23 de agosto 2026 - 8:10hs

Esa es la única variable que ninguno de los dos discute. Cada semana sin definición mejora la posición de los gobernadores, que llegan a la mesa sabiendo que la Casa Rosada necesita cerrar antes de que empiece a correr el calendario electoral. El reloj, en esta negociación, no juega para el oficialismo: juega para el que espera.

Los dos modelos que siguen enfrentados en la mesa política

De un lado están el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem, que empujan para rubricar cuanto antes los frentes electorales con la mayor cantidad posible de mandatarios.

Más noticias

Del otro aparece el titular de Diputados, Martín Menem, reacio a resignar la construcción territorial que LLA viene desarrollando desde su nacimiento y partidario de tener candidatos propios en la mayoría de los distritos o, en su defecto, de demorar cualquier entendimiento. Esa tensión, todavía sin arbitraje definitivo de la secretaria General, Karina Milei, es la que mantiene el tablero congelado y la que explica por qué la negociación no termina de arrancar pese a la urgencia que todos reconocen.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

Córdoba, de territorio de negociación a distrito de competencia

Mientras la discusión sigue abierta, el mapa se mueve solo. Hay provincias que en los últimos días dejaron de ser "lugar de búsqueda de acuerdos" para convertirse en territorio de competencia. El caso más claro es Córdoba, donde el oficialismo nacional ya asume que irá a disputarle el distrito al peronismo cordobés.

No es una decisión menor. Córdoba es uno de los distritos donde LLA obtuvo sus mejores registros desde 2023 y donde el electorado libertario tiene densidad propia. Que salga de la lista de acuerdos posibles reduce el universo de provincias en las que el Gobierno puede ofrecer un pacto de no agresión.

La "confrontación acordada", el modelo intermedio que se explora

En otros distritos, en cambio, se buscará avanzar con lo que en el oficialismo denominan "confrontación acordada": una especie de simulación de pelea entre la Casa Rosada y el gobernador de turno.

El esquema le permite a cada uno conservar su electorado sin destruir el vínculo. El mandatario provincial mantiene su perfil propio frente a los votantes que no quieren un alineamiento automático con el Gobierno nacional, y LLA preserva su identidad de fuerza disruptiva sin poner en riesgo la relación que necesita en el Congreso. La pelea es de superficie; el acuerdo, de fondo.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

La certeza que comparten Santilli y los Menem

Más allá de sus diferencias, hay un punto en el que Santilli, Lule Menem y Martín Menem coinciden sin matices: no hay margen para ir a competir en las provincias con el sello de LLA en elecciones locales y terminar con un recuento de diez puntos.

Ese escenario sería políticamente devastador para un espacio que construyó su identidad sobre la idea del crecimiento sostenido y que necesita mostrar músculo territorial justo cuando negocia la suspensión de las PASO. Un puñado de resultados pobres en distritos chicos alcanzaría para que los gobernadores endurecieran sus condiciones en la mesa nacional.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

El Gobierno admite que el tiempo le juega en contra en la negociación con los gobernadores y siguen las dudas.

"Esa etapa ya pasó, hay que madurar"

"Somos Gobierno. No podemos exponernos a ese escenario ni tampoco salir a decir que no tenemos candidatos, como hizo LLA en 2023. Esa etapa ya pasó, hay que madurar y pensar bien", analizó un estratega libertario ante la consulta de El Observador.

La frase marca la distancia entre el espacio que irrumpió hace tres años y el que hoy administra el poder. Entonces, la ausencia de estructura era parte del relato antisistema; ahora, cada resultado flojo se lee como una medición del respaldo al Gobierno. Por eso la definición no puede esperar mucho más. La cuenta es sencilla y en la mesa política la conocen de memoria: cuanto más tarde llegue el acuerdo, más caro le va a salir al Gobierno.

Temas

Gobierno Gobernadores 2027 La Libertad Avanza

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos