Nunca es fácil la relación con los vecinos.
Pero hoy compartir frontera con Ucrania es vivir en riesgo.
Desde la invasión al país en 2022, a los polacos les tocó lidiar con la constante amenaza de un avance ruso.
No sólo es un pueblo que ya lleva escrita en su memoria la tragedia de la guerra como pocos. No hay otro ni en la OTAN ni en el mundo que gaste tanto en defensa en relación al tamaño de su economía como Polonia: 4,8% del PBI.
Pero a principios de año el Gobierno comenzó a enviar un manual de defensa civil por correo a los ciudadanos. Explicaba cuándo correr y qué llevar en caso de emergencia: una mochila con documentos importantes y artículos como una linterna y una radio.
Ahí muchos se dieron cuenta de que el peligro era mayor de lo que temían.
Después llegó también un apoyo más tecnológico: una app llamada "Dónde esconderse" que mostraba la ubicación de los refugios.
Pero el problema es que si algo pasa, los polacos en realidad no tienen muchos lugares seguros dónde esconderse.
Menos del 1% de los 38 millones de habitantes de Polonia pueden contar con un lugar en un refugio de emergencia completamente equipado, con puertas blindadas y sistemas de filtración de aire, según reporta Bloomberg.
Polonia se dio cuenta de que venía gastando mucho en tanques, jets y misiles pero tenía una vulnerabilidad crítica.
La gente también se dio cuenta.
Un presupuesto de u$s 4.5000 millones para una red de búnker
En Polonia sobreviven búnkeres de la Guerra Fría pero sólo unos pocos que abren sus puertas al público cada tanto como una suerte de museos congelados en el tiempo.
Tras la expulsión de las fuerzas alemanas de Varsovia en 1944, el país rellenó la mayoría de los refugios para comenzar con la reconstrucción. Los últimos fueron construidos en la década de los ochenta.
Pero ahora la amenaza es real.
Un enjambre de drones rusos armados irrumpió en el espacio aéreo polaco en septiembre y tuvo que ser derribado por cazas de la OTAN.
putin kremlin
Vladimir Putin, presidente ruso, invadió Ucrania en febrero de 2022. Desde entonces, los polacos, que comparten frontera con Rusia temen que la incorporación de territorios de su vecino derive en una avanzada expansionista de Moscú.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que la incursión podría haber sido un accidente pero el primer ministro polaco Donald Tusk no estuvo de acuerdo. Lo consideró un intento deliberado de Moscú de poner a prueba a Varsovia.
Sin ir tan lejos, en la vecina Lituania, el presidente y altos funcionarios debieron ser evacuados a refugios el 20 de mayo cuando un dron no identificado invadió el espacio aéreo del país.
Así que Polonia decidió repensar el presupuesto y decidió destinar u$s 4.500 millones para refugios y búnkeres.
Claro que la mayoría de los proyectos se encuentran aún en fase de planificación. No son construcciones que puedan hacerse de un día para el otro.
El modelo finlandés, una red subterránea con gym y parque de juegos
El alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, anunció poco después del incidente de septiembre “Underground Shield”, un plan para convertir las estaciones de metro de la capital en refugios para unas 100.000 personas, con reservas de agua potable y camas.
Pero pronto resultó claro que el proyecto tenía sus debilidades.
El metro de Varsovia es poco profundo y carece de puertas blindadas, por lo que no está protegido del humo ni los gases. El sistema de Kiev, en cambio, de la era soviética, es muy profundo y se convirtió en un gran lugar donde esconderse durante los ataques para los ucranianos. Fue construido incluso para resistir lluvia radiactiva.
Para acelerar la construcción de sus búnkeres, Polonia está recurriendo al asesoramiento de Suecia y Finlandia. Ambos países se unieron a la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y toda su población ya tiene garantizado refugio.
Polonia aspira a desarrollar una infraestructura que emule el “modelo finlandés”, una red subterránea que es prácticamente una ciudad, ya que cuenta con parque de juegos hasta con gimnasio.
Países como Suecia o Finlandia vienen invirtiendo hace tiempo en refugios y hoy pueden garantizar un lugar a cada habitante en un espacio debidamente protegido en caso de un ataque. Por eso Polonia busca replicar los modelos y la tecnología que ya desarrollaron. Son casi ciudades subterráneas. Países como Suecia o Finlandia vienen invirtiendo hace tiempo en refugios y hoy pueden garantizar un lugar a cada habitante en un espacio debidamente protegido en caso de un ataque. Por eso Polonia busca replicar los modelos y la tecnología que ya desarrollaron. Son casi ciudades subterráneas.
También Suiza es pionera en el tema. De hecho, tiene una ley federal que se remonta a 1963, por la cual cada municipio debe asegurar una plaza para todos sus habitantes, extranjeros y refugiados incluidos, a menos de 30 minutos a pie de su domicilio.
Las autoridades polacas fueron visionarias en involucrar al sector privado para acelerar el proceso y a la vez generar negocios.
Desde este año, el Gobierno exige a los promotores inmobiliarios que incluyan espacios de protección en la mayoría de los nuevos edificios residenciales y públicos.
Aunque la inversión será mayor, puede disparar un boom de ventas. Quién no querría vivir en un edificio con búnker incluido si tiene a Ucrania de vecino.
O como dijo hace poco el propio ministro del Interior polaco, Tomasz Siemoniak, en una conferencia: ¿“No preferirían un búnker a una piscina?”