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La ola de calor que se preparan para soportar los españoles será agobiante.

Pero a un mes del apagón, el pronóstico ya hace transpirar de antemano ante la posibilidad de quedarse otra vez a oscuras.

En pleno pico de demanda, habrá un exceso de generación de energía solar que puede provocar sobrecargas. Una tecnología inestable en la que en algunas zonas -como el sur del país- todavía se carece de los recursos para estabilizar la red eléctrica ante una disrupción. Como dice un clásico del rock argentino, "así es el calor".

Es lo que ocurrió en el apagón histórico del 28 de abril. Segundos antes de que todo colapsara, el sistema primero falló en el sur español por una falta de generación de energía solar.

Y esto fue reconocido por Red Eléctrica, si bien aún se trabaja oficialmente en un informe sobre las causas. La buena noticia es que Pedro Sánchez ya lo tiene todo pensado.

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Bueno, no es que se anticipara específicamente a esta ola de días sofocantes pero desde que ocurrió el apagón, el Gobierno -que irónicamente defendió a las energías renovables a ultranza desde un principio- recortó la participación de la generación solar en el mix energético.

Hasta que las cosas estuvieran más claras y pudieran tomarse medidas, mejor cubrirse antes que paralizar a España de nuevo. Algo que sería políticamente letal. Ya es suficiente con versiones que lo culpan del apagón por experimentar con las renovables para ver qué tan pronto podía desmantelarse las plantas nucleares.

El presidente incorporó más gas al mix energético. Y parece ser que piensa incrementarlo como apuesta segura anti-apagón ya que una misión española negocia en EE.UU. más compras de gas natural.

Más dependencia del gas, más cara la factura para los usuarios

España incrementó en un 37% la generación de electricidad mediante las turbinas de gas de ciclo combinado en detrimento de la energía solar. Su peso en las distintas fuentes que se utilizan para obtener electricidad aumentó así de 12% a 18%.

El propio organismo regulador del mercado energético, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), reconoció que se decidió recurrir a mecanismos de respaldo más caros pero que garanticen una adaptación a oscilaciones no deseadas en la red eléctrica.

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El uso del gas añade entre 5 y 10 euros por megawatt-hora a la factura de los usuarios.

El mandato de Red Eléctrica, el operador de la red, es abastecer la demanda al menor costo posible, pero pueden modificar la combinación del mix para asegurar un “perfil de voltaje adecuado”.

Las turbinas de gas de ciclo combinado pueden generar energía sin descanso (a diferencia de los paneles que dependen del sol) y lo que es más importante, proveen a la red lo que se denomina “energía kinética”, que es lo que le otorga estabilidad.

El día inmediato después del apagón, la generación de las turbinas supuso un salto del 157% respecto al día previo al episodio. Y el nivel de electricidad producido representó más de tres veces el de dos días antes en que en España se hiciera la noche.

El atraso tecnológico de las granjas solares, fuente de energía inestable

El día del apagón, alrededor de 2,2 gigawatts de capacidad quedaron offline en el sur de España menos de un minuto antes de que todo el sistema de electricidad de la península ibérica colapsara.

Organismos de expertos señalan a las plantas de energía solar del sur y sudoeste como disparadoras del desastre que paralizó el país. Todavía no hay versión oficial de las causas.

La capacidad de generación de energía solar creció enormemente en los últimos años.

El fenómeno fue tal que en el último tiempo, en la medida en que el abundante y barato flujo de electricidad proveniente de los paneles inundaba la red eléctrica, los precios de la electricidad se volvieron negativos. Y no excepcionalmente sino un número récord de meses.

Y acá la cosa se pone un poco técnica pero es el meollo del asunto. Es muy frecuente que las granjas solares de esta zona del país no estén equipadas con la mejor tecnología.

Los inversores (“inverters”) son una pieza fundamental en la operación de una planta solar. Lo que hacen es convertir la electricidad que genera el panel solar (corriente directa) en el tipo de electricidad que utiliza la red (corriente alterna) y que es la que llega a los hogares.

Pero existen versiones más rudimentarias y otras más avanzadas. En el sur español, aún se utilizan las primeras.

Todavía no adoptaron los llamados inversores de formación de red, que tienen la capacidad de registrar los cambios en la red y responder en tiempo real. Esto hace posible que mantengan estable el voltaje y la frecuencia de la red incluso durante disrupciones o cortes.

Un mercado creciente en el mundo, que no existe en España, y que está ligado a esta tecnología, son las baterías, que permite almacenar energía disponible y reaccionar en milisegundos a cualquier evento.

Pero España tiene 1 solo gigawatt de capacidad de batería instalado versus 64 gigawatts en la industria de la energía solar.

Causas del apagón y extrañas versiones: un experimento de Sánchez

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Muchos pueden objetar, con razón, que reducir el problema a las plantas solares es simplista.

España tiene una gran deficiencia en su capacidad de almacenamiento que no se desarrolló a la par del salto gigantesco que dio la generación de energías renovables (aportaban hasta el apagón 70% de la electricidad).

Cuenta además con una red eléctrica vetusta, instalada hace varias décadas, en la que es necesario invertir para ponerla a punto. Y adolece de una mínima interconexión con sus vecinos (3-5%), un back-up en el que apoyarse, cuando la Unión Europea recomienda que sea por lo menos del 10%.

Y por supuesto que no faltan versiones poco verosímiles pero que ahí están borboteando ante la ausencia de una respuesta oficial.

Desde el diario londinense The Telegraph, citando a fuentes de Bruselas, aseguran que el apagón se debió a un "experimento" del Gobierno de Pedro Sánchez con las energías renovables.

Según afirman, desde el Ejecutivo estaban "realizando un experimento para evaluar hasta dónde podrían aumentar la dependencia de las energías renovables en preparación para la eliminación de los reactores nucleares a partir de 2027".

Por ahora, la única certeza es el calor.

Soportarlo, confiar que no habrá escenas escatológicas y como decían Los Abuelos de la Nada, el grupo argentino, "No, no me saquen de aquí, por favor/Estoy demasiado tranquilo/No quiero enterarme de nada hoy/Así es el calor".

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