El presidente Javier Milei quiere reconectarse con el electorado núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA) con el objetivo de darle "más fuerza" al Gobierno de cara a las dos negociaciones con los gobernadores y los aliados de cara al cierre del año: suspensión de las PASO y Presupuesto 2027. Para eso volverá a hacer un show con su banda.
El recital en el Movistar Arena, que en el oficialismo buscan que se concrete en septiembre, se encuadra en la necesidad de La Libertad Avanza (LLA) de enviarle un guiño a sus votantes más fieles. Es la misma jugada que el espacio ya hizo en 2024 y en 2025, cada vez que se encontró en una situación política similar a la de estos días.
"Tenemos que hacer una demostración de fuerza"
"La lógica del Movistar Arena es sencilla. No estamos bien parados para lo que viene —las negociaciones en el Congreso y el inicio de la campaña electoral—, tenemos que hacer una demostración de fuerza y nos permite reconectarnos con nuestro votante", le dijo a El Observador un integrante de la mesa política de LLA.
La definición explicita el diagnóstico: el Gobierno llega debilitado a la instancia parlamentaria más exigente del año y necesita mostrarle a sus interlocutores —y a los propios— que conserva capacidad de movilización. El escenario, en esa lectura, cumple una función que los números de las encuestas hoy no le pueden dar.
Javier Milei se recuesta en el núcleo duro de La Libertad Avanza para tomar impulso de cara a fin de año.
La nueva mesa de comunicación que armó Karina Milei
El giro hacia el núcleo duro ocurre en momentos en que la secretaria General, Karina Milei, confeccionó una nueva mesa de comunicación de campaña electoral. Por ahora, sin la presencia del asesor presidencial, Santiago Caputo.
El espacio quedó bajo el ala del titular de la juventud libertaria, Shariff Menem, en calidad de delegado del presidente de Diputados, Martín Menem, y del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem. La composición confirma que, pese a la tregua vigente entre los dos sectores del oficialismo, el armado electoral sigue firmemente bajo control del grupo que responde a "El Jefe".
Javier Milei se recuesta en el núcleo duro de La Libertad Avanza para tomar impulso de cara a fin de año.
La meseta que las encuestas no logran romper
Desde marzo que el Gobierno observa cómo, mes a mes, la tendencia de las diferentes mediciones de opinión pública sólo muestra una meseta como mejor indicador. En el primer piso de la Casa Rosada todavía no saben si la imagen del Presidente tocó piso o si el deterioro puede continuar.
Lo mismo ocurre con la aprobación de la gestión, que no repunta. Ese estancamiento es el que obliga al oficialismo a buscar por otras vías la energía que los números no le devuelven, y explica por qué una fecha en un estadio pasó a ser una decisión política y no un evento artístico.
Sin "casta" ni "corrupción" disponibles, queda la economía
Como contó El Observador, la única apuesta que le quedó al Gobierno es mostrar una mejora en la economía tras el escándalo que se desató con la investigación por enriquecimiento ilícito contra el ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Sin la chance de mostrarse combativo contra "la casta" y "la corrupción" —las dos banderas que el propio caso le desactivó—, el oficialismo busca exhibir una mejora en el metro cuadrado de la sociedad. En pos de vender eso, fuentes que conocen la mecánica libertaria remarcaron ante la consulta de este medio que es necesario proyectar a un Milei que ejerce el poder y está "abocado a esa empresa".
Javier Milei se recuesta en el núcleo duro de La Libertad Avanza para tomar impulso de cara a fin de año.
Dos públicos, dos operativos: el estadio y el escritorio
Ahí está la doble apuesta. Si el Movistar Arena es el combustible para el votante tradicional libertario, un Milei hiperactivo y detrás de un objetivo concreto es el guiño para el votante antikirchnerista que está molesto con LLA pero que no tiene todavía dónde ir.
Por eso este lunes el jefe de Estado volverá a la Casa Rosada para encabezar la cuarta reunión de gabinete de todo 2026. El dato dice más que cualquier operativo comunicacional: para mostrar a un Presidente ejerciendo el poder, el Gobierno tuvo que recurrir a algo que en lo que va del año hizo apenas tres veces.