En un principio, se operaba bajo el sol del mediodía y sólo por una hora.
La bolsa de Amsterdam, considerada la primera bolsa moderna del mundo, arrancó funcionando en un puente, donde los operadores se reunían de 11 a 12. Y el que no estaba cuando sonaba la campana tenía que pagar para poder hacer negocios.
Recién como un siglo más tarde, en Londres, los ruidosos operadores fueron confinados a cafés, donde no tenían horarios definidos.
Hasta hoy las bolsas venían funcionando con una estructura relativamente clara. Un horario de apertura y de cierre, con una jornada de unas seis horas.
Los llamados “pre-mercado” y “post-mercado”, para operar antes y después de la sesión aunque con menos volumen. Y no mucho más. Sólo algunos mercados tienen horarios más extendidos pero son los menos.
Pero la revolución cripto cambió todos los esquemas.
Las bolsas necesitan competir con la oferta 24 horas de negociación continua de las plataformas como Coinbase o Kraken, que además ya incorporaron a su menú acciones y otros activos financieros. Así que los mercados no tienen otra que adaptarse.
Cuando uno piensa en el cambio enseguida lo asocia al trader que vive pegado a la pantalla. Y en cierto punto el nuevo modelo está pensado para darle más flexibilidad al inversor global en términos de zonas horarias. Pero también tiene un enfoque retail.
La idea es que quien trabaja durante el día sólo puede, o le queda mucho más cómodo, operar más tarde.
Igual la idea tiene una fila bastante larga de detractores. Y con argumentos atendibles.
Mercados que no duermen: quiénes están en carrera
La London Stock Exchange (LSE) ya anunció que abrirá un nuevo mercado que permitirá a los inversores operar 24 horas al día, cinco días a la semana. La nueva plataforma “nocturna” se llamará “LSE 24”, funcionará desde las 17:00 hasta las 7:50, y operará de forma independiente del mercado principal.
La idea es que esté funcionando para el primer semestre de 2027.
Pero por supuesto que Wall Street ya tomó la delantera. La Bolsa de Nueva York (NYSE), a través de NYSE Arca, su principal plataforma electrónica de renta variable y fondos cotizados (ETFs), había presentado una propuesta para operar 22 horas diarias en 2024 pero después la extendió a 23 horas.
Ya tiene el visto bueno de la SEC y el lanzamiento está previsto para diciembre.
Nasdaq siguió sus pasos y obtuvo la aprobación del regulador en abril también para operar 23 horas con la intención de largar a fin de año.
La Chicago Board Options Exchange (Cboe Global Markets), la mayor plataforma de opciones del mundo, ya introdujo horarios extendidos en 2021 y ahora anunció que se podrá negociar 23 horas al día en su Bolsa de acciones Cboe EDGX Exchange a partir de diciembre.
Por último, la Chicago Mercantile Exchange (CME), el mercado de futuros más grande a nivel global, fue todavía más allá y planea operar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, aunque sólo para algunos contratos de futuros de petróleo crudo y oro.
La sesión noctámbula puede resultar una montaña rusa
Uno de los principales problemas que podría enfrentar este nuevo esquema es la liquidez. Y el mejor ejemplo son las propias plataformas cripto.
Aún cuando ofrecen la posibilidad de negociar non-stop, incluso los fines de semana, las transacciones tienden a concentrarse en el horario en que operan los mercados tradicionales y luego la actividad se derrumba.
Cuanto menos negocios, mayor la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta. Esto es, menos liquidez, más volatilidad. Los criptoactivos son conocidos por sus oscilaciones vertiginosas.
Eso mismo podría ocurrir en los nuevos horarios de funcionamiento de las bolsas. “La clave estará en si los creadores de mercado están dispuestos a ofrecer precios consistentes durante toda la sesión. Sin su participación, la liquidez podría verse limitada inicialmente”, le explicó un operador a Bloomberg.
Los creadores de mercado (o “market makers”) son los grandes jugadores, entidades financieras que inyectan liquidez mediante la compra y venta continua para garantizar que siempre haya una contraparte disponible para salir o entrar del mercado.
Además, los traders de toda la vida ponen el grito en el cielo porque dicen que hoy la liquidez ya es un problema en la medida en que tiende a concentrarse en la apertura y el cierre de la sesión, cuando todos los operadores están en sus puestos.
No hay marcha atrás: la “tokenización” de las bolsas ya empezó
Por otro lado, los expertos apuntan que las infraestructuras tradicionales están diseñadas para operar acopladas con los sistemas de pagos de los bancos centrales.
En mercados que nunca cierran, al quedar desalineados surgen desafíos para la liquidación de las operaciones. Los movimientos de efectivo necesarios podrían no poder ejecutarse en tiempo real.
Pero hay cuestiones menos técnicas. “Las empresas que cotizan en bolsa necesitan un tiempo para difundir noticias y celebrar reuniones en las que no influyan en los mercados y ahora les estamos quitando esa posibilidad”, argumentan los detractores.
De todos modos, no parece que haya marcha atrás.
De hecho, las bolsas se adentran cada vez más en territorio cripto. Y en paralelo a la negociación continua, hay una “tokenización” de los mercados.
Nasdaq, por ejemplo, está trabajando con Kraken para ofrecer acciones que se liquiden en forma de token a través de la infraestructura de Depository Trust & Clearing Corp (la principal cámara de compensación y liquidación de valores del mundo).
No está sola. NYSE está desarrollando su propia plataforma en una carrera por ver cuál de las dos incorpora primero los activos tokenizados.