a cabo el rastreo y la identificación de los sospechosos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han desplegado un exhaustivo dispositivo de verificación de imágenes. Tras las labores preliminares del área de Extranjería, mandos antiterroristas confirmaron el inicio del análisis pormenorizado de los sistemas de videovigilancia de la valla fronteriza. Este programa tecnológico permite el seguimiento continuo e inmediato de los movimientos registrados en el perímetro de la ciudad autónoma.
Adicionalmente, los agentes están cotejando la abundante información visual difundida por los medios de comunicación y las grabaciones publicadas en redes sociales durante la crisis migratoria. Apenas iniciadas las pesquisas, el análisis de este material gráfico ha permitido corroborar la presencia de individuos potencialmente peligrosos. Las unidades especializadas continúan procesando datos y sostienen que es muy probable que se incrementen las cifras de delincuentes detectados con vinculaciones a organizaciones yihadistas. Asimismo, el sistema de videovigilancia ha permitido detectar a agentes de la inteligencia de Marruecos colados entre los inmigrantes irregulares, un fenómeno previamente verificado en anteriores crisis migratorias en Ceuta y Melilla.
Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla. EFE
Despliegue policial e inmigrantes no repatriados ocultos en la ciudad
Cinco días después de la oleada masiva, las cifras exactas del impacto migratorio reflejan un complejo escenario operativo. Según datos oficiales, en torno a 60.000 personas lograron cruzar la frontera del Tarajal desde Castillejos, de las cuales aproximadamente 53.300 habrían regresado de forma voluntaria al reino alauita. No obstante, estimaciones policiales advierten de que más de 5.000 personas no han sido repatriadas y permanecen en la ciudad autónoma con la intención de prolongar su estancia o dar el salto a la península.
Fuentes sobre el terreno confirman que miles de jóvenes marroquíes se encuentran actualmente distribuidos en campamentos improvisados en los montes próximos al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) —el cual sobrepasó su capacidad máxima—, o bien ocultos en viviendas de familiares y conocidos en barrios periféricos de Ceuta. Este último grupo, el más numeroso, busca eludir las redadas y dispositivos desarrollados por el Ejército y la Policía para restablecer la normalidad en el casco urbano. La principal preocupación estratégica reside en neutralizar la brecha de seguridad originada por los flujos de la última semana y por las entradas previas a nado, en las que más de 1.000 inmigrantes accedieron por el litoral en los diez días anteriores al asalto principal.
Uso de las rutas migratorias por redes terroristas y antecedentes
El hallazgo de elementos radicales en la frontera de Ceuta confirma una tendencia recurrente en las investigaciones de la lucha antiterrorista. El control preventivo de los flujos de migración irregular se ha consolidado en los últimos años como una prioridad absoluta para el Ministerio del Interior, dado que las mafias de la trata de personas son utilizadas sistemáticamente por estructuras yihadistas para trasladar a sus miembros a territorio europeo.
Esta metodología criminal cuenta con precedentes directos documentados por las fuerzas de seguridad. En 2021, la Policía Nacional neutralizó una célula yihadista compuesta por tres integrantes que pretendían cometer un atentado con rifles en España emulando la matanza de Viena de 2020, habiendo ingresado al país a bordo de una patera a través del Estrecho de Gibraltar. Asimismo, informes de Interior publicados en 2022 constatan que al menos 15 terroristas islamistas arrestados en años recientes recurrieron a redes delictivas de tráfico de personas para colarse en el país. Por otra parte, de los 191 islamistas radicales arrestados entre 2018 y 2022, las fuerzas policiales comprobaron que el 8% se encontraba en situación de inmigración irregular, en un contexto donde la cifra global de detenciones por yihadismo ha alcanzado los niveles más elevados desde el 11-M.
Estrategia Nacional contra el Terrorismo y las amenazas híbridas en el Magreb
La integración del control migratorio en la doctrina de Seguridad Nacional figura de forma explícita en los documentos estratégicos de España y del ámbito occidental. La OTAN lleva años sopesando el establecimiento de misiones específicas en el continente africano para contrarrestar la convergencia entre el terrorismo yihadista y la delincuencia organizada que explota la trata de seres humanos.
La Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2023 señala que la inestabilidad y la crisis en la región del Sahel repercuten de manera directa en la seguridad nacional de España, acentuando la amenaza terrorista y los flujos migratorios irregulares. El texto subraya que los esfuerzos policiales e inteligencias en el Magreb deben focalizarse en la neutralización del terrorismo y la optimización continua de los sistemas de control de fronteras, destacando que la vinculación entre yihadistas magrebíes y residentes en España, sumada al alto porcentaje de condenados por terrorismo procedentes de esa zona geográfica, mantiene vivo un riesgo constante.
En la misma línea, la Estrategia Nacional de Seguridad Marítima 2024 y el Informe Anual de Seguridad Nacional advierten de que actores estatales y no estatales pueden instrumentalizar olas incontroladas de inmigración irregular como parte de estrategias híbridas. El objetivo primario de estas tácticas es generar vulnerabilidades estratégicas e inestabilidad en zonas altamente expuestas como el Estrecho de Gibraltar y las ciudades autónomas, aprovechando estos movimientos colectivos para infiltrar a sujetos vinculados a tramas terroristas en el continente europeo.
Tensión entre Interior y Defensa tras los avisos de la Inteligencia
La gestión de la crisis en Ceuta ha desatado fricciones internas dentro del Ejecutivo español, situando en el centro de la controversia al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa. Fuentes de inteligencia revelaron que diversos informes de la comunidad de inteligencia alertaron formalmente al Gobierno sobre la inminencia de una crisis migratoria en Ceuta y Melilla en fechas coincidentes con la festividad de la Fiesta del Trono en Marruecos. El Rey Mohamed VI suele dictar gestos de gracia en dicha efeméride, lo que sumado al desplazamiento inusual de autobuses con miles de jóvenes hacia la localidad marroquí de Castillejos y a los constantes intentos de entrada a nado días antes, fue interpretado por los servicios secretos como maniobras de tanteo previo al asalto.
A pesar de estas advertencias, la respuesta inicial en la frontera del Tarajal el día 30 de julio contó únicamente con la presencia de cuatro agentes de la Guardia Civil desplegados en la playa, tardando la Secretaría de Estado de Seguridad más de ocho horas en enviar refuerzos para contener la avalancha. Desde el Ministerio del Interior, su titular, Fernando Grande-Marlaska, negó rotundamente haber recibido información previa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI): "No, no hay ningún informe al respecto de que una situación como la del día 30 pudiera suceder", zanjó el ministro, reconociendo posteriormente de forma implícita la imprevisión al señalar que la prioridad institucional estaba focalizada en los incendios forestales.
Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, evitó confrontar directamente las declaraciones de Interior pero defendió el desempeño de los servicios de información. Robles alabó el trabajo de los hombres y mujeres del CNI, del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y de las unidades de información de la Policía Nacional y la Guardia Civil, calificando su labor de excepcional y destacando que operan en condiciones muy difíciles que no se pueden contar. La controversia evidencia el desinterés o la falta de coordinación interministerial ante los avisos emitidos en los días previos a la crisis fronteriza.