Una nueva crisis azota al gobierno de Rodrigo Paz. El presidente de Bolivia se vio obligado a destituir a su ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, luego de que la Asamblea Legislativa aprobara una moción de censura en su contra por faltar a una interpelación sobre su gestión en medio de una grave crisis económica.
El viernes, Paz dejó sin efecto la designación de Espinoza y nombró como su reemplazo interino al actual ministro de Medio Ambiente, Óscar Mario Justiniano Pinto, según un decreto publicado en la gaceta oficial. La salida del funcionario profundiza la tensión entre el Ejecutivo y el Congreso en un contexto de crisis marcado por una severa crisis de divisas y el desabastecimiento de combustible que golpea al país andino.
La ausencia a la audiencia y el amparo de la presidencia
Espinoza había sido convocado el martes al Congreso en La Paz para responder sobre emisiones de bonos soberanos y retrasos en la formulación del Presupuesto General del Estado, entre otros temas.
Aunque el exministro solicitó reprogramar la sesión esgrimiendo viajes oficiales programados a Santa Cruz y Brasil, 91 de los 129 legisladores presentes rechazaron su justificación y votaron a favor de removerlo, obligando al presidente a concretar su destitución.
Desde la Presidencia y el entorno del exfuncionario señalan que la moción de censura aprobada por el Legislativo es inconstitucional, argumentando que no se alcanzaron los dos tercios requeridos sobre el total de los 166 miembros del hemiciclo, que es la cantidad de legisladores que según el Gobierno, son necesarios para tomar ese tipo de decisión.
Es por eso que el decreto firmado por Rodrigo Paz informa que se interpuso una acción de amparo constitucional y que la Sala Constitucional Tercera de la ciudad de El Alto, tendrá una audiencia el 24 de agosto para tratar el asunto.
Este viernes, la Presidencia comunicó que "el mandatario acató la decisión de destituir al ministro de Economía (...) mientras espera el fallo" del máximo órgano de justicia del país.
Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira.
AFP
El escándalo de la camioneta de lujo y acusaciones del vicepresidente
La presión sobre el exministro venía en aumento tras una denuncia promovida por el propio vicepresidente del Gobierno, Edmand Lara. Parte del descontento de los miembros de la Asamblea Legislativa con el exministro de Economía inició con un escándalo que gira en torno a la compra de un vehículo de lujo por parte de Espinoza.
La acusación de Lara apunta a presuntas irregularidades en la compra de un Audi Q4 registrado por un valor de 50.000 pesos bolivianos (unos 5.700 dólares), cifra muy inferior a su precio de mercado.
Frente a estos señalamientos, el exministro alegó que se trató de un error administrativo en el trámite y que el costo real desembolsado ascendió a 350.000 pesos bolivianos.
Además, la denuncia del vicepresidente pide que se investigue al exministro por incumplimiento de deberes, falsedad ideológica, uso de instrumento falsificado y enriquecimiento ilícito.
La salida de Espinoza se produce días después de la detención del asesor personal de Paz, el argentino Fernando Cerimedo, denunciado por su expareja de planificar un ataque armado contra ella.
"No son momentos fáciles"
Espinoza asumió la cartera en noviembre de 2025 con la llegada de Paz a la presidencia, gestión que marcó el fin de dos décadas de gobiernos socialistas encabezados por Evo Morales y Luis Arce. Tras el cambio de mando, Bolivia reorientó su política exterior mediante un acercamiento a Estados Unidos y a los organismos multilaterales de crédito. Bajo la conducción del saliente ministro, el país acordó programas de financiamiento por unos 9.500 millones de dólares con el BID, la CAF y el FMI.
El ajuste buscó hacer frente al agotamiento de las reservas internacionales en dólares, agotadas durante años en subsidios a los combustibles que la nueva administración eliminó a fines de 2025. Aunque la inflación interanual cayó del 21% al 5% entre noviembre y julio, la economía de Bolivia continúa golpeada por el encarecimiento del tipo de cambio, el estancamiento productivo y la escasez crónica de carburantes.
"No son momentos fáciles para el país. Nos han dejado en bancarrota", admitió Paz en un acto público.
A este panorama se suma una contracción estimada del PIB de entre el 0,7% y el 1% para el período junio-agosto. Paz atribuye este estancamiento a los 53 días de protestas y bloqueos viales registrados meses atrás, los cuales fueron desactivados tras la declaración del estado de emergencia y la firma de acuerdos con sindicatos.
Para reactivar el aparato productivo, el Gobierno esta buscando captar capitales extranjeros mediante un proyecto de ley presentado a mediados de agosto, que ofrece incentivos regulatorios para revertir los niveles de inversión extranjera directa, que hoy en Bolivia no superan el 3% del PIB frente al promedio de la región que oscila entre el 20% y 30%.