La fabricante de electrodomésticos estadounidense anunció la suspensión indefinida de sus dividendos y recortó a la mitad su pronóstico de ganancias anuales. La compañía culpa a la guerra de Irán por llevar la confianza de los consumidores estadounidenses a mínimos históricos, ya que el aumento de los precios del petróleo se suma a las preocupaciones constantes sobre el costo de vida.