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La crisis del Golfo Pérsico todavía está lejos de estar resuelta. Buena parte de la producción de petróleo en Oriente Medio sigue paralizada y las reservas mundiales cayeron dramáticamente durante el conflicto.

Pero desde que Estados Unidos e Irán firmaron el memorando de entendimiento a mediados junio para reabrir el tránsito en el estrecho de Ormuz, los futuros del Brent -el crudo de referencia en Europa- borraron toda la suba acumulada durante la guerra para cotizar cerca de los u$s 70 el barril.

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Habían tocado un máximo de u$s 126 en abril, disparando una inquietud global por un rebrote inflacionario, pero cayeron 30% en el segundo trimestre.

¿Qué fue lo que pasó?

Por empezar, la normalización de la circulación en la vía marítima de Ormuz -donde se había formado un cuello de botella tras casi cuatro meses de parate- se está dando de una forma más acelerada de lo previsto.

Más de 60 millones de barriles bloqueados cuando comenzó la guerra ya inundaron el mercado. Y más petróleo sigue fluyendo desde las cavernas de almacenamiento subterráneo en la costa del Golfo de Estados Unidos, como parte de una liberación récord de 400 millones de barriles diseñada para aliviar una crisis que ya no existe.

¿Cuál es el problema? No por nada Natasha Kaneva es jefa de investigación de materias primas de JPMorgan. Lo resume así: “El mercado se enfrenta al riesgo de un exceso de oferta temporal, ya que el petróleo atrapado finalmente vuelve a entrar en un sistema que ya ha pasado meses aprendiendo a funcionar sin él. Pero los barriles que salen de Ormuz prácticamente no tienen otro destino que China. Y China no está comprando”.

La demanda china no reaparece y sobran barriles

Lo que en su momento fue una ventaja -el hecho de que China ayudara a estabilizar el mercado global reduciendo drásticamente sus importaciones-, hoy deja de serlo al volver a aumentar la oferta. Esos 5 millones de barriles diarios menos en comparación con los niveles pre-guerra están creando un desbalance.

La producción en el Golfo está aumentando rápidamente, pero aún está lejos de los niveles anteriores a la guerra, según una encuesta de Bloomberg. La producción de la OPEP se situó un 28% por debajo de los niveles de febrero en junio.

Pero de mantenerse el actual desfasaje en oferta y demanda pronto los principales productores ya no tendrán que preocuparse qué tan rápido pueden recuperarse sino si están dispuestos a reducir la oferta para sostener los precios.

“Los compradores chinos siguen estando notablemente ausentes”, afirman los analistas de Citigroup. “Sin una recuperación significativa de la demanda china, el aumento en la cantidad de barriles que se introducen en el mercado simplemente agrava el excedente emergente”.

Según la Agencia Internacional de Energía, la liberación de petróleo de las reservas estratégicas se ralentizará hasta casi detenerse el próximo mes. Algunos analistas prevén que los gobiernos buscarán rápidamente reconstruir sus reservas, lo que aumentará la demanda y ayudará a absorber cualquier excedente.

En cuanto a China, algunos creen que la perspectiva de precios mucho más bajos, a medida que los productores de Oriente Medio inicien un nuevo ciclo de ventas mensuales, podría tentar a las refinerías chinas a regresar al mercado.

Los bancos revisan pronósticos: vuelve el superávit

Pero mientras tanto, los bancos de inversión están emitiendo una catarata de informes en los que no paran de revisar a la baja sus proyecciones para el precio. Incluso dos semanas consecutivas.

Entre los más extremos, Citi afirma que el Brent podría caer a u$s 60 el barril a medida que se disipa la crisis de Ormuz.

"El retorno de los patrones de navegación organizados y el aumento de volúmenes de tráfico sugiere que los operadores comerciales consideran cada vez más que el entorno de riesgo es manejable”, opinan.

Prevemos que el memorando de entendimiento se mantenga y se convierta en un acuerdo en los próximos meses, ya que los incentivos para reducir la tensión superan la alternativa para Estados Unidos, Irán y gran parte de la región de Oriente Medio”, dice el Citi.

Morgan Stanley recortó pronósticos del petróleo por segunda vez en aproximadamente dos semanas. “Los flujos a través del Estrecho de Ormuz se recuperan más rápido de lo esperado, mientras que la fuerte oferta estadounidense y la débil demanda china aumentan el riesgo de un exceso de oferta”, apuntaron.

El banco espera que el Brent promedie u$s 75 este año y que caiga hasta los u$s 70 a finales de 2027. "A medida que la atención se centra en 2027, el mercado ha vuelto al punto de partida: a un superávit”, aseguran.

Para equilibrar el mercado petrolero en 2027, los flujos a través del estrecho de Ormuz solo necesitan recuperarse hasta aproximadamente el 65% del nivel anterior al conflicto, es decir, entre 11 y 12 millones de barriles diarios, indicó el banco.

Un acuerdo frágil: la disputa por los peajes en Ormuz

La apertura de Ormuz todavía se siente algo precaria. Después de todo, las negociaciones estuvieron plagadas de idas y vueltas. El principal punto de discordia en este momento es la insistencia por parte de Irán y Omán de imponer algún tipo de tarifa en el estrecho.

Tanto Estados Unidos como los países del Golfo se oponen. Entre las preocupaciones se encuentran el cumplimiento del derecho marítimo internacional y el riesgo de que esto siente un precedente para que otros países repliquen el esquema en diferentes vías navegables.

Omán está estudiando el estrecho de Malaca, en Asia, como un posible modelo, según Bloomberg. El estrecho de Malaca está gestionado entre Indonesia, Malasia y Singapur, países que cobran a los buques por los servicios de navegación y seguridad necesarios. Existe un fondo que recauda contribuciones voluntarias, aunque no suele publicar detalles financieros.

Pero no son las únicas amenazas que hoy pesan sobre el mercado energético. El mercado de la gasolina también está bajo presión, con reservas en Estados Unidos muy por debajo de las normas estacionales gracias en parte a que las refinerías se vienen enfocando en la producción de combustible para aviones en los últimos meses.

Y en Europa, como de costumbre, no podía dejar de hacer su aporte Vladimir Putin. Los futuros de referencia del diésel en el continente hoy están casi 50 dólares por barril más caros que el crudo y los operadores están preocupados por una fuerte caída el mes pasado en los envíos rusos.

Sin ir más lejos, Putin acaba de advertir sobre una posible prohibición de la exportación que dispararía los precios.

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