Mercados al límite: el ataque de Trump a la isla de Jark enfurece a Irán y complica la economía global con una escalada de la guerra
Trump no dañó infraestructura petrolera, sólo objetivos militares. Pero ya hubo represalias contra Emiratos Árabes Unidos. Para amortiguar una disparada del crudo, arranca la semana con la inyección de reservas en Asia.
El petróleo viene de su semana más volátil en la historia. Y le esperan días aún más movidos después de la provocación de Trump al atacar el corazón petrolero de Irán.
La isla de Jark es el corazón petrolero de Irán. Desde allí se exporta casi todo su crudo.
En dos semanas de guerra, Donald Trump no había disparado un misil contra la isla. Pero el viernes a última hora lo hizo.
Atacar la isla es llevar la guerra a otro nivel. A tal punto puede provocar represalias extremas, que el presidente de EE.UU. -poco conocido por su moderación- optó por advertir y no destruir.
Las explosiones se registraron en unas 15 bases militares iraníes -que fueron “eliminadas”- pero no hubo daño alguno en la infraestructura petrolera.
la isla
Eso sí, advirtió que no dudaría en bombardearla si Irán hiciera algo para interferir con el libre paso en el estrecho de Ormuz, hoy virtualmente paralizado por primera vez en la historia.
Fue un reconocimiento implícito de su propia impotencia en todos los intentos que hizo hasta ahora para restablecer el tránsito en ese canal vital para el comercio del crudo en Medio Oriente.
Lo que sí logró fue enardecer a la cúpula iraní.
Advirtieron a Trump que si llega a convertir en un blanco la infraestructura petrolera del país toda facilidad energética en la región vinculada de alguna manera con EE.UU. “será destruída y reducida a cenizas”.
Está más que claro que a los mercados les espera una apertura agitada.
Para tratar de amortiguar lo que puede ser una disparada histórica, la Agencia Internacional de Energía (AIE) decidió apurar los trámites y hacer inmediatamente disponibles en Asia las reservas de crudo que forman parte de la mega inyección de 400 millones de barriles que ya fue anunciada.
Europa y América deberán esperar hasta fines de marzo. No se especificó cuánto ni a qué ritmo se volcará el crudo al mercado.
El petróleo de referencia en Europa, el Brent, subió 11% la semana pasada, con un máximo de u$s 119,50 el barril -en los niveles de la invasión rusa a Ucrania-, para luego ceder a u$s 105 en el comienzo de esta semana.
No hubo otra semana con oscilaciones más vertiginosas del petróleo desde que los futuros comenzaron a negociarse. Quizás ésta lo sea.
Represalia contra los Emiratos: un país que puede evitar Ormuz
Curiosamente, según información de JP Morgan, en los días previos al ataque, la actividad en la isla de Jark había sido particularmente frenética. El nivel de exportaciones había trepado a 3 millones de barriles diarios, casi el triple de lo normal.
Ylas represalias no tardaron en llegar, aunque probablemente sean el principio de una ola expansiva.
Irán no sólo desbloqueó Ormuz sino que estratégicamente apuntó a uno de los dos países que tienen una forma de llegar al mar y exportar: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
disruption
El blanco fue el segundo. Los Emiratos poseen un oleoducto que conecta las áreas de producción de su crudo Murban con una terminal llamada Fujairah, que da sobre el Golfo de Omán.
Además de la capacidad de almacenamiento de Adnoc -la petrolera estatal- el puerto permite acopiar más de 70 millones de barriles de crudo y otros productos.
Esto ofrece a los traders la posibilidad de tener acceso rápidamente a suministros. Además funciona como un hub de recarga de combustible para los barcos.
El domingo, la terminal ya estaba en funcionamiento nuevamente.
Arabia Saudita, otro “objetivo” con salida al Mar Rojo
Otro de los objetivos en este sentido es Arabia Saudita, que también posee el oleoducto East-West en Abqaiq, que le permite transportar su petróleo hasta el Mar Rojo.
Allí, Saudi Aramco, la petrolera estatal, posee dos terminales de exportación, que actualmente están despachando unos 2,7 millones de barriles diarios. Pero este mes ya más que duplicaron sus envíos en un esfuerzo por evitar que la guerra los paralice.
El domingo Arabia informó que logró interceptar 31 drones iraníes.
Pero lo cierto es que como consecuencia de los ataques la producción en el Golfo está muy resentida.
La refinería de los Emiratos Árabes Unidos, Ruwais, la más grande del mundo, suspendió sus operaciones.
Lo mismo hizo la enorme facilidad petrolera de Ras Tanura de Arabia Saudita y la igualmente masiva planta de exportación de Gas Licuado Líquido (GNL) de Qatar.
Con el petróleo afianzado arriba de u$s 100, los mercados no sólo reaccionarán con temor y nerviosismo sino con confusión. La falta de una narrativa clara y sólida agudiza un escenario de por sí caótico.
El viernes Trump había dicho que seguiría con la guerra todo lo que fuera necesario y que pronto comenzaría a escoltar buques en el estrecho de Ormuz. Antes había asegurado que el conflicto terminaría muy pronto y que los objetivos militares de EE.UU. ya habían sido cubiertos.
Esta ciclotimia no es nueva. Pero esto no es la guerra de las tarifas. Esto es la guerra.