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No es que Donald Trump haya inventado nada.

El foro de Davos facilita a países y corporaciones el alquiler de hoteles o locales para utilizar como “centrales” donde realizar eventos para el estratégico “networking” alpino.

Pero en el caso del presidente de EE.UU. todo es siempre un poco escandaloso.

Y esta vez, en su regreso a Davos desde su primer mandato (el año pasado habló en forma remota, tres días después de la asunción), quiso hacerlo a lo grande.

Porque Davos, para aclararlo desde el principio, no palpita en las conferencias del programa oficial ni en la miríada de actividades satélites.

Para saber qué ocurre en el foro hay que ir a los cocktails y a las fiestas que no se publicitan. Como siempre, lo importante circula en los pasillos.

Así, Trump decidió, por empezar, viajar con la delegación más grande de funcionarios, empresarios y aliados en la historia de EE.UU.

Y contrató a un personaje bien conocido por más de una década en la escena de Davos.

Se llama Richard Stromback, un antiguo jugador de hockey sobre hielo devenido en inversor, con la reputación de organizar las mejores fiestas durante la semana del foro.

Él estará encargado de la “USA House”, el hub que albergará a la interminable comitiva estadounidense y los eventos que organice.

Y también fue quien eligió como locación la antigua iglesia, fuera del perímetro de seguridad del foro.

Una vieja iglesia donde se harán pactos y negocios

La elección de la iglesia ya es de por sí algo extraña. Pero la historia es tan curiosa como atractiva.

Hacia 1880, los ingleses convalecientes que sufrían de tuberculosis y buscaban mejorar con el aire puro de la montaña construyeron la iglesia.

En los setenta, se intentó demolerla para construir departamentos pero la gente local se unió para impedirlo y hoy es un monumento histórico.

Davos tiene varias referencias literarias. Está ligada, por ejemplo, al creador de Sherlock Holmes.

Arthur Conan Doyle, se mudó a Davos con la esperanza de que su esposa mejorara de su cuadro de tuberculosis. De hecho, se terminó convirtiendo en un pionero del esquí e introdujo el deporte en el Reino Unido pero ésa es otra historia.

davos

Según trascendió, la iglesia estará “empapelada” por alusiones al 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Gran Bretaña en 1776.

Los gastos que hicieron posible poner a punto el lugar y recibir a semejante cantidad de huéspedes, además de organizar las fiestas previstas, corrieron por cuenta de “sponsors”.

Según el Financial Times, numerosas empresas contribuyeron con hasta u$s 1 millón, desde Microsoft hasta la consultora McKinsey y la firma de criptomonedas Ripple.

Aún cuando tiene previsto hacer anuncios domésticos en su intervención en el foro, Trump será la gran atracción, en pleno conflicto con Europa por su pretensión sobre Groenlandia.

Trump viene pateando todos los tableros.

Porque la pregunta es a quién se le puede haber ocurrido el slogan de este año. “Un espíritu de diálogo”.

El fundador del foro ya no está. Klaus Schwab se tuvo que alejar discretamente envuelto en acusaciones de desmanejos financieros. Así que él no pudo haber sido.

Los líderes interinos son Larry Fink, CEO de BlackRock, y Andre Hoffmann, vice chairman de Roche.

Es que en USA House, habitada -por qué no- por los fantasmas de los ingleses que todavía esperan sanar en las montañas de ese pueblito suizo, Trump se va a reír la semana entera.

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