La batalla no es nueva pero el balance de poder es otro.
Europa viene luchando por los aranceles al acero y al aluminio desde que comenzaron a aplicarse. Con una tasa del 50%, son motivo de irritación creciente en la medida en que Washington sigue sin dar una respuesta.
Pero la “marea azul” de las mid-terms, la arrasadora victoria demócrata en las elecciones de mitad mandato en Estados Unidos, en la que ganaron control de ambas cámaras del Congreso, plantea un escenario doméstico muy distinto para el presidente Donald Trump.
Aún cuando Trump conserve una enorme influencia gracias a sus poderes de veto, el cambio en la ecuación de poder fortalece la posición de Bruselas.
Le dará a la Unión Europea (UE) más margen para presionar por mejores condiciones arancelarias a medida que su agenda proteccionista quede bajo presión en casa.
De hecho, fuentes cercanas al bloque revelaron a Bloomberg que la administración estadounidense podría anunciar en pocas semanas la decisión de reducir la cantidad de bienes sujetos a la tarifa del 50% aplicada a los denominados “productos derivados”, que contienen esos dos estos metales.
Acortar la lista no es poca cosa
A primera vista, podría parecer poca cosa. La medida no afectaría el arancel sobre los metales en sí.
Pero hoy los artículos que componen esa lista de “productos derivados” supera los 400. Y no sólo eso. Estados Unidos revisa periódicamente la lista, con lo que sigue aumentando.
Esto supone una dificultad muy concreta para las empresas -más allá de la pérdida de beneficios- a la hora de identificar el porcentaje exacto de estos materiales en los bienes que exportan, del cual depende el arancel que deben abonar.
Acero y aluminio
- El año pasado, Trump impuso un arancel del 50% al acero y al aluminio para frenar el exceso de capacidad de producción en China. Pero acabó afectando a otros socios comerciales, como Canadá, México, Corea del Sur y la UE.
- Posteriormente se añadieron a la lista los denominados “productos derivados” que contenían los metales y que quedaron sujetos al mismo arancel.
- La UE está particularmente preocupada por la amplitud de los bienes afectados que abarca a cientos de artículos y que diluirían el límite acordado del 15%.
- El Parlamento Europeo dio luz verde definitiva al acuerdo en junio de 2026. La ratificación llegó casi un año después de que se cerró el pacto en julio de 2025.
Pero sobre todo, el nivel de fricción UE se relaciona con el acuerdo alcanzado el año pasado -costoso, meandroso y dilatado pacto comercial.
Como resultado de aquella negociación, se resolvió fijar un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos, con lo cual el acero y el aluminio suponen una clara contravención.
“Nuestros colegas estadounidenses me aseguraron que saben que este es un gran problema para nosotros y que están investigando el asunto”. dijo este martes Maros Sefcovic, el jefe de comercio de la UE a los legisladores. “Esperemos tener mejores noticias al respecto muy pronto. Mi intención es presionar muy fuerte para lograr resultados".
Este posible avance se produce, además, en un momento en el que la ratificación del acuerdo quedó en entredicho después de que el Tribunal Supremo estadounidense anuló el uso que hizo Trump de los poderes de emergencia que le otorga la ley para imponer sus denominados aranceles recíprocos en todo el mundo.
En respuesta a la decisión judicial, el presidente introdujo un nuevo arancel global del 10% que se suma a los aranceles existentes de la nación más favorecida.
Como resultado, los derechos sobre algunas exportaciones de la UE quedarán por encima del nivel permitido en el acuerdo comercial ya ratificado.
Sin embargo, ambas partes manifestaron estar de acuerdo en respetar lo ya negociado, aunque la transición a una nueva política comercial podría llevar meses.
Trump sigue siendo Trump. Pero ahora tendrá que negociar puertas adentro. Y el mundo piensa aprovecharlo.