La mala gestión del cruce masivo de migrantes en el paso fronterizo del Tarajal en Ceuta ha desencadenado una severa crisis política e institucional en España. El Ejecutivo central con Pedro Sánchez a la cabeza se encuentra bajo un intenso fuego cruzado por la falta de previsión, haber desoído llamadas de alerta y la respuesta tardía ante una presión migratoria que las autoridades locales cifran en un escenario crítico, mientras se aviva la tensión interna entre los ministerios de Interior y Defensa por el papel de la inteligencia española.
En medio de una crisis mayúscula, Sánchez dio inicio el pasado sábado a sus vacaciones de verano en Lanzarote, donde volverá a alojarse junto a su familia en la residencia oficial de La Mareta, en la localidad turística de Costa Teguise.
Las fisuras en el Ejecutivo: el choque Marlaska-Robles y la sombra del CNI
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha intentado derivar la responsabilidad hacia los servicios de inteligencia españoles, asegurando categóricamente que no existió "ningún informe, aviso, ni publicación" del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre una entrada masiva de la magnitud registrada (fijada por Interior en 72.000 personas). Marlaska sostiene que de haber contado con una alerta clara se habría convocado de inmediato una reunión de emergencia.
Sin embargo, esta postura ha generado marcadas fricciones con la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien ha evitado aclarar si el CNI remitió notas específicas, limitándose a salir en defensa de la labor de la inteligencia estatal y de las fuerzas de seguridad.
Fuentes próximas al CNI sostienen que el organismo "conoce Marruecos mejor que nadie" y que existían análisis de riesgo. Asimismo, fuentes de la seguridad del Estado confirman la existencia de informes que alertaban del impacto de la sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en caliente y de las vulnerabilidades estructurales del espigón del Tarajal.
Aunque los analistas no podían predecir el día ni la cifra exacta, la amenaza de entradas a nado estaba explícitamente documentada.
Ceuta alertó durante dos semanas a cinco ministerios antes del colapso
Frente a la tesis de la sorpresa que defiende el Gobierno central, el Ejecutivo autonómico de Ceuta, liderado por Juan Jesús Vivas, sostiene haber emitido continuas señales de alarma, según publicó El Español.
Desde el 16 hasta el 31 de julio, las autoridades ceutíes trasladaron advertencias a por lo menos cinco departamentos ministeriales (Interior, Exteriores, Defensa, Juventud e Infancia, y Política Territorial, además de Presidencia) tras detectar incrementos anómalos y escalonados en las llegadas.
"No paramos de alertar a todos los ministerios competentes y nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que era una cuestión de migración habitual y ordinaria", señalan fuentes del Gobierno autonómico.
Comprobaron la circulación de publicaciones en plataformas como TikTok y WhatsApp.
Pese a que el área de Menores dio la voz de alarma formal el 27 de julio solicitando la declaración de contingencia migratoria ante el goteo incesante de niños no acompañados, y a que se propuso la colocación de barreras marítimas, la respuesta de Moncloa fue minimizar los hechos.
El presidente Vivas intentó contactar con Pedro Sánchez el 27 de julio; no obstante, solo fue atendido por el jefe de Gabinete, Diego Rubio. La conversación directa con el presidente no se produjo hasta tres días después, el jueves 30, cuando la frontera ya se había visto totalmente desbordada.
Seguridad al límite: escasez de efectivos y riesgo en la frontera terrestre
El despliegue de las fuerzas y cuerpos de seguridad en el enclave de la ciudad autónoma ha quedado bajo un fuerte cuestionamiento. A pesar de contar de base con más de 1.200 agentes entre Policía Nacional y Guardia Civil, la dimensión del cruce demostró la vulnerabilidad de la única frontera terrestre de la Unión Europea en África.
Los refuerzos enviados por el Gobierno central el pasado jueves —apenas un centenar de efectivos que incluyeron dos dotaciones adicionales de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS), 30 agentes de Seguridad Ciudadana y ocho buceadores del GEAS— resultaron insuficientes ante la presión en el espigón. Fuentes del sector señalan que las boyas flotantes no logran frenar la permeabilidad de la zona si no se dota a la valla de personal y medios adecuados.
Además, la preocupación en el ámbito de la seguridad ha aumentado tras detectarse a inmigrantes marroquíes previamente vinculadas con el yihadismo o expulsadas por esta razón entre quienes lograron franquear el paso.
Emergencia humanitaria y tensión en la ciudad ante la amenaza de nuevos llamamientos
En el ámbito local, la situación se califica de "tensa calma". El Gobierno autonómico calcula que aún permanecen unas 5.000 personas deambulando en la ciudad sin censar o escondidas en zonas de monte y playa, mientras que los menores no acompañados (menas) bajo tutela superan ya los mil.
Lugares como el entorno del cementerio musulmán de Sidi Embarek o la playa del Trampolín se han convertido en refugios improvisados para cientos de personas en condiciones de extrema precariedad.
Los entre 3.500 y 5.000 migrantes, según el Gobierno de Ceuta, que la Delegación del Gobierno ha rebajado este lunes a 2.500, que aún no han retornado a Marruecos viven en las calles de la ciudad, la mayoría de ellos de la caridad o las aportaciones ciudadanas
La población ceutí describe un sentimiento generalizado de temor y abandono, acentuado por la interrupción de la actividad económica y la suspensión de festejos locales.
Mientras el Ejecutivo ceutí exige fondos para la atención de menores, compensaciones comerciales y refuerzos policiales permanentes, la inquietud se desplaza ahora hacia el futuro inmediato: ya circulan convocatorias a través de redes sociales que citan a nuevos grupos para intentar cruces masivos el próximo 15 de agosto desde Castillejos.