Sólo una empresa española cotiza hoy en Wall Street.
Y no le fue fácil. En medio de una dura confrontación con el Gobierno, Ferrovial decidió en 2023 trasladar su sede fiscal a Países Bajos para salir a cotizar al año siguiente en el Nasdaq.
La “doble cotización” busca evitar que las empresas trasladen su sede fiscal para salir a cotizar como lo hizo Ferrovial. Aún hoy es la única compañía española en Wall Street. Sólo tres tienen presencia vía certificados de acciones extranjeras y unas veinte operan "en las sombras".
Y no le fue fácil. En medio de una dura confrontación con el Gobierno, Ferrovial decidió en 2023 trasladar su sede fiscal a Países Bajos para salir a cotizar al año siguiente en el Nasdaq.
Las entidades del mercado local aclararon en su momento que nada impedía cotizar en Wall Street sin irse de España. Pero cada compañía debía requerirlo para asegurar la interconexión con la infraestructura estadounidense.
Ferrovial tenía otros tiempos en mente.
Así es como el Gobierno acaba de impulsar la llamada “doble cotización” (“dual listing”), al resolver cuestiones técnicas que facilitarán la coordinación entre los depositarios de las bolsas.
De esta manera no sólo intenta evitar otro “caso Ferrovial” sino que amplía el acceso de las empresas españolas a los inversores internacionales, ya que la negociación simultánea aplica a todo mercado extranjero fuera de la Unión Europea.
Actualmente, la mayoría de las empresas españolas que desean tener presencia en Nueva York lo hacen a través de American Deposit Receipts (ADR), certificados que representan acciones de la compañía y que cotizan en esa plaza.
Pero, de hecho, sólo tres empresas españolas mantienen programas de ADR oficiales y patrocinados, lo que implica asumir los costos regulatorios y las exigencias de información financiera de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.(SEC).
Telefónica era parte de este grupo pero a fines del año pasado anunció que, después de 40 años, dejaba de cotizar en el NYSE a través de American Depositary Shares (ADS).
Pero en realidad su intención no era abandonar Wall Street. Lo que hizo fue reconvertir el instrumento a ADR para que puedan negociarse en el mercado extrabursátil estadounidense conocido como OTC (Over-The-Counter).
Se unió a otras 20 empresas del Ibex35 que ya operan en estos mercados (desde Inditex e Iberdrola hasta CaixaBank y Endesa) y que al no estar regulados, son menos transparentes. A su vez, son más riesgosos porque existe un mayor riesgo de no encontrar contraparte cuando se busca comprar o vender.
La principal traba que se vio salvada con la modificación de la conocida como “Ley Ferrovial” es la cuestión del depositario (fundamentalmente establece quién es dueño de qué, entre otras cosas).
Los gestores de las bolsas pueden conectarse de forma directa con sus propias entidades depositarias o recurrir a una tercera entidad que actúe como enlace.
La solución encontrada permite mantener en España el depositario central de referencia, incluso cuando parte de los valores se depositen fuera de la Unión Europea para su negociación en otro mercado.
Entonces, cuando una empresa del Ibex35 quiera cotizar también en Wall Street, Iberclear, propiedad de la gestora de la bolsa española (BME), quedará autorizada a mantener una cuenta técnica, de carácter global y meramente contable, destinada a reflejar los valores depositados y a verificar la integridad de la emisión.
Iberclear no puede acreditar la titularidad de los valores, que estará en el registro estadounidense de accionistas, gestionado por un “Transfer Agent” (intermediario).
Y las acciones podrán transferirse entre España y DTC (Depository Trust Company), el depositario central de valores más grande del mundo. O al mercado que corresponda.