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Este martes 24 de septiembre en el Festival de Cine de San Sebastián estuvo colmado de emociones. Si poco después del mediodía el hall del Auditorio Kursaal se había poblado de directores, artistas y productores para reclamar a favor del cine argentino, la proyección de "Traslados" a tope en la sala Príncipe logró conmover a muchos españoles, argentinos y a todos aquellos que se acercaron para presenciar un documental impactante.

Nadie quedó indiferente a lo que el documental provoca en quienes se dejan atrapar por un filme que no da respiro. Exhibido fuera de competencia, el documental “Traslados” fue dirigido por Nicolás Gil Lavedra con la producción de Orca Films, junto a Zoe Hochbaum (los dos presentes en San Sebastián) y Milagros Hadad.

El largometraje habla sobre uno de los capítulos más aterradores de los años más violentos vividos en la Argentina: los llamados vuelos de la muerte que sucedieron durante la última dictadura militar.

En el filme hay testimonios de sobrevivientes de los centros de detención clandestinos; de algunos familiares como la hija de Azucena Villaflor (fundadora de la Asociación Madres de Plaza de Mayo) y de los muchos que ayudaron a esclarecer la verdad encontrando a los verdaderos culpables para ser juzgados.

Un Coloquio con aplausos y agradecimientos

En el final de la proyección el ambiente estuvo cargado de emoción y de aplausos.

Después de los créditos en la pantalla, se realizó un Coloquio en donde los espectadores pudieron hablar con el director del filme, Gil Lavedra, y con Zoe Hochbaum, guionista y productora del documental.

El contacto cara a cara potenció la sensibilidad de los protagonistas y los espectadores. El público resaltó la importancia de la difusión del tema, sobre todo para que lo conozcan los jóvenes y la reflexión empape a las nuevas generaciones que no vivieron aquellos días trágicos.

También se habló de uno de los recursos narrativos que tiene la película que es la introducción de la ficción para recrear ciertas situaciones. Los aplausos, y hasta algunos gritos, premiaron a los realizadores del documental con la mejor de las recompensas: el agradecimiento por la obra y por el mensaje.

En un horizonte inquietante, donde el cine argentino continúa dando batallas por el prestigio con el que se lo conoce desde hace varias décadas, adquiere una enorme carga simbólica esta recreación de una de las etapas más oscuras de la historia argentina que sigue conmoviendo en cualquier rincón del planeta.

Esta vez fue San Sebastián. Y no será el último lugar para el ejercicio de la memorias y de las emociones.

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