El suministro de energía dejó de ser una certeza. Al menos su costo.
Con los grandes productores del Golfo Pérsico virtualmente paralizados desde hace seis meses, quienes pueden garantizar la oferta de crudo y refinamiento saltaron al siempre dinámico y hambriento mapa inversor. Y Repsol, la principal petrolera española, arrasó con todas las demás.
Por empezar, es la acción que más gana en casa, la bolsa española, donde sube un 75,7% en lo que va del 2026 en el principal índice de Madrid, el Ibex 35 (+15%). A su vez, más que duplica su precio en el último año (+112,7%). Hace muy poco, en abril del año pasado, el papel valía menos de 10 euros y hoy cotiza en un máximo histórico de 28 euros.
Y muchos factores más, como una demanda que se mantiene fuerte, bajos inventarios en la mayor parte del mundo y Rusia -el vecino más cercano- la gran potencia petrolera de Europa, que sigue perdiendo capacidad en medio de la guerra con Ucrania sin horizonte de resolución.
Sólo Petrobras logra arrimarse un poco en rendimiento
Pero volvamos al marcador de las energéticas. Repsol le pasó el trapo este año no sólo a su competencia europea sino a los monstruos estadounidenses. Y el término no está usado con ligereza.
La española tiene un valor de mercado de unos u$s 30.500 millones cuando Exxon Mobil, por ejemplo, posee una capitalización de u$s 684.300 millones. La más valiosa del mundo es Saudi Aramco, con u$s 1,17 billones, pero por razones obvias está fuera de juego (aún así suma 10% este año).
Repsol duplica (o más) las ganancias de las estadounidenses y las europeas incluso si comparamos los rendimientos en dólares. Curiosamente su desempeño en Wall Street fue idéntico al de Madrid: un avance del 75%. Hoy cotiza en Nueva York a u$s 32,7. En los últimos 12 meses sube 100% redondo.
La que más se le acerca es una sudamericana, la brasileña Petrobras, un coloso estatal de u$s 608.500 millones en capitalización bursátil que igual se queda corto: trepa un 44,25% en la bolsa local, el Bovespa, y un 62,64% en Nueva York.
En versión resumida, evolución de precios y tamaño bursátil:
-Repsol (española): +75,7% / u$s 30.500 millones
-Petrobras (brasileña): +44,25% / u$s 608.500 millones
-TotalEnergies (francesa): +38,04% / u$s 176.700 millones
-ExxonMobil (estadounidense): +35,46% / u$s 684.300 millones
-Chevron (estadounidense): +31,99% / u$s 405.500 millones
-Shell (estadounidense): +24,14% / u$s 221.600millones
-BP (británica): +25,48%/ u$s 117.200 millones
-Saudi Aramco (saudí): +10% / u$s 1,17 billones
“Rusia es igual o más importante que Ormuz”, dice el CEO
Repsol multiplicó por más de tres sus ganancias en el primer semestre del año. Los cortes en la cadena de suministro global y la menor capacidad de refinamiento hicieron que los márgenes financieros se dispararan y generaran ingresos extraordinarios.
Esto se sumó, por supuesto, a un petróleo más caro, que si bien fue sumamente volátil, promedió un valor que resultó redituable. Pero para entender la lógica del negocio en esta coyuntura tan complicada hay que escucharlo al CEO de Repsol antes de sumergirse en más números.
"Estoy convencido de que existen razones sólidas para respaldar márgenes de refinamiento realmente buenos, no sólo en 2026, sino también en 2027", dijo Josu Jon Imaz.
Josu Jon Imaz, CEO de Repsol.
Y en ese sentido, hizo referencia a los cortes en las refinerías rusas como un factor de riesgo equivalente o incluso mayor que el de Ormuz para el mercado europeo, ya que afectaron entre el 45% y el 50% de la capacidad de Rusia.
Imaz afirmó también que si la crisis de Ormuz empeorara -algo que está ocurriendo nuevamente en este momento con la desempolvada “guerra económica” a Irán-, Repsol cuenta con suficiente crudo, almacenamiento y capacidad de producción para cubrir todas las necesidades de España.
Incluso podría tener un excedente del 30% de su producción disponible para abastecer a otros clientes si los proveedores de esas empresas se quedaran sin combustible para aviones (jet fuel).
Resultados del primer semestre
- Obtuvo un beneficio neto de 2.201 millones de euros entre enero y junio contra 603 millones de euros un año antes
- Sólo en el segundo trimestre, el grupo ganó 1.272 millones, frente a los 237 millones registrados entre abril y junio del ejercicio anterior.
- El indicador de margen de refino en España promedió 14 dólares por barril frente a los 5,9 dólares de 2025.
- El Brent se situó en una media semestral de 92,3 dólares por barril, un aumento del 28,4%.
Venezuela, posicionamiento hábil en un mercado estratégico
Repsol era el grupo español que más dinero tenía invertido en Venezuela cuando en una operación sorpresiva la administración de Donald Trump finalmente decidió capturar al ex presidente Nicolás Maduro y removerlo del poder.
Después de EE.UU., Venezuela es la mayor fuente de reservas y producción de hidrocarburos de Repsol, un mercado donde se jugaba 13.000 millones de euros.
La empresa española fue una de las pocas compañías no estadounidenses que obtuvo licencias para exportar petróleo en los últimos años. Durante mucho tiempo, el gobierno venezolano le pagó a Repsol con barriles como compensación por una deuda pendiente que se acumulaba.
En total, como deuda pendiente de cobro (incluyendo intereses de mora, totalmente provisionados), existen cuentas comerciales con la petrolera estatal PDVSA por 4.080 millones de euros (las provisiones son de 3.295 millones) y financiación otorgada por importe de 1.036 millones (provisiones de 622 millones).
Delcy Rodríguez asumió al frente del gobierno venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.
Pero a la vez, con la renovación de las licencias y los nuevos acuerdos, se abre un horizonte de oportunidades estratégicas. Desde reforzar la producción de gas en Cardón IV, con una asignación progresiva de cargamentos de crudo, hasta retomar el control de las operaciones en el activo de Petroquiriquire e incrementar su producción de petróleo.
Incluso se pactó un permiso para evaluar el desarrollo del área de Horcón, ubicada al sureste del Lago Maracaibo. con la intención de avanzar en el análisis de oportunidades de gas en la costa.
Por eso Imaz, con un criterio más que sensato, advirtió en la última junta general de accionistas que no era el momento de empezar a hablar de cobrar la deuda sino que habría que esperar.
Para hacer negocios hay que saber plantarse para reclamar las deudas. Pero para ser realmente bueno, hay que saber cuándo hacerlo.