Todos intuían que la tregua con Irán era precaria.
En detrimento de su ya dudosa credibilidad, Donald Trump había extendido una vez más su ultimátum por dos semanas.
Irán frenó la tregua por los ataques de Israel al Líbano. Pero siguió con los bombardeos en el Golfo Pérsico. Trump denunció que su "versión" de acuerdo incluye seguir con el enriquecimiento de uranio. E impone tarifas del 50% al que le venda armas. La economía se complica.
En detrimento de su ya dudosa credibilidad, Donald Trump había extendido una vez más su ultimátum por dos semanas.
La civilización iraní no sería aniquilada por ahora (sólo el sarcasmo aplica a la atrocidad de la amenaza).
Ese respiro le alcanzó a los mercados para reaccionar con júbilo. Pero la fragilidad del acuerdo superó cualquier especulación maliciosa.
La tregua con Teherán no duró ni un día.
Hubo más de un detonante para el desencuentro prematuro pero el principal fue Israel.
No es la primera vez que el socio de EEUU en esta guerra actúa por su cuenta y genera ruido con los iraníes.
Esta vez, el desencadenante fue un nuevo y masivo ataque al Líbano. Fue uno de los bombardeos más intensos desde que se inició el conflictos, que buscó golpear al grupo terrorista Hezbollah, siempre financiado por Irán.
Se habla de 50 jets que lanzaron 160 bombas en un lapso de apenas 10 minutos.
Furioso, Irán transmitió a través de sus medios locales que la tregua colapsaría si Israel continuaba con su campaña militar en el sur del Líbano.
Y cerró el estrecho de Ormuz, donde cientos de buques petroleros que merodean en las costas esperaban poder salir.
La reapertura de ese corredor marítimo que conecta al Golfo Pérsico con el mundo y que hoy controla Irán era la condición para el levantamiento del ultimátum.
El martes el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había especificado que si bien el acuerdo alcanzado con Trump lo comprometía, no incluía las operaciones en el Líbano.
Trump respaldó a su aliado.
Y recordó que los choques de Israel con Hezbollah -grupo terrorista financiado por Irán- son una “escaramuza separada”, que no está incluida en la tregua.
Igual trató de suavizar las cosas diciendo que se iban a ocupar del asunto en paralelo.
Como siempre, no faltaron los mensajes cruzados y confusos ya que, desde la Casa Blanca, se informó que los bombardeos de Israel cesarían.
Y Trump le restó importancia al asunto al asegurar que tan pronto como el viernes esperaba tener charlas directas con Teherán en Paquistán, que viene actuando como mediador.
Sin embargo, se dice que Irán ya prepara represalias por la agresión israelí en el Líbano.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, disparó contra Netanyahu al asegurar que Israel había despreciado “todos los esfuerzos regionales e internacionales para poner fin a esta guerra”.
Pero el factor Israel no fue el único.
Resulta ser que Irán y EE.UU. ahora ni siquiera están de acuerdo sobre el texto que dio origen a la tregua.
Esto es, los 10 puntos acordados para frenar las hostilidades.
Cuando Irán difundió el plan de paz en Farsi, la Casa Blanca salió enseguida a decir que no era la misma versión que el presidente había aceptado.
Extrañamente, al principio Trump había dicho que era una base sobre la que podía empezar a trabajar en las negociaciones.
El punto de la discordia no es nada menor. Y es realmente extraño que se haya sido claro sobre un tema tan sensible.
Los iraníes incluyen una cláusula que los habilita a continuar enriqueciendo uranio, lo que eventualmente los llevaría a desarrollar un programa nuclear.
De hecho, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró el miércoles en una conferencia de prensa en el Pentágono que EE.UU. todavía podía desplegar fuerzas especiales -incluso en el marco de una tregua- para hacerse del uranio enriquecido hasta niveles que podría utilizarse para construir un artefacto nuclear si Teherán se rehúsa a entregarlo.
Como si fueran pocas fricciones, para dos partes que acaban de mostrar vocación de acercamiento, se suma el factor tarifazo.
Es como si Trump ya lo hubiera convertido en un hábito. Necesita amenazar con tarifas para equilibrar su sistema.
A horas de firmar la tregua, advirtió que cualquier país que proporcionara armas o cualquier tipo de apoyo militar a Irán sería penalizado con tarifas del 50% sobre todos los bienes que ingresen a EE.UU.
Teherán mantiene una larga alianza comercial con Rusia, que reconoció ser un proveedor de equipamiento de defensa del país.
En clara contradicción con la medida, recientemente Trump levantó las sanciones petroleras a Moscú por un tiempo, lo que derivó en ingresos suculentos para la economía de guerra de Vladimir Putin.
Y finalmente, el propio Irán se rió en la cara de Trump y de la tregua. Es el factor Golfo.
En la medianoche del miércoles, tanto Qatar como Arabia Saudita reportaron ataques con drones iraníes, como si nada hubiera pasado. También Kuwait y Emiratos Árabes Unidos informaron de bombardeos.
Los grandes países petroleros de petróleo del Golfo se encuentran en una situación crítica al no poder comercializar a través del estrecho de Ormuz su producción. La capacidad de almacenamiento ya está casi a tope, lo que pronto puede obligar a frenar la actividad por completo.
El martes el mundo estuvo conteniendo el aliento a la espera de qué podía pasar en un enfrentamiento que no encuentra salida, con dos protagonistas tan volátiles y desconfiados.
No sería de extrañar que aún después de todo esto Trump consiga la forma de mantener la tregua a flote. Todo es posible.
Lo que le importa es el petróleo. Y el derrumbe de las primeras horas fue catártico.