El día en que se ha celebrado el primer aniversario de las elecciones del 23J, Junts ha propiciado dos serios reveses al Gobierno al provocar el rechazo del Congreso a los objetivos de estabilidad y a la reforma de la ley de Extranjería tras anunciarse una reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès.
Las dificultades para sacar adelante la modificación de la Ley de Extranjería en relación con el reparto entre las comunidades de menores migrantes ya se habían venido poniendo de manifiesto, y el Ejecutivo había presionado al Partido Popular para que al menos con una abstención hiciera posible que esta iniciativa prosperara.
Pero el partido de Alberto Núñez Feijóo no ha dado al Gobierno el oxígeno que necesitaba y, tras lamentar que no se hayan aceptado las condiciones que ponía para facilitar la reforma, ha votado en contra.
Junts también, como ya había anunciado previamente, y eso ha derivado en un rechazo a la proposición de ley por parte del Congreso que ya se tenía asumido en las filas socialistas aunque se ha intentado negociar hasta el último momento.
Ahora el Gobierno debe decidir si pone en marcha un plan B para hacer frente a la situación de los menores migrantes.
Lo que ha pillado por sorpresa al Ejecutivo ha sido que la formación de Carles Puigdemont anunciara que votaría en contra de la senda de estabilidad, lo que implica la devolución de las metas de déficit y deuda así como del techo de gasto de 2025.
La aprobación de todo ello era el primer paso para la presentación prevista para después del verano del proyecto de ley de presupuestos para el año que viene, y la decisión de Junts supone un obstáculo para su tramitación e incluso para que puedan ser aprobados si persiste en esa actitud.
La justificación para que los siete diputados de Junts no apoyaran la senda de estabilidad ha sido la baja ejecución de presupuestos anteriores en Cataluña, pero en el Gobierno y en el PSOE llama la atención el hecho de que ese rechazo se haya anunciado apenas unas horas después de que se conociera que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se reunirá este miércoles en Barcelona con Pere Aragonès.
Tanto Moncloa como la Generalitat han desvinculado ese encuentro de las negociaciones para intentar cerrar un acuerdo entre el PSC y ERC que permita la investidura de Salvador Illa como president.
Pese a ello, fuentes socialistas admiten que Junts puede haber querido hacer patente en esta jornada el poder de sus votos tanto ante esa reunión como ante las conversaciones entre el PSC y los republicanos.
Puigdemont sigue aspirando a hacerse con la Presidencia de la Generalitat (aunque eso pasaría al menos por una abstención de los socialistas que estos han rechazado), y, si no es posible, apuesta por una repetición de los comicios en Cataluña.
Junts ha evidenciado por tanto otra vez, como ya ocurrió por ejemplo al impedir en un primer momento que prosperara la ley de amnistía, que es decisivo para que salgan adelante las iniciativas del Gobierno.
Aunque tenía previsto hacerlo, Sánchez no ha acudido a la votación del pleno del Congreso que ha tumbado la proposición de reforma de la ley de Extranjería y los objetivos de estabilidad pero que sí ha avalado, entre otras decisiones la prórroga de las medidas incluidas en el plan anticrisis.
Todo ello en una jornada en la que se cumplía un año de las elecciones del 23 de julio de 2024 y en la que el presidente del Gobierno ha celebrado los avances, la libertad y la igualdad logrados en este periodo.
El Ejecutivo afirma que esa es la senda que quiere seguir recorriendo pese al nuevo toque de atención que ha protagonizado Junts y está convencido de que la legislatura sigue teniendo recorrido.
No opina lo mismo el PP, cuya secretaria general, Cuca Gamarra, considera que, tras las derrotas de este martes, el tiempo de Sánchez ha terminado, ni tampoco Podemos, que por boca de Ione Belarra viene a coincidir con el principal partido de la oposición: "La legislatura progresista queda hoy enterrada".
FUENTE: EFE