El origen de una pregunta visceral.
El proyecto FACETADAS, que lleva adelante la artista argentina Mariela Soldano, no nace de una búsqueda estética superficial, sino de una necesidad ontológica.
La artista Mariela Soldano presentó su libro FACETADAS en La Fábrica de Madrid, una publicación que refleja un proyecto cultural internacional que lleva dos años de realización. Su creadora deconstruye su propio rostro en un acto de revisión y confirmación identitaria.
El proyecto FACETADAS, que lleva adelante la artista argentina Mariela Soldano, no nace de una búsqueda estética superficial, sino de una necesidad ontológica.
Mariela Soldano, su creadora, artista y gestora cultural argentina residente en Uruguay desde 2013, inicia este recorrido desde la introspección más descarnada: el reconocimiento de su propia fragmentación.
A través de la técnica del collage, deconstruye su propio rostro, no como un acto de destrucción, sino como un proceso de metamorfosis necesaria.
El pasado 4 de septiembre, en La Fábrica Madrid, se presentó el libro FACETADAS, una publicación que no es una propuesta editorial sino la evidencia de un proyecto cultural internacional que lleva dos años activo desde el día que su creadora, Mariela Soldano, deconstruyó su propio rostro en un acto de revisión y confirmación identitaria.
¿Cuántos roles habitamos simultáneamente sin que uno anule al otro? Estas preguntas, que comenzaron en el taller de Mariela Soldano, pronto revelaron una resonancia universal.
Lo que era un ejercicio individual —"hacerse pedazos para entenderse"— se transformó en una invitación colectiva.
El equipo de gestión que acompaña la obra de Mariela se conforma por Verónica Panella (Uruguay) y Dora Román (España). El libro se ha hecho realidad por ser un proyecto seleccionado en el llamado de fondos culturales de la Fundación Itaú Uruguay.
Las artistas españolas incluidas en el mismo son Ana Hernando, Ana Musma, Aurora Duque, Dora Roman, Lina Avila, Lo Super, Maria Belena, Marisa Maestre, Miriam Mtz Abellán, Natalia Auffray.
"Reconstruirse a partir de los pedazos no es un acto de debilidad, sino un ejercicio de soberanía. Un tallado libre que, día a día, se compone de las facetas que decidimos habitar", explica Mariela Soldano.
Para entender FACETADAS es imperativo analizar el sustrato social que lo sostiene.
El proyecto opera como una disección de la doble (y triple) jornada que atraviesa a la mujer contemporánea. En el ámbito sociológico, la mujer ha sido históricamente relegada al espacio de la reproducción y el cuidado, una labor invisibilizada que sostiene la estructura del mundo pero que rara vez es reconocida como un valor productivo.
Para la mujer artista, la creación no ocurre en un vacío; ocurre en los intersticios que dejan los roles de cuidado.
FACETADAS pone de manifiesto cómo la artista debe "hacerse pedazos" para cumplir con la demanda vincular —ser madre, hija o compañera— mientras intenta sostener una carrera profesional en un mercado que castiga la intermitencia. El collage, en este contexto, es la metáfora perfecta de una vida que se construye con recortes de tiempo, en la tensión entre la creación y el cuidado.
El proyecto analiza los roles adquiridos, aprendidos y autoimpuestos. La sociedad ha tallado en la psique femenina una exigencia de perfección que justifica su existencia solo a través de la utilidad hacia el otro. FACETADAS problematiza este "deber ser" que se hereda de generación en generación.
Aquí entran en juego la epigenética y la estructura arbolaria: cargamos con el silencio de nuestras abuelas y con la abnegación de nuestras madres. El arte se convierte en la herramienta para romper ese ciclo, permitiendo que la mujer deje de ser "para otros" y comience a ser "para sí misma".
La elección del collage expandido responde a esta realidad fragmentada. Si la vida de la mujer está hecha de retazos, el arte debe ser honesto con esta condición. Así, subvirtiendo el statu quo, al desarmar la imagen preestablecida, las artistas cuestionan la totalidad monolítica, proponiendo una composición versátil y dinámica.
El cuerpo de la mujer es, en sí mismo, un campo de batalla político. La mirada del otro, históricamente masculina, ha construido una imagen impuesta. Al tomar tijeras y pegamento,
Las artistas de FACETADAS recuperan la soberanía sobre su propia imagen: ya no son objetos de representación, sino sujetos de su propia deconstrucción. En lugar de ocultar las uniones, el collage expandido las celebra como una oda a la cicatriz y a la amalgama.
En un momento de dispersión informativa y visual, la gestión colectiva de FACETADAS propone una trama de sostén y cuidado mutuo. La transición desde Instagram (un espacio de consumo rápido y algorítmico) hacia el espacio físico y editorial busca consolidar este esfuerzo como un bien cultural permanente.
Siguiendo el pensamiento de Nicolas Bourriaud, el arte cobra sentido cuando se produce el encuentro: pasar del "clic" efímero a la "presencia compartida".
En definitiva, FACETADAS es un diagnóstico sociológico de nuestro tiempo. Un espacio donde la multiplicidad es celebrada y donde la identidad no se recibe, sino que se talla día a día.