Europa avanza con una agilidad insospechada en su agenda comercial. Después de todo, es una agenda de supervivencia económica.
En este nuevo orden global que impuso la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca -un proteccionismo tiránico-, tejer lazos con nuevos aliados es la estrategia de estos tiempos.
Después de 10 años de negociaciones para afinar la nueva versión del acuerdo que estaba vigente desde el año 2000, la Unión Europea (UE) acaba de suscribir con México una histórica alianza comercial, que ya había sido aprobada en enero del año pasado.
Así, Europa hilvanó en lo que va de este año acuerdos con India, Australia y ahora México.
Pero además dejó claro su interés por estar muy cerca de América latina, un socio que puede proveer materias primas clave no sólo en el sector alimentario sino recursos que hoy son vitales para la revolución tecnológica y energética.
Este es un tablero donde mueven las “potencias medianas” para evitar quedar a merced de quienes ponen las reglas del juego: EEUU y China.
El gobierno de la mexicana Claudia Sheinbaum renovó esta alianza con Europa en una movida audaz a menos de dos meses de la revisión del llamado TMEC, el acuerdo trilateral con EE.UU. y Canadá.
La presidenta sabe mejor que nadie que cualquier gesto puede encolerizar a Donald Trump.
Pero optó por una política que no ceda a presiones ni acelere la revisión del acuerdo en un momento en que el tema puede politizarse fácilmente por las elecciones en EE.UU.
México está atada a la economía de EEUU, destino del 80% de sus exportaciones y busca también socios que le aseguren otras cadenas de valor, lo que puede incluso fortalecer su posición negociadora.
América Latina, una fuente de materias primas críticas
Hace algo más de un año, la UE había renovado un acuerdo actualizado con Chile y en 2026, después de frustrantes 25 años, finalmente entró en vigor -aunque en forma provisional- el acuerdo con el bloque del Mercosur.
Se espera que la tramitación parlamentaria en el caso del acuerdo con México no encuentre tantos escollos dado que el sector agrícola no tiene tanto peso en el conjunto del comercio, pero el proceso de ratificación de los parlamentos nacionales siempre es complicado.
México es una gran oportunidad para el bloque: un mercado de más cd 130 millones de consumidores que crece rápidamente y que es un gran importador de productos de la UE. El acuerdo, al eliminar el 99% de los aranceles, ahorrará al sector agroalimentario europeo unos 100 millones de euros al año.
En la última década, el intercambio comercial entre México y el bloque comunitario creció más de un 75%. En 2025, la UE fue el tercer mayor socio comercial de México, después de EE.UU. y China.
La balanza comercial se inclina a favor de Europa por unos 19.000 millones de euros. Pero en el marco del pacto actualizado la gestión de Sheinbaum aspira a aumentar las exportaciones un 50% para el 2030.
El nuevo acuerdo también se enfoca en un sector fundamental para el desarrollo tecnológico y la transición energética: el de los minerales críticos, que queda libre de aranceles y restricciones.
Es un aspecto clave de la actualización pacto, que garantizará a la UE una cadena de suministro estable de estos recursos (más del 90% está en manos de China).
México ya es un proveedor clave de fluorita, utilizada en sustancias químicas, en la fabricación de acero y en la cerámica. Es también uno de los principales exportadores de zinc y cobre, minerales básicos para las redes eléctricas, las baterías y las tecnologías limpias.
Oportunidades de inversión para Europa
La modernización del pacto, que llevó tanto tiempo en discusiones y revisiones, incluye otras novedades interesantes como la liberalización del sector servicios.
Se abrieron nuevas oportunidades para empresas de ambas regiones en sectores clave como telecomunicaciones, servicios financieros y transporte.
Y en lo que se refiere a la contratación pública, por primera vez empresas europeas podrán participar en licitaciones a nivel estatal en México. El país no otorgó este beneficio a ningún otro socio comercial.
Europa ya tiene una fuerte presencia en México como inversor.
La UE ocupa el segundo lugar después de EE.UU., según Eurostat con un stock de inversión acumulada a 2024 de 206.600 millones de euros.
México es un imán de flujos de inversión. Según los datos de su Ministerio de Economía, la inversión extranjera directa (IED) creció en 2025 casi 11% por quinto año consecutivo.
Pero las nuevas inversiones (ya que también se computan las reinversiones de utilidades de las empresas) saltaron 133%.
EE.UU. domina por lejos el paisaje inversor con una participación del 38,8%.
Pero España es el país de Europa que más dinero vuelca en México y el segundo inversor del país, incluso por delante de Canadá, con una cuota de casi 11%.