ver más

La imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por parte del juez de la Audiencia Nacional, Ismael Calama, ha desatado una tormenta política de consecuencias imprevisibles en el seno del socialismo español. La resolución judicial investiga la "intervención directa" de Zapatero en una compleja estructura de compraventa de petróleo, divisas, acciones y oro, además de pagos procedentes de la firma Análisis Relevante, propiedad de Julio Martínez.

Esta decisión judicial ha hecho aflorar la soterrada pero intensa disputa que el expresidente mantenía con el exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. Desde la prisión provisional de Soto del Real, Ábalos ha roto su silencio, según publicó el diario El Mundo, y ha lanzando una severa advertencia sobre la estabilidad del actual Ejecutivo: "Si cae Zapatero cae todo; después de Sánchez no hay nada".

Las reacciones en el entorno de Zapatero: entre la incredulidad y la defensa

La resolución del juez Calama ha tomado por sorpresa a los colaboradores más íntimos de José Luis Rodríguez Zapatero. El núcleo duro del expresidente rechaza de plano las acusaciones relativas a la gestión de activos financieros y negocios con materias primas, argumentando una supuesta falta de patrimonio del exlíder socialista.

"¡Si no tiene dinero!", exclama un político de la máxima confianza de Zapatero.

En la misma línea, un exministro de su gabinete ha manifestado sus dudas sobre el carácter delictivo de las acciones investigadas, sugiriendo que el expresidente pudo haber sido instrumentalizado por el dueño de Análisis Relevante: "Dudo que hiciera conscientemente cualquier cosa que fuera delictiva. 'Julito' lo pudo utilizar, no sé. No tiene dinero, ni empresas, ni las propiedades que dicen; vendió su casa en Aravaca por la hipoteca tan grande que tenía y se fueron Sonsoles [Espinosa] y él a una más pequeña. Ojalá se aclare todo judicialmente".

Ábalos señala a la "mano negra" del expresidente desde Soto del Real

Una postura radicalmente opuesta es la que mantiene José Luis Ábalos. Desde las cabinas telefónicas del centro penitenciario de Soto del Real, el exministro asegura que la imputación de Zapatero no le sorprende en absoluto. Según fuentes de su entorno, Ábalos llevaba dos años sosteniendo -convicción interna pero sin pruebas materiales- que el expresidente leonés participaba de manera activa en los denominados «cupos de petróleo» de Venezuela.

En las últimas 48 horas, Ábalos ha confesado a sus allegados que considera a Zapatero el principal artífice de su caída en desgracia, acusándolo de operar para desplazarlo debido a su ascendencia sobre el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. "La mano negra de Zapatero siempre ha estado detrás", afirma el exministro, añadiendo que al expresidente "le ha pasado esto por creerse inmune".

Para quien fuera el brazo derecho de Sánchez, Zapatero representa el verdadero pilar de carga —el pal de paller— de todo el proyecto político actual, situándose como uno de los asesores de cabecera más influyentes del jefe del Ejecutivo.

El origen de la disputa: el control de la influencia en Venezuela y el 'Delcygate'

La desconfianza mutua entre ambos dirigentes políticos se remonta a 2019, momento en que las agendas internacionales de Ábalos y Zapatero comenzaron a colisionar en territorio latinoamericano, con intereses compartidos en países como Colombia, Perú y, especialmente, Venezuela. En esa época, mientras el Gobierno de España reconocía oficialmente a Juan Guaidó como presidente encargado, Ábalos inició contactos con los embajadores de este y, paralelamente, con Jorge Rodríguez -hermano de Delcy Rodríguez- para abrir un canal de comunicación directo con el régimen chavista.

El punto de inflexión definitivo se produjo en enero de 2020 con el estallido del Delcygate. Según ha relatado Ábalos a su hijo, Víctor Ábalos, cuando la entonces vicepresidenta venezolana aterrizó en el aeropuerto de Madrid-Barajas, le comunicó textualmente que "tenía consulta en la clínica y comida con su amigo Zapatero".

La estrecha relación entre Zapatero y la mandataria venezolana quedó reflejada en las comunicaciones privadas de la época. Tras las críticas vertidas en el Congreso de los Diputados por Ignacio Garriga (Vox), Zapatero remitió un mensaje a Ábalos en los siguientes términos: "Saluda a este fascista de Vox de mi parte... Y dile que Delcy es mi amiga... Y recuérdale lo que dijeron de Bolivia... Abrazo, compañero".

Doble vara de medir en el PSOE y la estrategia de la "caza mayor"

A pesar de la aparente sintonía inicial ante los ataques externos, el control de daños del Delcygate terminó por dinamitar la relación. Zapatero se desvinculó de forma tajante del episodio aeroportuario, dejando que la responsabilidad política recayera sobre el entonces ministro de Transportes.

Hoy, Ábalos denuncia una "doble vara de medir tremenda" por parte de la dirección del PSOE, contrastando el amparo cerrado que la formación brinda a Zapatero con el ostracismo y la situación judicial que él padece. En palabras transmitidas a su hijo Víctor, el exministro enmarca la ofensiva judicial en una estrategia de desgaste político a gran escala: "Fueron a por Koldo y a por mí para intentar cobrarse la cabeza de Sánchez o Zapatero. Ésta era la caza mayor: el objetivo es Pedro y Zapatero es el sueño húmedo de la derecha".

Temas:

Zapatero pedro sánchez abalos cárcel

seguí leyendo