Hoy hay un creciente apetito por los bonos españoles, que entonces llegaron a rendir 7,5% y hoy pagan 3,23%. Cuando el precio de un título sube a raíz de la demanda, el rendimiento cae, es decir, se mueve en sentido inverso.
En cambio, los inversores se están desprendiendo de sus bonos franceses e incluso de los alemanes, intocable refugio europeo.
Los bonos españoles superan a los franceses y se acercan a los alemanes
En estos días, los bonos de España ya son menos riesgosos que los franceses (3,34%), que en aquel momento mantuvieron un retorno promedio de 2,8%.
Esto significa que los títulos de referencia a 10 años tienen un rendimiento menor o, lo que es lo mismo, que el mercado le exigiría al país una tasa más baja si los emitiera.
España mantiene todavía cierta distancia de los alemanes (2,68%), los famosos “bund”, tradicional símbolo de solidez europea. Pero se está acercando.
En lo peor de la crisis, la prima de riesgo -la diferencia entre ambos rendimientos- tocó un máximo de 638 puntos.
Hoy es de 55 puntos, en un año en el que llegó a coquetear con la zona de los 80. Es su nivel más bajo desde 2021.
En los últimos 12 meses se redujo 30 puntos. Pero hay que decir que hubo menos de mérito propio que impacto de la suba del rendimiento alemán.
El cuadro no deja de hacer algo de ruido, de todos modos, cuando una espiral de corrupción indigna a España y tiene a Pedro Sánchez en modo supervivencia.
Pero el mercado está encandilado: se espera que la economía crezca alrededor de 2,5% este año, más del doble que el bloque europeo.
Por supuesto que la variable política entra en la ecuación de los inversores pero por ahora, los números hablan demasiado alto.
Por qué cayeron antiguos bastiones como Francia y Alemania
Hasta ahora Alemania siempre fue un referente de prolijidad. Una relación deuda pública/PBI de 62,5% y un déficit fiscal incluso por debajo del umbral del 3% del PBI que indican las reglas de la Unión Europea (2,8%).
Ahí España tiene que dar un paso al costado. El dato más preocupante es su ratio de endeudamiento (101,8% del PIB), el quinto más elevado en la Unión Europea.
Su déficit público fue de 3,2% del PIB en 2024, con una mejora respecto al 3,5% del año anterior pero aún el undécimo más alto en el ranking de los 27.
El dato fue que Alemania, paradójicamente, decidió poner fin a la política de austeridad fiscal que llevaría a desembolsar miles de millones de euros en defensa e infraestructura para arrancar de una vez al país de la recesión.
Los inversores tomaron nota. La estrategia, aún cuando fuera catalizador de crecimiento, implicaba la emisión de masivas cantidades de bonos.
Y lo que abunda, pierde valor. Por eso, los precios de los títulos cayeron y los retornos subieron. Sólo en el último año, el bund alemán vio aumentar su rendimiento casi 0,50%.
En el caso francés, las cifras son el reverso de la pulcritud alemana. Por un lado, Francia tiene el tercer nivel de endeudamiento público más alto sólo después de Grecia e Italia (113%).
Pero lo que alarmó a los inversores fue la forma en que se desbocó el déficit fiscal en 2024: terminó en 5,8%, el más alto de toda la Unión Europea.
Y una vez más el mercado se anticipó a la volatilidad que supondría para los bonos el intento del Gobierno de aprobar en los próximos meses su presupuesto 2026.
Por eso, los precios se vienen desplomando. En los últimos 12 meses, el retorno, en consecuencia, trepó 0,40%. Una señal de que los inversores se están desprendiendo de los títulos a buen ritmo.
El apetito por la deuda española también deriva del movimiento global que busca diversificar activos y reasignar parte de las tenencias en EE.UU. por temor al efecto de las políticas de Donald Trump en la economía.
En esa migración de flujos de dinero que se puso en marcha temprano este año, España salió muy beneficiada.
Portugal ya rinde menos que España, y Grecia no está tan lejos
Portugal, de hecho, hoy rinde aún menos que España (3,07%). Y puso en orden algunos de los parámetros de su economía de forma sorprendente.
Si bien aún no cumple con las exigencias europeas, su endeudamiento público/PBI es de 95% y llama la atención su déficit fiscal de apenas 0,7%.
Italia, con un rendimiento de 3,48%, es uno de los favoritos junto con España.
Su déficit es muy similar (3,4%), y también posee un nivel alto de deuda pública, si bien se aleja del de España (135,3% del PBI).
Y finalmente el caso más emblemático: Grecia. Después de llegar a rendir un máximo de más de 40% cuando tocó fondo, hoy paga 3,33% apenas un poco más que España.
Aunque sigue siendo el país con más deuda/PBI del bloque (153,6%), consiguió mejorar el indicador (alcanzó el 180%) y sobre todo ordenó sus cuentas públicas al punto de que hoy su déficit es de 1,3%.
Para envidia de los españoles.