29 de junio de 2026 8:09 hs

Después de alcanzar acuerdos que pusieron fin a dos meses de protestas en los que sindicatos bloquearon vías y paralizaron al país generando pérdidas millonarias, el gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz retomó las reformas económicas.

Bolivia deja atrás el sistema de tipo de cambio fijo que se mantuvo durante 15 años con una paridad de 6,96 bolivianos por dólar e inicia un esquema de flotación que busca sincerar el precio de la divisa y corregir desequilibrios. La nueva modalidad comenzará con un tipo de cambio de 9,73 bolivianos por dólar a partir del 29 de junio.

Si bien el tipo de cambio fijo se mantuvo en la cotización del Banco Central, desde 2023 comenzó a desplomarse en medio de una severa escasez de dólares que dejó a las autoridades sin suficientes divisas para atender la demanda a esa tasa. Ante la poca oferta surgió un mercado paralelo, en parte alimentado con criptomonedas, cuya cotización se ubicó por encima del oficial.

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El declive de la industria del gas natural, que proveía buena parte de los dólares que ingresaban al país, derivó en una crónica escasez de divisas y marcó el agotamiento del llamado “milagro económico”.

Durante años, la renta del gas permitió a los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS) financiar bonos, subsidios y grandes obras públicas, mientras la pobreza caía y la estabilidad era reconocida en la región. Pero la falta de inversión en exploración y la declinación de los campos maduros desplomaron la producción y redujeron las exportaciones.

Sin esos ingresos, el Estado sostuvo el gasto recurriendo a las reservas internacionales, que tras alcanzar 15.000 millones de dólares en 2014 comenzaron a caer aceleradamente. Al cierre de mayo de este año se ubicaban en 4.546 millones.

Las perspectivas

A fin de preparar el ajuste cambiario en diciembre de 2025, un mes después de que Rodrigo Paz asumiera la presidencia con su propuesta de centro derecha, el Banco Central comenzó a publicar un valor referencial del dólar.

El ministro de economía, Gabriel Espinoza, dijo al diario boliviano El Deber que “lo que está sucediendo es que estamos arrancando con un dólar flexible que significa que se va ir ajustando con el tiempo, pero que está por debajo de los 10 bolivianos lo cual es un éxito dadas las condiciones que teníamos al inicio”.

“Ahora ya no tiene sentido que haya distintos tipos de cambio, el único tipo de cambio es el oficial, el mercado se va a unificar, eso también permite transparencia y previsibilidad para la gente”, indicó.

José Gabriel Espinoza, al centro, en la CAF

José Gabriel Espinoza, al centro, en la CAF

Espinoza aseguró que el gobierno ve un panorama alentador para el sector minero, favorecido por el aumento de precios, y anticipó un buen desempeño en las exportaciones agroindustriales, aun cuando las cotizaciones internacionales no sean las mejores. “Eso significa más dólares”, subrayó.

Agregó que, en la medida en que se ordene y sinceren las reglas cambiarias, las remesas que dejaron de ingresar o que se canalizaban por vías informales volverán al sistema financiero. También confió en que quienes retiraron sus ahorros en dólares de los bancos —ya sea para guardarlos en casa o sacarlos del país— puedan traerlos nuevamente.

En 2025 la inflación se disparó al 20% y la economía se contrajo 1,5%. Sin embargo, el gobierno confía en que este año los precios perderán fuerza y se ubicarán en torno al 10%, mientras que el PIB crecería 0,5%.

Analistas miran con cautela. El economista Fernando Romero explicó al diario La Razón que durante los primeros meses probablemente aumentará la volatilidad del mercado cambiario y alertó que su éxito dependerá de la recuperación de la oferta de divisas, la disciplina fiscal, la estabilidad monetaria y la generación de confianza.

Agregó que si estas condiciones no se cumplen, el nuevo régimen cambiario solo administrará la escasez de dólares sin resolver sus causas estructurales.

“El Banco Central utilizará muchas menos reservas para defender un tipo de cambio específico, lo que representa una ventaja respecto al régimen anterior. No obstante, si la oferta privada de dólares continúa siendo insuficiente, el nuevo sistema por sí solo no eliminará la escasez de divisas”, añadió.

El financiamiento

A fin de enfrentar el malestar de la economía, Paz anunció a finales de mayo que tramita con el FMI un programa de préstamos por el orden de 5.000 millones de dólares. “Con el FMI hemos avanzado en un acuerdo, no bajo la lógica de que nos van a imponer un plan; nosotros ya iniciamos nuestro propio plan de estabilización”, aseguró.

Además recordó que otros organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) ya han aprobado créditos o los están evaluando, para inversiones en carreteras y para “relanzar” las empresas del Estado.

Rodrigo Paz

Rodrigo Paz

En mayo y junio el gobierno de Paz se enfrentó a una fuerte desestabilización. Lo que comenzó como reclamos por mejoras salariales, la mala calidad de los combustibles y el rechazo a una reforma de la ley de tierras derivó progresivamente en una crisis política marcada por el pedido de renuncia del presidente con el trasfondo del malestar en la economía.

Sindicatos e indígenas bloquearon las carreteras del país y aislaron a La Paz, la capital. De acuerdo con una estimación de la Cámara Nacional de Industrias, el conflicto generó pérdidas equivalentes a 2.500 millones de dólares. La falta de insumos y la imposibilidad de transportar los productos en inventario obligó a reducir las operaciones, mientras los costos se dispararon y el impacto se extendió a distintos sectores de la economía.

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